Dos maestros huraños

DEBOLS!LLO

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Se publican por vez primera en edición conjunta [Faulkner y Nabokov: dos maestros] los libros-homenaje de Javier Marías a dos de sus maestros favoritos, William Faulkner y Vladimir Nabokov. El de Faulkner se publicó en 1997, año del centenario del autor de Palmeras salvajes y El sonido y la furia. El de Nabokov en su centenario en 1999, hace ahora un decenio.

El libro de Faulkner está dedicado a Juan Benet, acaso el novelista español más faulkneriano, pero no desde luego, en un sentido mimético. Región nada tiene que ver con el condado sureño de Yoknapatawpha.

William Faulkner escribía novelas, entre otras razones, para comprar buenos caballos. Era un centauro de la novela, más cercano a De Soto o Cabeza de Vaca, los cronistas de Indias del Mississippi, que a los puritanos de Nueva Inglaterra. Pylon es quizá la mejor novela del carnaval de Nueva Orleans. Una novela con un escenario fascinante. William Faulkner era también un poeta furtivo. El tiempo verde se torna en sus versos en tiempo de bahías de oro. Fue el guionista de Tierra de faraones, 1955, de Howard Hawks.

El doble homenaje se basa en la traducción de poemas de ambos maestros, los de Faulkner en la revista Poesía en 1979-80, y los de Nabokov en la misma revista Poesía en 1979.

“Ahora con Salomón todo lo sabe”. Es un verso de William Faulkner, de tono bíblico. “Ahí, en un claro, dormita un ángel salvaje”, un verso de Vladimir Nabokov, evoca las elegías de Rilke. El autor de Lolita y Pnin formaba el terceto extraterritorial de George Steiner, junto con Samuel Beckett y Jorge Luis Borges. Nabokov abominaba de Faulkner, lo consideraba un palurdo sureño, un granjero. Su novela lírica Lolita fue un bombazo. ¿Se imaginan a Elvis cantando: Lo-li, Lo-la, cada día te quiero más, lo-li, lo-la? Nabokov escribía con ritmo de rumba catalana sin saberlo.

Artículos de domingo

La colección de artículos dominicales de El País Semanal [Lo que no vengo a decir] recoge los publicados durante dos años, desde febrero de 2007 hasta febrero de 2009. La biblioteca subastada de Sir Peter Russell, el gran hispanista de Oxford, “Los pecios de nuestros amigos” es uno de los textos más duros, por la realidad que plasma, la almoneda inminente –tarde o temprano- de nuestras propias bibliotecas.

ALFAGUARA

ALFAGUARA

Javier Marías tiene un ojo certero para levantar las faldas de la realidad más cazurra o adocenada. Nos descubre un verso killer de Machado, poeta machacado por la izquierda burra. “El técnico y el sentimental” es su peculiar recuerdo de Juan Benet, quince años después de su muerte.

Enseñanzas

Juan Benet escuchaba a Schubert embelesado, como quien mira un río de oscuras embestidas. Todo surge de una reseña musical de Álvaro Marías, un maestro de la crítica musical. JB aprendió de los zaragozanos Alfonso Buñuel y Pilar Bayona a escuchar música clásica.

Era la Zaragoza del 27, recuperada contra viento y marea, por un puñado de personas valiosas. Mi maestro Julián Gallego fue amigo de Alfonso Buñuel y Pilar Bayona y siempre vio a Schubert en el retrato de Tiburcio Pérez de Goya.

CÉSAR PÉREZ GRACIA

El Heraldo de Aragón, 18 de junio de 2009

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