Ingleses en Canfranc

Estatua de Roger de Lauria en Tarragona

Estatua de Roger de Lauria en Tarragona

Acabo de leer Las Vísperas Sicilianas del gran medievalista inglés Sir Steven Runciman, y sin querer, me encuentro hace unos días la estatua de Roger de Lauria en Tarragona, gran almirante de la Corona de Aragón, uno de los protagonistas del libro. Pero, en el excelente libro de Runciman, editado por Reino de Redonda, surge de pronto, el nombre de Canfranc, con motivo de un tratado firmado allí en octubre de 1288. Lo curioso es que entonces Aragón lindaba con Inglaterra.

Me explico, la Gascuña y Burdeos eran dominios de Eduardo I, Rey de Inglaterra. El Rey inglés y el Rey aragonés Alfonso III pactaron la entrega del rey francés cautivo en Aragón, en Canfranc, a dos pasos del puerto de Somport. Malraux cuenta en sus memorias que De Gaulle tuvo que lidiar en Toulouse con un coronel inglés, jefe de la Resistencia en el sur de Francia. De modo, que los ingleses sienten una rara y tenaz querencia por el Pirineo.

El libro de Runciman nos pinta con todo detalle una Europa medieval fascinante. Vemos a infantes de Castilla convertidos en mercenarios en Italia, una suerte de Amadises o Quijotes “avant la lettre”. El propio Dante aventura una hipótesis digna de Holmes, el envenenamiento del gran filósofo Tomás de Aquino, por orden de Carlos de Anjou. Dante pinta una Italia sierva o esclava, un lupanar europeo similar al cuadro de Roberto Saviano en Gomorra.

El tema central es obviamente la revuelta de los sicilianos, una especie de ensayo precoz de la Bastilla, contra el monarca francés, Carlos de Anjou, que abusó de su poder en la isla de Sicilia. Casi podríamos decir que puso en bandeja al Rey de Aragón, el dominio sobre Nápoles y Sicilia. En suma, historia antigua, pero contada como si fuese una novela de Tolkien.

CÉSAR PÉREZ GRACIA

Heraldo de Aragón, 31 de agosto de 2009

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