Javier Marías en la Feria del libro de Madrid

2011 fdellEstará:

El sábado, 8 de junio, por la tarde (19 a 21 horas), en la caseta de la Librería Méndez (n. 103).

El domingo, 9 de junio, por la mañana (12 a 14 horas), en la de la Librería Rafael Alberti (n. 146).

El sábado, 15 de junio, por la tarde (19 a 21 horas), en las casetas números 230-231 de la Librería Visor.

El domingo, 16 de junio, por la mañana (12 a 14 horas), en la caseta de la Librería Gaztambide (n. 320).

Firmará ejemplares de todos sus libros y de los de su editorial Reino de Redonda.

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‘Tu rostro mañana’ y ‘Los enamoramientos’ entre las mejores novelas del siglo XXI

La fiesta del chivo, novela del siglo

La encuesta que ABC ha realizado entre escritores, editores, agentes y personalidades de la cultura ha elegido La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa, como la novela española del siglo XXI. La incuestionable calidad de su autor, premio Nobel de Literatura, ha decidido a un mayor número de votantes a inclinarse por este libro, que se publicaba justamente en el cambio de milenio, en el año 2000.

En el prólogo de la Feria del Libro de Madrid, ABC quiere así aportar una instantánea de la creación español actual. Después de varios años hablando en torno a la crisis, pensamos que también es bueno tener una visión retrospectiva de lo que los últimos trece años han dado de sí para nuestra literatura.

De este modo, la encuesta ha servido también para definir cuáles son las tendencias principales de nuestra literatura en los últimos trece años. Destaca enormemente, en un verdadero tú a tú con el ganador, la obra de Rafael Chirbes, que desde la óptica realista ha sabido retratar la profunda crisis (económica, moral, casi total) de la sociedad española de manera dolorosa y fidedigna.

Otros autores que han destacado en esta consulta son grandes valores, realmente sólidos, de la literatura española actual, como Javier Marías, Arturo Pérez-Reverte, Enrique Vila-Matas, Javier Cercas, Juan Marsé, Ignacio Martínez de Pisón, Fernando Aramburu, Mauricio Wiesental, Andrés Trapiello, Álvaro Pombo, Agustín Fernández Mallo…

Un caso aparte merecen algunos autores hoy superventas como Albert Sánchez Piñol, cuya literatura nació con el siglo y recibe algunos y relevantes votos. Destaca, en todo caso, también la aparición de la nueva literatura de grandes ventas, con Carlos Ruiz Zafón a la cabeza, como precursor, seguido de María Dueñas, Matilde Asensi o Juan Gómez Jurado. En todo caso, la complejidad de lecturas posibles es enjundiosa y permite plantear antes de la cita anual del Parque del Retiro una mirada a algunos de los más interesantes libros que se han editado en los últimos años.

Pero en todo caso, la encuesta refleja mucho más, ya que da pistas sobre la riqueza de estilos y tendencias que los lectores tienen ante sí. En próximos días trataremos de seguir esas pistas.

Libro de portada

Se da la circunstancia de que el libro ganador, La fiesta del chivo de Mario Vargas Llosa, ha sido una de las pocas novelas que ganó el tema principal de la portada de un diario nacional. En efecto, ABC le dedicó aquel 2 de marzo de 2000 el espacio prominente, junto a la entrevista con el escritor, en la que reflexionaba sobre la importante relación entre la literatura y la conciencia y el aprendizaje de la libertad, que su misma obra representa. Comprometido con la vida pública tanto como con la literatura, es en la libertad y su defensa donde nuestro Nobel ha puesto desde siempre toda la carne en el asador.

Las 10 mejores novelas

La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa

Crematorio, de Rafael Chirbes

TRM AlfaguaraTu rostro mañana, de Javier Marías

Su ciclo narrativo más ambicioso está compuesto por Fiebre y lanza (2002), Baile y sueño (2004) y Veneno y sombra y adiós (2007). Una obra total que enfrenta a su autor con temas fundamentales como la mentira, la violencia, el miedo o las metamorfosis que pueden sufrir los seres que amamos. Si un escritor es su estilo, en Tu rostro mañana está el mejor Javier Marías. «Aspiro a lograr lo imposible», declaró el creador al concluir el último tomo. Lo cierto es que lo logró con creces.

Soldados de Salamina, de Javier Cercas

La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón

EnamLos enamoramientos, de Javier Marías

¿Qué se esconde tras la muerte de un empresario a manos de un aparcacoches? ¿Es un crimen casual o planeado? Marías explora todos los ángulos de este prisma en forma de novela.

