Doblemente aceptables

Mala índoleEn un volumen se reúnen todos los cuentos que escribió Javier Marías a lo largo de su vida, a excepción de los que él mismo consideró inaceptables para volver a ser publicados. Así, en Mala índole pueden hallarse tanto cuentos “aceptados” por los otros como los considerados “aceptables” por el propio autor. Lo que es indudable es que, en las dos categorías, los temas del doble y los fantasmas son predominantes en una producción que resulta descollante en el marco de la narrativa breve española contemporánea.

En uno de los relatos de este libro se menciona una de esas verdades muy sabidas pero, por pudor, muy poco expresadas: la tremenda dificultad de los españoles por aprender idiomas y, sobre todo, por pronunciar el inglés. En la misma línea de sinceridad, hay que decir también que los escritores españoles contemporáneos, salvo honrosas excepciones, tampoco se destacaron demasiado a la hora de escribir cuentos. Desde la Guerra Civil, las mejores expresiones literarias pasaron, claramente, por la poesía y la novela, relegando al cuento a historias bastante pobres, moralizantes, excesivamente sentimentales y de un convencionalismo rayano en el lugar común y el aburrimiento. En ese contexto se destaca la aparición de Mala índole, volumen que reúne casi la totalidad de los cuentos escritos por Javier Marías a lo largo de toda su vida, y que fuera nombrado hace poco mejor libro de cuentos de 2012 por los lectores de El País y también uno de los mejores libros del año pasado según La Vanguardia.

Hijo del filósofo Julián Marías, Javier es uno de los escritores más importantes de España, miembro de la Real Academia Española desde 2006 y un candidato natural a ganarse el Nobel en el futuro, a pesar de las polémicas que viene acumulando con cineastas que versionan mal sus películas, y con el mismo Jorge Herralde, a partir de lo cual decidió borrar ese premio de su biografía oficial. Javier Marías es, definitivamente, un novelista. En los últimos años, de hecho, se embarcó en esa bestia literaria que fue el megaproyecto de Tu rostro mañana, novela monumental en tres volúmenes, y la exitosa Los enamoramientos (donde una pareja enamorada que desayunaba todos los días en el mismo bar, desaparecía misteriosamente hasta obsesionar a María Dolz, la protagonista) vendió más de 150 mil ejemplares sólo en España y está empezando a romper los records de traducción.

Sin embargo, Marías es un novelista fuertemente marcado por el cuento: su llegada a la literatura coincide, en cierta forma, con la temprana muerte de su madre, quien solía leerle en su tierna infancia un cuento que nunca volvió a encontrar de adulto, ni siquiera en el mundo totalizador de Internet: “El castillo de irás y no volverás”. Y lo primero que escribió, cuando tenía sólo quince años, fue precisamente un relato.

Mala índole reúne treinta relatos divididos entre “Cuentos aceptados” y “Cuentos aceptables”. La honesta clasificación responde a que los primeros relatos aún lo enorgullecen y los segundos lo avergüenzan un poco, pero no lo suficiente como para excluirlos, como sí ocurrió con los “Cuentos inaceptables”, que no figuran en este libro, la mayoría escritos hacia 1968, tres años antes de que apareciera Los dominios del lobo, su primera novela.

Muy cerca del género del cuento inglés, y a veces del latinoamericano, pero irreconciliablemente distanciado del relato español, estas historias tratan en general de dobles y fantasmas, en toda la gama imaginable de variantes. Dobles en el sentido clásico y tradicional borgeano, o al estilo Poe, como sucede sobre todo en “Gualta”, en el que el protagonista se encuentra con Xavier de Gualta, un catalán idéntico a él, pero no sólo en lo físico, en lo gestual o la manera de pensar. Una persona idéntica incluso en lo que hace al trasfondo, en el potencial, idéntica en cada uno de los pasos, movimientos y cambios que puede provocar para dejar de parecerse a él, como dos imanes que, hasta el infinito, mientras más intentan separarse, más se juntan.

Pero, sobre todo, el aporte de Marías es que hace una síntesis de ambos temas: dobles que son fantasmas y fantasmas dobles. Eso sucede, por ejemplo, en el extraordinario “La dimisión de Santiesteban”, en el que un mediocre asalariado de un instituto se obsesiona con un misterioso fantasma que se deja oír cada noche a las 21.45 (da siete pasos primero, abre la puerta después y, por último, hace ocho pasos para regresar) y deja al otro día, de manera invariable, una carta de dimisión, de renuncia a un puesto que nunca explica ni deja claro cuál es. Cuanto más le pide su superior que olvide el asunto, Mr Lilburn más se rompe la cabeza para resolver el misterio hasta que su ansia de triunfo y venganza lo impulsa a inventar una solución perfecta.

Otra aparición fantasmagórica tiene lugar en el también extraordinario relato “El viaje de novios”, en el que una pareja pasa una noche de vacaciones en un hotel de Sevilla, atentos a un problema de salud de la mujer, hasta que desde el balcón el hombre divisa a otra mujer hermosa y enigmática que, apenas lo ve, empieza a llamarlo furiosa, a insultarlo por haber subido a su habitación y no ir a buscarla tal como habían quedado. El hecho de que el hombre nunca la haya visto antes, y la manera en que eso se advierte, otorga al relato una potencia abrumadora.

La obsesión –pariente directo de dobles y fantasmas– hace su gran aparición en “Mientras ellas duermen”, otro de los relatos destacados del libro: un hombre mayor está a tal punto prendado de la belleza de su mujer que no deja de filmarla ni un instante, incapaz de poder ver cualquier otra cosa que no sea ella. La obsesión por eternizar la belleza de su mujer también lleva a resoluciones inesperadas.

“Mala índole”, el relato que da título al libro, es casi una nouvelle protagonizada por Ruibérriz de Torres, personaje habitué de varias novelas de Marías, y da cuenta de la locura y el pánico durante el rodaje en Acapulco de una película protagonizada por un frágil Elvis Presley.

Es notable la cantidad de repeticiones, semejanzas y simetrías que hay en cada uno de los relatos del libro, como si el tema del doble también hubiera invadido la propia escritura: eso sucede, por ejemplo, en los respectivos finales de los prólogos de Marías a los dos volúmenes de cuentos publicados, hasta ahora, Mientras ellas duermen y Cuando fui mortal. Con su notable combinación de asesinos que siempre anuncian sus crímenes y narradores que amenazan con no contar lo que saben, Mala índole es una brillante y lúcida oveja negra, una rara excepción dentro del mapa del cuento español contemporáneo.

JUAN PABLO BERTAZZA

Página 12 (Radar Libros), 20 de enero de 2013