Chat de Javier Marías con los lectores de El País

Foto. Samuel Sánchez

Dentro del ciclo Babelia, hoy  11 de abril, de 6 a 7 de la tarde, el escritor Javier Marías habló de su nueva novela Los enamoramientos.

Pregunta de un internauta: Buenas tardes. Creo recordar que durante la promoción de la tercera parte de Tu rostro mañana dijo que le apetecía publicar un volumen de cuentos. Espero que le siga apeteciendo.
Respuesta de Javier Marías: En estos momentos no sé lo que me va a apetecer en un futuro semipróximo. Tengo cuatro cuentos no recogidos nunca en forma de libro. Me temo que debería escribir algunos más antes de una posible publicación, o si no el volumen carecería de lomo, lo cual es molesto en las estanterías.

P. Resuma en dos frases qué necesita una persona para convertirse en escritor.
R. Se lo digo en una quizá. Ha de gustarle escribir y no tanto querer convertirse en escritor. Eso viene luego, por añadidura. Si a uno no le gusta, si no se lo pasa bien, independientemente de que se lo publique o no, no hay nada que hacer.

P. Buenas tardes, Javier.¿Son reales algunos de los escritores que aparecen en Los enamoramientos?.Un saludo y enhorabuena por escribir una novela sobresaliente.
R. Hay una mezcla de casos reales y “adorno” o invención. También mezcla de dos o más escritores de cuyas manías o exigencias he tenido noticia. Creo que sólo uno de la vida real se reconocerá plenamente, si es que tiene buena memoria. Gracias por su enhorabuena, muy amable.

P. Buenas tardes Sr. Marías, Ante la incorrección en el uso de la lengua por parte de los políticos, ¿ no cree que la RAE como institución, debería realizar una declaración pública instando a los poderes públicos a usarla correctamente y no hacer demagogia ?
R. Las declaraciones de la RAE hay precisamente dos grupos que las oyen siempre como quien oye llover: los políticos y las televisiones y radios. Sería inútil. Ni siquiera creo que ni unos ni otros estén capacitados para mejorar, aunque se lo propusieran. Lamento el pesimismo.

P. ¿Por qué el nombre de Luisa aparece en unas cuantas novelas suyas? ¿Le gusta? ¿Hay algún motivo literario? Si es algo personal, claro, no tiene por qué decirlo, pero siento esa curiosidad desde hace tiempo. De hecho, mi alias en Internet se lo debo a usted. Al menos en parte, pues adopté ese nombre, el de Luisa, por lo mucho que aparece en sus novelas.
R. No hay más razón que esta: me siento cómodo, en las novelas, con pocos nombres de pila. Unos me parecen demasiado vulgares (como no llamarle nada al personaje), otros demasiado literarios o alambicados. Luisa es uno de los que me van bien, por eso lo utilizo en casi todas mis novelas. También Marta, por ejemplo. En mi vida personal no ha habido ninguna Luisa ni ninguna Marta de importancia para mí. No hay más, de verdad.

P. Sr. Marías, le comento que he leído casi todas sus novelas ya que su prosa me parece única, muy cuidada y elegante, además la trama de sus historias es compleja y por lo tanto atrayente. Usted es un escritor que respeta al lector y se agradece. ¿Es usted un lector asiduo de filosofía? Lo digo porque sus ideas o preocupaciones que plantea en sus novelas son de verdad originales y no cae en lugares comunes. Ojalá escriba muchas novelas más, saludos.
R. He leído filosofía, claro está, más con un padre filósofo. Pero no, no leo mucha en la actualidad. Ya he dicho otras veces que no creo que mis novelas sean “filosóficas”. Creo que contienen, más bien, lo que llamo “pensamiento literario”, que no es pensar sobre la literatura, claro, sino pensar literariamente sobre las cosas. Es un tipo de pensamiento diferente de cualquier otro. Le agradezco su aprecio, de verdad.

P. Para mí Vd. es una buena mezcla de Henry James y Thomas Berhnard. ¿Está de acuerdo con esto? ¿Le costó mucho encontrar una voz propia?
 R. Bueno, son dos autores que he leído y admiro mucho, pero de cuya influencia directa he procurado guardarme, porque sus estilos son un poco contagiosos. Quizá no me haya guardado lo bastante. Pero más quisiera yo ser una mezcla de ellos. Sí, creo que a cualquier escritor le lleva tiempo dar con una voz reconocible. En el supuesto de que yo lo haya logrado.