La piel fría, de Albert Sánchez Piñol

El mal de Montano, de Enrique Vila-Matas

Rabos de lagartija, de Juan Marsé

10º El día de mañana, de Ignacio Martínez de Pisón

Abc, 19 de mayo de 2013

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Los autores más votados

1º Mario Vargas Llosa

2º Rafael Chirbes

3º Javier Marías

La ambición de Tu rostro mañana ha logrado 6 de los 9 votos totales, seguida de Los enamoramientos, que se ha llevado 3 sufragios.

Toda la información

Fallecimiento de Roger Dobson, ‘Duke of Bridaespuela’ de Redonda

Roger DR.I.P. – Roger Dobson, author and bookman

I am sorry to report the very sad news that Roger Alan Dobson, author, journalist and bookman of Oxford, died last month. He was the co-editor, with me, of several booklets about Arthur Machen, of Aklo, the journal of the fantastic, and The Lost Club Journal (devoted to neglected writers). He also wrote radio plays, including a successful BBC Radio 4 production about the Kingdom of Redonda, the Caribbean literary realm associated with M.P. Shiel and John Gawsworth, which fascinated him: in recognition of his work here, Spanish novelist Javier Marias ennobled him in his Redondan court as the Duke of Bridaespuela .

Roger was proud of his Manchester upbringing, and wrote a study of Ann Lee, the Manchester Messiah, about a local prophetess. He was a regular contributor to the Antiquarian Book Monthly Review (ABMR) on recondite literary subjects, including one article which made out the case that Sherlock Holmes must have gone to a Manchester college. This exhibited the sense of mischief Roger often brought to bookish matters: he was also implicated, with his friend the bookseller Rupert Cooke, in the letters and writings of the hoax poet (who showed signs of coming alive), C.W. Blubberhouse. He also contributed lively and learned material to Colin Langeveld’s Doppelganger Broadsheet, sometimes as the querulous ‘Professor Herbert Trufflehunter’.

I came to know Roger in the early Nineteen Eighties when I was told he was an enthusiast of Arthur Machen, whose work I discovered at the age of seventeen. This proved to be a considerable under-statement. Roger knew more about Machen than anyone else I ever met, and between us we started a modest campaign to revive interest in him, which was at a low ebb in the early Eighties. We met or corresponded with many who had known Machen, including his son Hilary and daughter Janet, and close friends such as Colin Summerford and Oliver Stonor: in time, we found others who were intent on celebrating him, leading to the Machen societies, journals and other publications since. Roger wrote the Machen entry in the Dictionary of National Biography, after rightly arguing for his inclusion: edited John Gawsworth’s biography of Machen [The Life of Arthur Machen]; and contributed regularly to Faunus, the journal of the Friends of Arthur Machen, with illuminating essays on Machen mysteries.

But Machen was far from Roger’s only literary interest: he was immensely well-read, and talked charmingly and with infectious enthusiasm about many other, especially semi-forgotten, figures. For some years he and I would meet in Oxford, where Roger had a bedsit at 50, St John Street, a former home of Tolkien, and have long talks about books and authors who ought to be revived. Roger’s special passion after Machen was George Gissing, whom I then did not quite get (I suppose because he was insufficiently ‘like’ Machen): but he insisted on the wonder of The Private Papers of Henry Ryecroft, and I have recently come to see why: how I wish I could tell him.

Roger had been a journalist in Manchester and Bristol, and still occasionally did freelance work, but (like Machen) he came to dislike this, and preferred to write on literary themes. However, he never lost the journalistic knack of knocking on doors to elicit information, when he wanted to pursue a writer’s homes and haunts, which included Machen’s house in the Chilterns (then owned, to Roger’s delight, by a gentleman with the Welsh kingly name of Cadwallader); and the grave of the alchemist Thomas Vaughan in an obscure Oxford village (“the graveyard plan is on the back of a cornflakes packet”, the sexton told us).

Roger was a very private man: though I was among his closest friends in those Machenstruck days, I never learnt very much about him, except his bookish enthusiasms. He was devoted to literature and, as with Machen and Gissing, it seldom rewarded him materially: but it gave him rarer things; the joys of scholarship, shared discoveries, and the stubborn integrity of a proud spirit.

