Reconocimiento a Javier Marías

getimageLa era Mourinho se ha acabado. Sólo falta firmar el certificado de defunción, que da igual si llega mañana, dentro de dos meses o en junio. El siniestro mourinhismo ya ha recibido la extremaunción y se dispone a vivir una destructiva agonía. Prepárense para asistir a una guerra civil sin precedentes en el club madridista; portugueses contra españoles, entrenador contra periodistas y el presidente contra todos, y por descontado sin dar la cara.

Se acaba una época y nos disponemos a vivir su estrépito final. Este cuento se acabará con una moraleja: por una vez, el malvado perderá y quedará ridiculizado, en un ejercicio de justicia poética que trasciende el fútbol y que se tendría que enseñar en todas las escuelas como un ejemplo de que quien la hace la acaba pagando.

Durante estos años, el bandolero ha perpetrado las fechorías más inimaginables, pero no crean que lo ha hecho solo. Se aseguró la cobertura aérea con un presidente que no sólo le permitió la serie de dedos en el ojo que le ha ido metiendo a todo el mundo, sino que en realidad ha sido el ideólogo de toda la estrategia perpetrada hasta hoy.

El Binomio del Mal ha intentado llegar a la cima por el atajo del juego sucio y ahora sólo les queda despeñarse por el barranco de la vergüenza. Durante años han propagado sus mentiras gracias a la inestimable ayuda de los palmeros de la capital, que iban ovacionando acusaciones de dopaje, supuestas ayudas arbitrales, entradas delictivas de Pepe y compañía, y cualquier argucia que sirviera para justificar que, para ganar, todo vale.

Esa maquinaria, bautizada en su día por Pep Guardiola como la “Central Lechera”, agoniza en paralelo a su equipo, porque en realidad le pasaba exactamente lo mismo que a Mourinho: no tenía ningún proyecto propio. En absoluto. Era sólo un anti. Anti-Barça, anti-Guardiola, anti-Messi, anti-fútbol.

En medio de este océano de porquería y martingalas, ha habido pequeñísimos focos de resistencia, minúsculas islas de decencia y dignidad que se han negado a someterse a la dictadura del Imperio del Mal. Héroes que han sido ridiculizados y no se han dejado amordazar cuando los fanáticos del resultadismo cabalgaban montados en la última victoria de turno. De todos ellos, el más precoz y el más valiente ha sido Javier Marías, que denunció exactamente desde el primer día de su fichaje la degradación moral que representaría la llegada del entrenador portugués para su querido Real Madrid.

Porque Marías, además de ser uno de los grandes escritores vivos del mundo, es ante todo un madridista irreductible y un hombre libre. Intuyó el desastre que se avecinaba al club del Bernabéu y se ha pasado años denunciando esta tragedia del fútbol, en la victoria y en la derrota, en medio de una soledad atroz y sin más arma que su inteligencia y su independencia.

Ya en 2010, Marías escribió: “Mourinho es una figura deprimente y triste, y muy poco inteligente. Es el prototipo del entrenador  antimadridista”.

¿Alguien le acabará pidiendo perdón?

ERNEST FOLCH

El Periódico de Catalunya, 24 de diciembre de 2012