P. Aparte de Los enamoramientos, también acaba de publicar su primer cuento infantil, Ven a buscarme. ¿Qué le ha parecido la experiencia? ¿Repetirá?
R. Difícil y simpática, la experiencia. No me veo repitiendo por voluntad propia, la verdad. Esto fue un empeño de mi amigo Pérez Reverte, creador de esa colección de cuentos para niños de autores “adultos”. Se lo he agradecido, pero, a menos que Ven a buscarme se convierta en un éxito demencial, y los niños me pidan más, no me veo por esa senda. No creo que los niños me pidan nada, la verdad.

P. ¿Por qué no hay mujeres malas en sus novelas?
R. Bueno, eso depende del punto de vista. Ayer, sin ir más lejos, una joven sobrina mía, Clara, me dijo que la narradora de Los enamoramientos, María Dolz, le parecía “una cerda”, eso dijo, por su comportamiento final. Ya ve.

P. ¿Cuánto hay de amor a uno mismo en el enamoramiento?
R. Yo diría que nada, tal como yo lo concibo. Una tiene conciencia de estar enamorado, pues no se trata sólo del sentimiento, cuando siente que una persona determinada lo debilita, en todos los sentidos de la palabra. Cuando se da cuenta de que es incondicional de ella. El amor a uno mismo no entra ni sale en este asunto, diría yo.

P. Hola, Sr. Marías. Me parece recordar que hace tiempo dijo que no creía que fuese capaz de escribir una novela desde el punto de vista de una mujer, que a lo más que se atrevía era a un cuento corto como el de la actriz porno y el cuidador de la princesa. ¿Qué le ha hecho cambiar de opinión? ¿Conoce ahora mejor a las mujeres? Enhorabuena por Los enamoramientos, en todo caso.
R. Me di cuenta de que entre los hombres y las mujeres hay muchas diferencias, pero no por fuerza a la hora de: contar, reflexionar, observar, que es lo que principalmente hace el narrador de una novela. Claro que mi narradora es una mujer, lleva sostén, etc. Pero no es tan distinta de mis narradores masculinos en el fondo. En la cabeza no nos diferenciamos tanto, creo yo. Así que no me costó adoptar la voz de María Dolz.

P. ¿Cómo definiría Javier Marías la narrativa de Javier Marías?
R. Nunca se me ocurriría. Entre otras razones, porque nunca me leo, o sólo mientras escribo, y ahí está uno demasiado atareado para juzgar o para definir.

P. Después de tantas novelas y de una exitosa larga trayectoria, ¿Qué siente cuando publica una nueva novela?¿Alguna preocupación o inseguridad que ya creía superadas?
R. Nunca creo superada ninguna inseguridad. Tengo mucha siempre. Que alguna novela anterior haya salido bien, o eso se diga, no garantiza nada para la siguiente. Nada más terminar Los enamoramientos tuve dudas de si era publicable o no. Ya ve, eso tras cuarenta años de actividad. Es lo peor de escribir, que uno nunca se siente seguro.

P. Buenas tardes Javier, quería preguntarte algo sobre el novelista Juan Benet que para mí es importante, pues adoro su prosa, ¿exactamente cuál es el aporte de este novelista a la narrativa española?, ¿no crees que ha tenido pocos imitadores en nuestra literatura?
R. Para mí fue muy importante, tanto como escritor cuanto como amigo. Sus novelas no son nada fáciles, y por eso se lo lee menos de lo que merece. Pero es normal que no haya tenido imitadores: como Kafka, como Bernhard, no los admite. Cualquier imitación se convertiría en seguida en parodia, como sucede con Kafka y Bernhard, que han tenido tantos. Más vale así.

P. ¿Qué opinión le merecen los libros electrónicos?¿Se compraría uno para sus viajes?
R. No tengo opinión, de momento. Es como si me pregunta qué opinión me merecen los DVDs. Tal vez en el futuro me pueda comprar uno, pero no creo. Llevo toda la vida viajando con maletas cargadas de libros de papel. Quizá cuando ya no pueda acarrear tanto peso.

P. Admirado J. Marías, acabo de terminar la parte I de Los enamoramientos, con una levísima sensación de pena y mucha emoción ante lo que vendrá. ¿Será Luisa capaz de reponerse de su pérdida? ¿y María? ¿acaso ha pensado en el dolor de Javier, que a diferencia de ellas ya había valorado como posible la muerte de su amigo más cercano? Comentaremos. Con afecto, Isabela.
R. Se hace usted preguntas más bien retóricas. Siga leyendo y tendrá las respuestas. Confío en que le guste hasta el final. Ah, eso sí, no lea críticas: un par de ellas ya han destripado la novela hasta el final, vaya usted a saber por qué.