Wormwoodiana, May 10, 2013

Javier Marías, Premio Formentor de las Letras 2013

Foto. Santi Burgos

Foto. Santi Burgos

ACTA DEL JURADO

Reunidos los miembros del jurado del Premio Formentor de las Letras 2013, Félix de Azúa, Basilio Baltasar, Juan Antonio Masoliver Ródenas, Manuel Rodríguez Rivero y Berta Vías Mahou, y tras considerar la obra de los diversos escritores presentados por el jurado, han decidido reconocer y premiar los méritos de la obra literaria de Javier Marías.

Javier Marías es hoy uno de los escritores más apreciados en los países europeos y cabe subrayar que, a pesar de haber comenzado a publicar a muy temprana edad su obra, no ha perdido desde su primer libro el aliento y la creatividad que lo ha convertido en uno de los escritores más interesantes de la literatura en español.

Javier Marías ha sido reconocido por un público dispuesto a compartir una narrativa nada complaciente, pero sumamente grata entre quienes mantienen el aprecio por la gran literatura. La obra de Javier Marías representa un triunfo de la inventiva gracias a la habilidad con que ha sabido contar, describir y pensar, sin que se resienta el flujo narrativo.

El jurado aprecia especialmente esa integración de acción descriptiva, introspección y digresión en perfecto equilibrio para la dinámica del relato. Marías ha sabido combinar fórmulas novelísticas tanto experimentales como convencionales, siendo cada nueva novela el resultado de una lucha con las inercias del oficio.

Javier Marías cultiva el placer de la escritura y transmite al lector un gozo que constituye una de las claves de la buena literatura. El humor está presente con elegancia y sus narradores, a menudo desconcertados, reflejan a su modo la fragmentación y la complejidad de la realidad, el recuerdo y la verdad.

El jurado reconoce en Javier Marías a un importante renovador de la narrativa en español que ha encontrado en Europa voces y modos que hasta ahora eran infrecuentes en la tradición española.

Por todo ello, el jurado del Premio Formentor de las Letras 2013, que ha decidido concederle este reconocimiento, felicita al autor y se muestra atento y expectante ante las obras que todavía no ha escrito.

En Formentor, 21 de abril de 2013

1366557094_359820_1366561512_miniatura_normalJavier Marías obtiene el premio Formentor de las Letras

El creador de obras como Tu rostro mañana, Todas las almas, Mañana en la batalla piensa en mí, Corazón tan blanco y Los enamoramientos ha sido distinguido con el Premio Formentor de las Letras. Es Javier Marías, escritor, académico y columnista, quien recibe este galardón por toda su trayectoria que, según el jurado, ha contribuido a definir la gran literatura europea contemporánea y ser uno de los escritores más apreciados en el continente.

Marías (Madrid, 1951) recibe este galardón tras un año marcado por el éxito internacional (ingresó en el selecto club de autores publicados en la serie Modern Classics de la editorial británica Penguin, sumado a las críticas elogiosas de su última novela, Los enamoramientos) y la polémica en España al haber rechazado en octubre el Premio Nacional de Narrativa por Los enamoramientos.

El jurado de los Premios Formentor, presidido por Basilio Baltasar y formado por Félix de Azúa, Manuel Rodríguez Rivero, Juan Antonio Masoliver Ródenas y Berta Vías Mahou considera que Javier Marías es hoy “uno de los escritores más apreciados en los países europeos y, a pesar de haber comenzado a publicar a muy temprana edad, su obra no ha perdido desde su primer libro el aliento y la creatividad que lo ha convertido en unos de los escritores más interesantes de la literatura en español”. El jurado reconoce a “un importante renovador de la narrativa en español que ha encontrado en Europa voces y modos que hasta ahora eran infrecuentes en la tradición española”. Además, valora especialmente la integración de acción descriptiva, introspección y digresión en perfecto equilibrio para la dinámica del relato.

El jurado recuerda, además, que el escritor madrileño ha sido reconocido por un público “dispuesto a compartir una narrativa nada complaciente, pero sumamente grata entre quienes mantienen el aprecio por la gran literatura”. Una obra que, afirman, “representa un triunfo de la inventiva gracias a la habilidad con que ha sabido contar, describir y pensar, sin que se resienta el flujo narrativo”.

Javier Marías, que recibirá el premio el 31 de agosto en Palma de Mallorca, se suma a una lista ilustre junto a otros escritores que recibieron el galardón en su primera época, entre 1961 y 1967: Jorge Luis Borges, Samuel Beckett, Juan García Hortelano, Uwe Johnson, Saul Bellow y Witold Gombrowicz. Un premio surgido en 1961 por iniciativa de Carlos Barral y Camilo José Cela e impulsado por editores extranjeros (Antoine Gallimard, Einaudi…), en el marco de los Encuentros de Formentor que habían nacido dos años antes y que se recuperaron en 2008.

