Sterne y Diderot, vecinos en Barcelona

LaurenceSterne_DenisDiderot600-cortadaUna de las colecciones emblemáticas de la Alfaguara de los primeros años fue la de Clásicos, que dirigía Claudio Guillén. Cuidadísimos volúmenes encuadernados en tapa dura, y con una impresionante nómina de autores, títulos y traductores. Así, Pere Gimferrer se encargó de la Obra poética de Ausiàs March; Francisco Rico de las Obras de Petrarca; Antonio Colinas de Poesía y prosa, de Leopardi; Rosa Chacel tradujo Seis tragedias, de Racine, y Aliocha Coll, Teatro, de Christopher Marlowe.

A finales de los setenta, Javier Marías estuvo viviendo una temporada en Barcelona. Su casa estaba en un sexto piso y, justo encima, en el ático, vivía su amigo Félix de Azúa. Marías estaba entonces traduciendo Tristram Shandy, de Sterne —sería Premio Nacional de Traducción en 1979— y Azúa, Novelas, de Diderot, ambos para la colección de Clásicos de Alfaguara.

Y cuentan, Marías y Azúa, cómo se encontraban de vez en cuando en el portal o en el ascensor, o se hacían consultas sobre sus respectivas traducciones, y no podían evitar pensar en que Sterne y Diderot también eran amigos, y que se encontraban también de vez en cuando mientras escribían lo que ellos, doscientos años después, estaban, allí en Barcelona, traduciendo.

JESÚS MARCHAMALO

Alfaguara, 25 de abril de 2014