P. ¿Es mejor escribir enamorado o haber amado? Cuanto de su día a día hay en sus novelas y cuanto de imaginación. ¡Gracias!
R. Lo mejor es escribir en estado de indiferencia hacia todo, si es posible. Hacerlo eufórico o muy triste no suele dar buen resultado. Hay más de mi imaginación que de otra cosa, aunque también inserto elementos de la realidad, o presto rasgos míos a los personajes más turbios o más odiosos. A los mejores, no.

P. Señor Marías, buenas tardes,¿ ha quedado definitivamente descartado el proyecto de la continuación de Negra espalda del tiempo?. Muchas gracias.
R. Nada hay definitivamente descartado hasta que muera. Pero ese libro, que a mí me parece de los mejores que he escrito, fue tan mal comprendido y recibió tantos ataques, que muchas ganas no me quedaron. A uno, no se crea, le acaba por influir la recepción de lo que publica. Se verá.

P. Sr. Marías, sus novelas me resultan prodigiosas por la manera singular, exclusiva de administrar el tiempo durante el cual discurre la acción; la cadencia de su prosa traslada al lector a un territorio literario absolutamente fascinante, ordenado según unas reglas espacio-temporales propias. ¿De dónde proviene, a qué responde, qué papel juega en su obra esa forma personalísima de establecer el ritmo narrativo?
R. Me temo que pienso y hablo de manera muy parecida a como escribo. Puede que, por tanto, no me quede más remedio que escribir así. También intento que, dentro de lo posible, mi prosa suene algo musical. Nada me habría gustado más que tener talento para la música, la más alta de las artes.El coronel Chabert

P. Con cual de los dos grandes escritores-fleuve se queda: Balzac o Dumas?
R. Por qué elegir. La literatura de todos los tiempos convive, una no elimina otra, como sucede en la ciencia. Es un gran privilegio que todos los autores quepan y ninguno se excluya.

P. ¿Cree que la literatura, como ya le está ocurriendo al cine, va camino de convertirse, casi sin remedio, en puro entretenimiento al servicio de lo comercial? (Excepción hecha, dicho sea de paso, de su obra). ¿Hay lugar para la esperanza? Un saludo.
R. Algo de eso está pasando, sí. Cada vez se publican más libros de fórmula y que sólo aspiran a entretener. Esto está bien, no tengo nada en contra, pero algunos lectores aspiramos a un poco más, a saber más sobre nosotros mismos o sobre la vida a través de las ficciones y de sus reflexiones. Mientras algún libro de altura siga teniendo cierto éxito, alguna esperanza habrá.

P. ¿Es normal que me ría con sus novelas? Encuentro cómicas muchas situaciones que los demás ven muy serias. Gracias por asomarse a la red.
R. Pues no sé, depende de dónde se ría usted. Desde luego, en todas ellas hay escenas locas o cómicas, y bastantes bromas de paso, que van soltando los narradores. Si se ríe usted ahí, normal. Si es en otras partes, será que yo lo hago muy mal.

P. No sé si es usted consciente de lo frustrante que es leerle para los que aspiramos a ganarnos la vida escribiendo. Uno tiende a comparar lo que es capaz de hacer con lo que usted escribe… y sale escaldado, claro. Aliéntenos un poco, ande.
R. Sólo puedo decirle esto, sin ánimo de compararme con S: con Shakespeare es con quien menos se puede “competir”, sin duda alguna. Sin embargo, cuando yo lo releo, lejos de deprimirme, lo que él hizo me anima a escribir más, me “fertiliza”, por así decir. Yo no voy a competir con él, ni nadie. Pero abre tantas posibilidades, es tan misterioso, que incita a escribir más.

P. Estimado Sr.: cuando leí el primer tomo de Tu rostro mañana me quedé impresionada y totalmente identificada con las razones y explicaciones de porqué su padre no tuvo necesidad de vengarse de su delator a pesar del daño que éste le había causado. Usted en cambio opina ahora: “Una de mis perplejidades tiene que ver con la impunidad, que es uno de los temas del libro, es algo que subleva”. Mi pregunta es ¿explica en el libro razones de porqué no se debe aceptar la impunidad? Gracias
R. No, en el libro no se explica nada de eso, porque las novelas, a diferencia de los artículos, no juzgan o no deben juzgar, no dan lecciones de moral ni de nada. Sólo plantean cuestiones, para las que a menudo no hay respuesta clara. Me refiero a las novelas buenas, desde luego. Esto no significa que crea que las mías lo son. Sólo lo intentan.

