La América de Humbert Humbert

UFEL PORTADA
Un forastero en Lolitalandia

En  1987, cuatro décadas después de publicarse Lolita, Gregor von Rezzori se propuso visitar algunos de los escenarios de la huida hacia adelante que sus protagonistas realizaron en coche por carreteras estadounidenses. Si Humbert Humbert buscaba retener a su nínfula a su lado a toda costa, y si Nabokov tuvo en la caza de una mariposa azul pálido, a la que acabó bautizando, la aspiración más gozosa de su vida, Von Rezzori  pretendía someter la fulgurante América de su imaginación a la cruda prueba de los sentidos. Igual que en la novela, el espacio dedicado a esa fuga demente es escaso pero resuena con estruendo en el recuerdo del lector, las 39 páginas de esta crónica de 21.500 kilómetros “a lo largo y ancho de la abigarrada colcha de América” sintetizan tantas miradas, capas de sentido y juegos metaficcionales que devienen una suerte de coda también magistral. Al atravesar Lolitalandia en el automóvil del autor, uno observa tras los cristales el retrato del genial y pedante Nabokov, agudos comentarios de texto sobre Lolita, análisis comparativos de esta con la obra en marcha –a la que llega a imponer algunos de sus códigos narrativos y formales-, reflexiones acerca de la irrealidad y el simulacro que desprenden el paisaje y la cultura circundantes, que prefiguran el inminente America de Jean Baudrillard, y un intento de respuesta a la trascendente cuestión de qué nos queda tras un viaje . ¿Alguien da más? Sí. Esta misma edición incluye un ensayo de Zadie Smith a la altura de la virguería que prologa.

ANTONIO LOZANO

Qué Leer, enero de 2013