Un siglo del nacimiento de Julián Marías

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Javier Marías cree que Julián Marías “fue un oasis para mucha gente en el franquismo”

El escritor Javier Marías sabe que estos días se celebran diferentes homenajes con motivo del centenario del nacimiento de su padre, el filósofo y ensayista Julián Marías, pero cree que “cada vez se ignora más” que este gran pensador “fue una especie de oasis para mucha gente” durante el franquismo.

“Mi padre era una persona sensata, razonable, moderada, que pensaba y argumentaba y que, para muchos, fue una especie de oasis en medio de un período difícil y más bien pobre en general, en el ámbito cultural”, afirma el novelista en declaraciones a Efe.

Fallecido en diciembre de 2005, a los 91 años, Julián Marías fue un destacado discípulo de Ortega y Gasset y un prolífico escritor, con más de setenta obras publicadas. Durante el franquismo no pudo dar clases en España por discrepancias ideológicas, pero sí las impartió en varias universidades de Estados Unidos.

Y, como recuerda Javier Marías, su padre organizó “seminarios y cursos en el Instituto de Boston”, para los que contó con intelectuales españoles, y a mediados de los 50 pudo volver a escribir en la prensa española, aunque “con las limitaciones de la censura franquista”.

“Pero pretender que alguien se acuerde ya de todo eso es mucho pretender”, asegura Javier Marías, para quien España “es un país con muy mala memoria; un país -lo ha sido toda la vida, no es ninguna novedad- muy poco agradecido”.

Y esa actitud de los españoles le parece “penosa” al autor de novelas como Corazón tan blanco o Tu rostro mañana, que siente gratitud hacia “mucha gente” por lo que le han enseñado, “por el placer” que le han dado “o por lo bien que lo han hecho en sus diferentes tareas”.

En España “hay una larga tradición no ya de olvidarse de los muertos sino incluso de maltratar a los vivos más valiosos. Y esa es una viejísima característica española que, lamentablemente, sigue en pie y quizá con las redes sociales vaya a más, porque todo eso tiene mayor repercusión”, opina el novelista.

En España, prosigue, “hay un cierto gusto por la denigración, basada a menudo en la ignorancia”, y parece que “se da por descontado que el que destaca en algo algún provecho habrá sacado”.

Javier Marías no ha querido participar en ningún homenaje a su padre, porque todo lo relacionado con el centenario de su nacimiento le resulta “incongruente y muy triste”.

“Me parece incongruente que se cumpla el centenario de una persona que, para mí, es como si la hubiera visto anteayer mismo”, afirma el escritor, que ya reflejaba estos sentimientos en el artículo que publicaba ayer en El País Semanal.

Así, ha rehusado la invitación que le hicieron a participar en el número de homenaje que la revista Cuenta y Razón, fundada por su padre en 1981, le rinde al filósofo.

Ese número será presentado mañana en un acto convocado por la Fundación de Estudios Sociológicos (FUNDES), creada por Julián Marías en 1979, en el que intervendrán los directores de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, y de la Academia de Bellas Artes, Antonio Bonet, y Helio Carpintero, académico de Ciencias Morales y Políticas, entre otros.

“En el fondo es que no hace tanto que murió mi padre”, insiste Javier Marías, para quien, en 1998, “no se percibió igual el centenario del nacimiento de Lorca, que había muerto en 1936, que el de Vicente Aleixandre, que murió pacíficamente en el 84”.

Y qué decir de aquellos a los que “les ha pillado el centenario en vida, como a Francisco Ayala. Eso es más incongruente todavía”, asegura.

El autor de Los enamoramientos se alegra de que Alianza haya reeditado el libro España inteligible, de Julián Marías, una obra “muy valiosa” de su última etapa, por mucho que la visión de España que tenía el filósofo “no coincida exactamente” con la suya.

La Biblioteca Nacional le rendirá también homenaje al pensador, el próximo miércoles, en un acto que contará con un cierre musical a cargo de Álvaro Marías, hijo del filósofo; de Alejandro Marías Revenga, nieto del pensador, y del clavecinista Jordan Fumadó.

Efe, 16 de junio de 2014

 

Entrevista a los hijos, por Juan Cruz

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De ello ha escrito mucho Javier. Y esto nos dijo, cuando íbamos a trazar este perfil familiar: “Con su permiso le atribuí el personaje de Juan Deza, en Tu rostro mañana… Ahí se narra la delación de que fue objeto, a él no le gustó que yo nombrara al delator… Discutíamos en casa, discutíamos mucho. Era estimulante para los hijos discutir con él. Él lo propiciaba: decía que el primer pensamiento no bastaba, que había que pasar al siguiente. Lo primero que se te ocurre no vale, sigue pensando, a ver qué se te ocurre, prueba a llevarte la contraria. Para un joven impaciente eso era un poco exasperante. Y a la larga es una cosa bastante inolvidable. Nos enseñaba a pensar. Intentaba siempre que siguiéramos pensando”.

No se fue al exilio. Entre otras cosas, reflexiona su hijo Javier siguiendo lo que su padre decía, porque si todo el mundo se iba entonces este país se quedaba abandonado, “y se fueron muchísimos”. Él se quedó, vivió un exilio interior, extrañado en un país sobre el que pensó para hacerlo, como reza un famoso título suyo, “inteligible”.

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El País, 17 de junio de 2014

“Anteayer mismo”, por Javier Marías

“Lucidez y humanidad”, por Álvaro Marías

”Apropiación y menosprecio de Julián Marías”, por César Romero

Abc

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