La inmoralidad del hijo pródigo

En un momento de este ensayo de cambiante tono -en un tercio inflamada invectiva contra los absolutismos, en otro meditada exploración de la turbia condición humana y por último detallada biografía de quintacolumnistas- se nos citan las indecentes ganancias de las compañías de seguros. Mas la indignación que subyace a toda la obra no es un precedente de actuales convulsiones, porque su asunto, la traición política, existe desde que algunos lirios pusieron sus músculos al servicio de Roma. La lealtad nace del instinto de pervivir que tiene el grupo ante las amenazas del entorno, subraya West, pero en el ser humano anida el instinto de morir y una jactancia y una fatuidad sin límites, ay. Concentrándose en los expedientes delictivos de algunos de los villanos que pasaron por los tribunales de Old Bailey para rendir cuentas por sus afrentas a la Corona británica durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, la autora busca a un tiempo el poder en detectarlo. El científico jactancioso, el intelectual perezoso, el diplomático con ínfulas heroicas y el burócrata incompetente desfilan por la cuerda floja moral que les tiende West para analizar los efectos sobre el público que los observa estupefacto desde el suelo. Ahora bien, si en algún espía hay ecos de la banalidad de los nazis de Arendt, un traidor siempre reporta beneficios pues, como nos indica Juan Benet en su epílogo, refuerza nuestros vínculos tribales.

ANTONIO LOZANO

Qué leer, diciembre de 2011

Argumento de El significado de la traición

West repasa algunos de los casos de traición a la patria más célebres de la segunda mitad del siglo XX, bien a través del individuo que llevó a cabo propaganda a favor de un enemigo político (caso, por ejemplo, del fascista británico William Joyce y sus emisiones radiofónicas pronazis), del espía que filtró secretos de Estado aprovechando su trabajo para agencias de Inteligencia o de la ocupación de cargos diplomáticos (caso del Círculo de Cambridge).