Claudio Magris, autor de El Danubio, forma, junto a Umberto Eco, una especie de díptico de la novela italiana capaz de conjugar el rigor intelectual y el interés masivo. Curiosamente, ambos han rendido homenaje a nuestro novelista madrileño Javier Marías: para Magris y Eco, el autor español es uno de los grandes de la novela en Europa. Pero lo que motiva este artículo es otra cosa. En Udine, cerca de Venecia, se otorga el premio Nonino, que fue concedido a Marías por un jurado presidido por Naipaul, el Nobel británico. Claudio Magris, en su semblanza novelesca de Marías en la entrega del premio, utilizó una curiosa cita del Oráculo de Gracián “la verità è un salasso al cuore”, la verdad es una sangría del corazón. A primera vista, al leer ese discurso, en lengua italiana, me quedé perplejo. Me tomé la molestia de bucear y brujulear en el Oráculo y, tras varios asaltos, di con el aforismo de Magris. “No hay cosa que requiere más tiento que la verdad, que es un sangrarse del corazón”. Oráculo, 181. La versión italiana acuña una versión más eficaz, una sangría del corazón. No me atrevo a decir que mejora a nuestro gran escritor. Es curioso el gancho que tiene, siglo tras siglo, para Europa nuestro jesuita barroco. Y más curioso todavía que se cifre en el concepto de la verdad. Schopenhauer tradujo al alemán el Oráculo: “Die Wahrheit ist für weniger”, la verdad es de pocos. Oráculo 43. El sentir es libre, dice Gracián, y Schopenhauer traduce, “das Denken ist frei”, el pensamiento es libre. No es una traducción fiel, pero suena a música celestial.

 CÉSAR PÉREZ GRACIA

 Heraldo, 22 de febrero de 2011

About these ads