El Premio Formentor de las Letras se convoca para reconocer el conjunto de la obra narrativa de aquellos escritores cuya trayectoria prolonga la gran tradición literaria europea, siendo su principal objetivo contribuir a consolidar y reconocer la posición de los autores que han sabido mantener su esencia literaria.

Dotado con 50.000 euros, el Formentor reapareció en 2011, cincuenta años después con el mecenazgo de la familia Barceló, propietaria del hotel Barceló Formentor, en Mallorca, donde se han realizado estas citas, y la familia Buadas, antigua propietaria del hotel en los sesenta, cuando se crearon las jornadas y el premio. En 2011 lo obtuvo Carlos Fuentes y en 2012 Juan Goytisolo.

El galardón es anual y tiene la voluntad de destacar la alta cultura literaria al reconocer el conjunto de la obra de un gran escritor. “Aspira a convertirse en referencia que oriente a los lectores en medio de tantos premios con vocación más comercial”, ha dicho en varias ocasiones Basilio Baltasar.

WINSTON MANRIQUE SABOGAL

El País, 22 de abril de 2013

ALFAGUARA

Abc

El Periódico

La Vanguardia

Diario Vasco

Efe

El Mundo

Europa Press

El Boomeran(g)

Ñ (Clarín)

La Nación

El tío Jess y la luz encendida

jesus_franco_jess_muere_n-672xXx80Hacía muchísimos años que no veía al tío Jesús, pero lo he mencionado y tenido algo presente en los últimos tiempos, en la novela que intento escribir ahora. Era él quien se mantenía apartado de la familia. No por enfado ni nada parecido, sino porque, como decía mi madre, su hermana mayor que lo había cuidado de niño (le llevaba diecisiete años), “Jesús es muy descastado, no lo puede remediar”. No es que a nadie le importara gran cosa, era su manera de ser, eso es todo.

Su figura me hacía enorme gracia, en cualquier caso, y nunca olvidaré sus favores, siempre le estaré agradecido. Fue él quien me permitió ganar mi primer dinero, encargándonos a mi primo Carlos Franco y a mí la traducción de varios guiones de Drácula y Fu-Manchú, de las películas que en los años setenta rodó con esos personajes para el productor inglés Harry Alan Towers. En una de ellas, del maléfico chino creado por Sax Rohmer, mi primo Ricardo Franco y yo incluso hicimos de extras: nos obligó a bajar, descalzos y a la carrera, una ladera pedregosa, hasta el borde de un lago o pantano, y quizá a alguna otra nadería peligrosa. No se nos puede reconocer, ya que llevábamos capuchas negras, íbamos disfrazados de esbirros chinos, con los pantalones preceptivos. Pude ver brevemente a Christopher Lee y con eso me di por satisfecho. En otros rodajes logré echarles el ojo a Jack Palance, a Herbert Lom y a George Sanders, míticos para mí entonces y ahora.

En otros sitios he contado cómo gracias a él escribí mi primera novela, Los dominios del lobo, en su casa de París que me cedió con generosidad, a mis diecisiete años. También cómo me colaba de niño en su cuarto, cuando iba a casa de mis abuelos —sus padres, con los que aún medio vivía—, los cuales, muy religiosos, no debían de tener ni idea de que Jesús guardaba allí un arsenal de revistas eróticas, algo escaso en tiempos de la dictadura y que a mí me abrieron los ojos como platos. Era muy bromista, muy simpático, muy exagerado y muy fantasma. Como algún otro hermano suyo, sumamente mentiroso. No hace demasiado le leí en una entrevista un embuste que me hizo gracia: “Fíjate si hay gente malvada”, le decía al periodista, “que dicen que he nacido ¡en 1930!”, que era exactamente el año en el que había nacido (él andaba quitándose así como una docena). No le faltaba algo de razón: a veces hay que ser muy malvado para contar la verdad de alguien que intenta ocultarla.

