Ejemplar Rebecca West

No podía ser más oportuna la coincidencia de estos dos libros en las librerías españolas. Rebecca West, autora de una novela memorable (El regreso del soldado) y de un clásico de los libros de viaje (Cordero negro, halcón gris), entre otros libros, se enfrenta a un tema tan apasionante como imperecedero: el sentido de la traición. Cuando los pájaros caen es una novela y El significado de la traición, un texto a medio camino entre el ensayo y la Historia. La novela transcurre poco antes de la toma del Palacio de Invierno y el triunfo de la Revolución Rusa y se sitúa en Francia donde se encuentra instalado, en vergonzoso exilio por parte del zar, el conde Nikolai Diakonov con su esposa y el servicio. El exilio se debe a una conjura que le ha hecho caer en desgracia a los ojos del zar, a quien venera a pesar de su infortunio y cuyo perdón y reconocimiento espera día a día. A París llegan su hija, Tania, y su nieta, Laura, para acompañarlo. Tania está casada con un eminente político inglés, miembro del Parlamento, que permanece en Londres. Al conde lo acompaña un ferviente seguidor, de nombre Kamensky, al que se considera casi como un miembro más de la familia.

Una recaída en la salud de Sofía Diakonova hace que Tania, su hija, se quede con ella en el hospital y el conde y su nieta de pongan en viaje a una localidad cercana a la costa donde se encuentra un familiar cercano. En el tren son sorprendidos por un joven revolucionario, hijo de un antiguo amigo del conde, que entabla una conversación con el conde que dura casi un tercio de la novela. Es una conversación entre dos fanáticos: Diakonov, que entiende al zar como un intermediario entre Dios y los hombres y de cuya supremacía moral y vital no duda un segundo, y el revolucionario y terrorista que dedica su vida a derrocar el régimen de la Santa Rusia. El encuentro es formidable entre dos fuerzas ciegamente convencidas de sus principios y se desarrolla ante una Laura de 18 que va a dar un salto dramático a la realidad desde su mundo cerrado y encantado. Al cabo de la larga conversación se descubrirá quién es el traidor que ha ocasionado la desgracia del conde, lo que constituirá una fuente de amargura, a la vez que de maduración, de la joven Laura.

El significado de la traición es una poderosa reflexión sobre la traición que se inicia con dos personajes singulares, William Joyce y John Amery, que desde la Alemania de Hitler se convirtieron en colaboracionistas y voceros radiofónicos del régimen nazi. A partir de ellos, West describe de manera fascinante sus vidas, su integración en el fascio británico y, con ello, el mundo del fascismo inglés a través de una serie de personajes a cual más interesante y mejor descrito y que, en conjunto, ofrecen una visión extraordinariamente atractiva del origen de este movimiento y, a partir de lo cual, plantea con admirable penetración el problema de la traición y sus implicaciones éticas. De la Segunda Guerra Mundial pasa a los años posteriores, al cambio de tipología del traidor, que ahora se centra más en protagonistas de otra índole (universitarios e intelectuales comprometidos con la ideología comunista, analizados a partir de los casos del científico Allan Nunn y de Klaus Emil Fuchs). De un totalitarismo a otro, del nazismo al comunismo soviético, el libro se convierte también en una historia del espionaje soviético durante la guerra fría que llega hasta los conocidos Guy Burgess, Kim Philby y MacLean e incluso alcanza al famoso caso Profumo, el ministro de la Guerra inglés cuya turbia relación con la joven Christine Keeler le costó el cargo.

El libro destaca además por su excelente escritura. La capacidad de descripción de West, tanto en la novela (ese mundo caduco y cerrado de los Diakonov) como en el relato histórico del fascismo británico y el espionaje comunista, es realmente admirable; su elección de los detalles que componen cada cuadro del escenario del drama, sea en lo concerniente a los personajes como al ambiente en que se mueven e incluso a la decoración de los espacios utilizados como elemento dramático, revelan a una autora de verdadero mérito. Además, posee un estilo en el que predominan la elegancia de la dicción y la elocuencia con que la utiliza.

La novela es de lectura lenta, reflexiva y está tan plagada de razonamientos como carente de acción, por lo que a algunos lectores no especialmente interesados en ese mundo que enfrenta terrorismo y autoritarismo se sentirán defraudados. La interminable conversación en el tren, por ejemplo, muestra a la perfección cómo los extremismos son dos caras de una misma moneda y ese es un valor literario de primera importancia. Todo depende, pues, de lo que uno exija a un texto que, en todo caso, está cargado de inteligencia. El ensayo histórico, por el contrario, posee una fascinante agilidad, fruto del equilibrio entre su dinámica interna y la inteligente y vigorosa exposición de que hace gala su autora. El significado de la traición es, a mi modo de ver, un libro capital para entender, a través de la Historia, la compleja relación del alma humana con sus propias contradicciones y deseos en un mundo donde la traición también se erige en protagonista y su ambigüedad y complejidad obligan a una ineludible reflexión moral. Este es, en verdad, un libro ejemplar.

JOSÉ MARÍA GUELBENZU

El País, Babelia, 3 de diciembre de 2011

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La inmoralidad del hijo pródigo

En un momento de este ensayo de cambiante tono -en un tercio inflamada invectiva contra los absolutismos, en otro meditada exploración de la turbia condición humana y por último detallada biografía de quintacolumnistas- se nos citan las indecentes ganancias de las compañías de seguros. Mas la indignación que subyace a toda la obra no es un precedente de actuales convulsiones, porque su asunto, la traición política, existe desde que algunos lirios pusieron sus músculos al servicio de Roma. La lealtad nace del instinto de pervivir que tiene el grupo ante las amenazas del entorno, subraya West, pero en el ser humano anida el instinto de morir y una jactancia y una fatuidad sin límites, ay. Concentrándose en los expedientes delictivos de algunos de los villanos que pasaron por los tribunales de Old Bailey para rendir cuentas por sus afrentas a la Corona británica durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, la autora busca a un tiempo el poder en detectarlo. El científico jactancioso, el intelectual perezoso, el diplomático con ínfulas heroicas y el burócrata incompetente desfilan por la cuerda floja moral que les tiende West para analizar los efectos sobre el público que los observa estupefacto desde el suelo. Ahora bien, si en algún espía hay ecos de la banalidad de los nazis de Arendt, un traidor siempre reporta beneficios pues, como nos indica Juan Benet en su epílogo, refuerza nuestros vínculos tribales.

ANTONIO LOZANO

Qué leer, diciembre de 2011

Argumento de El significado de la traición

West repasa algunos de los casos de traición a la patria más célebres de la segunda mitad del siglo XX, bien a través del individuo que llevó a cabo propaganda a favor de un enemigo político (caso, por ejemplo, del fascista británico William Joyce y sus emisiones radiofónicas pronazis), del espía que filtró secretos de Estado aprovechando su trabajo para agencias de Inteligencia o de la ocupación de cargos diplomáticos (caso del Círculo de Cambridge).