P. Cual es el motivo de seguir utilizando su vieja máquina de escribir ¿fobia a las nuevas tecnologías? ¿superstición?
R. No, simplemente me gusta escribir sobre papel, sacar la hoja, corregirla a mano, hacer mis tachaduras, mis flechas, volverla a teclear, y eso cuantas veces haga falta. No voy con prisa, no necesito “ganar tiempo” mientras escribo. Al contrario, en parte escribo para perderlo.

P. ¿Cómo y por qué decidiste escribir sobre un tema tan difícil de definir como es “el enamoramiento”?
R. Escribo sobre lo que me interesa también en la vida. No busco “temas”, son los mismos que me ocupan en la realidad: el engaño, el secreto, cómo viven en nosotros los ausentes, la traición, la imposibilidad de conocer nada a ciencia cierta. El enamoramiento también me interesa, eso es todo. Es una de los motores de las vidas de muchas personas.

P- Ese pin de la solapa que tantas veces le acompaña, ¿puede decir algo sobre el? Gracias por escribir tan estupendamente.
R. Gracias a usted. Sí, no es un pin, es un viejo alfiler de corbata, del siglo XIX, que perteneció al actor inglés Robert Donat, ganador de un Oscar y protagonista de una película de Hitchcock, que compré hace años en subasta, en Londres, junto con su pitillera de plata. Representa a Shakespeare, del cual he tomado cuatro o cinco títulos de mis libros. Razón suficiente para llevarlo en la solapa, creo yo. Tengo una gran deuda con él. Y con Hitchcock, por cierto, también.

P. ¿Ha pensado en sus obras como instrumento de seducción? Se asombraría si le contara lo que un amigo ha hecho con sus libros…
R. De seducción … Pues no, no veo cómo. Lo de su amigo, si es algo desagradable o escatológico, prefiero ignorarlo. Gracias.

P. Espero aun poder participar. Sr. Marías un saludo desde Maryland. Porque cree usted que los seres humanos necesitamos el cariño de los demás, y la necesidad de enamorarnos? Le admiro muchísimo. Considero que ya muy poca gente tiene la educación de antaño. Un beso.
R. Pues por lo mismo que lo cree usted. No tiene mucho misterio eso, creo yo. Gracias en todo caso.

P. La risa es un rasgo común en algunos de sus personajes y además muy positivamente valorado por los narradores de sus novelas, como es el caso de María Dolz, ¿cuál es el valor que usted le da a la risa en la vida y en la literatura?
R. Adoro a la gente que se ríe con facilidad (siempre que no se ría tontamente por todo). Es gente que alegra la vida, que contagia, gente admirable. A cualquiera que me haga reír -por desgracia lo logran pocos en España. entre los artistas, el humor típicamente español suelo encontrarlo penoso y zafio- le tengo veneración.

P. Sr. Marías, he leído que usted es especialista en pronosticar resultados de los partidos del Madrid. ¿Puede pronosticar los cuatro partidos que van disputar Barça y Madrid? ¡Gracias!
R. Sí, alguna vez acerté, un 0-3 a favor del Barça por ejemplo. Ahora no me atrevo, porque quiero que gane el Madrid, pero no soporto a Mourinho, y no me gustaría verlo sacar pecho por algo que no habría logrado él. Tengo el yo dividido esta vez.

P. Cuando publica una novela le hacen muchas entrevistas, en las que casi siempre se repiten las mismas preguntas. ¿No le aburre?.
R. Enormemente. Acabo odiándome a mí mismo, se lo aseguro.

P. Después de tanto ahondar en los recovecos del amor, ¿ Se acerca el amor más a la pureza o a la impostación?
R. Hacen ustedes algunas preguntas muy difíciles, la verdad. Me siento como en un examen (como alumno), lo cual no es muy grato, debo decir.

Mensaje de despedida:

Ha pasado ya una hora y me esperan quehaceres. Ha sido un placer conversar con ustedes. Mil gracias por sus preguntas (incluso por las alambicadas) y por su interés. Que no se enamoren exactamente como los personajes de mi novela. A ver si encuentran un modo más optimista, digamos. Se lo deseo de verdad. Saludos cordiales,
Javier Marías

Los internautas preguntan a Javier Marías

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