Sus películas primeras son muy apreciables, Gritos en la noche, Rififí en la ciudad, la comedia Tenemos 18 años o el disparate musical Vampiresas 1930. Entre las incontables más que rodó hay de todo, pero no se puede negar que tenía imaginación y desfachatez y osadía. Incluso componía la música en ocasiones, bajos sus queridos pseudónimos. Según mi madre, era muy miedoso y aprensivo, como el personaje que interpretó como actor en la legendaria El extraño viaje, de Fernán Gómez. Cada noche despertaba a media casa con alguna alarma, la más llamativa de las cuales fue cuando una madrugada anunció angustiado a padres y hermanos que le había ocurrido algo mortal de necesidad: “Me he tragado la nuez, me estoy ahogando sin remedio”. Era incapaz de dormir sin una luz encendida y, según me confirmó mi primo Ricardo (que fue ayudante de dirección de bastantes películas suyas en los años setenta) seguía conservando esa manía todavía de adulto. Quizá por eso hizo tantas películas de terror. Confío en que en su última hora la habitación no estuviese a oscuras.

JAVIER MARÍAS

El País, 3 de abril de 2013

Javier Marías en Gran Bretaña

The infautatiosThe Infatuations

Javier Marías está en Londres para presentar la versión inglesa de Los enamoramientos.

Hoy, 18 de marzo, a las 18,30 h., estará en la librería WATERSTONE’S (Piccadilly. London).

Mañana, 19 de marzo, a las 20,00 h., presentará  The Infatuations en la librería TOPPINGS BATH (The Paragon. Bath).

El miércoles, 20 de marzo:  a las 14, 45 h., firmará ejemplares de sus obras en la librería BLACKWELL’S (100 Charing Cross Road. London), y a las 19,30 h., acudirá al SOUTHBANK CENTRE (The Purcell Room in the Queen Elizabeth Hall building. London).

El jueves, 21 de marzo, a las 12,00 h., participará en el OXFORD LITERARY FESTIVAL (Bodleian: Divinity School. Oxford).

Entrevistas en BBC RADIO

Hoy, !8 de marzo, a las 20,32 horas, en BBC World Service ‘The Strand’, y a las 22,00 horas, en BBC Radio 3 ‘Night Waves’.

Retrato de grupo sin maestros

Sciammarella

Sciammarella

El 6 de enero se cumplieron veinte años de la muerte de Juan Benet y su amigo Javier Marías publicó una evocación en EL País Semanal sobre el maestro más influyente de su generación. Decía: “Mucho lo admiré como escritor, pero lo echo de menos como amigo y guía”. Marías señalaba: “Me llevaba veinticuatro y se detuvo a los sesenta y cinco, luego todavía sigue siendo mayor, en mi recuerdo, de lo que lo soy yo ahora”. Marías se preguntaba por las posiciones que su maestro hubiera tenido a lo largo de estas dos décadas. ¿Qué hubiera dicho, qué hubiera escrito? Muchos se juntan y lo añoran, decía Marías. “Y somos bastantes los que estamos en activo y hablamos de ti cuando hay ocasión”.

Con algunos de esos que citaba Marías como amigos “en activo” hemos hablado para dibujar un retrato de lo que pasa cuando una generación se queda súbitamente sin ese y otros maestros que fueron contemporáneos de Benet y que murieron en fechas más o menos parecidas: Gabriel Ferrater, Juan García Hortelano, Carmen Martín Gaite, Carlos Barral, Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo… Como si la generación de los hermanos mayores, o de los padres jóvenes, se hubiera ausentado casi en su totalidad.

Esto dice el escritor Manuel de Lope: “Benet murió el año en que yo vine a instalarme en Madrid. Carlos Barral y Hortelano habían muerto antes. Yo tuve la sensación íntima y muy clara de que se producía un vacío inesperado, sobre todo en el caso de Juan Benet”. El escritor veterano y su amigo joven habían quedado en hacer una excursión, a pesar de la enfermedad grave que aquejaba ya a Benet, pero “la muerte llegó antes”. “En lo que se refiere al mundo intelectual creo que la movida ya había hecho por entonces suficientes estragos, con perdón, y tanto Juan, como Barral y Hortelano, pertenecían a una especie cultural extinguida antes incluso de que murieran”.

El autor de Bella en las tinieblas no cree que “a Benet le agradara la idea de tener discípulos, es una palabra demasiado clerical. Sin embargo, ahora, cuando a veces apunto notas sueltas y recuerdos me gusta llamarle el magíster, no sé por qué. Eso sí, dentro de un par de años yo tendré la edad que él tenía cuando murió. Sin embargo, en el recuerdo me sigo sintiendo joven y Benet el hermano mayor. Yo discutía a menudo con Benet. Sobre asuntos de guerra, sobre si las novelas tenían o no tenían que tener argumento…, qué sé yo. Barral era un hombre de conversación pausada, con agradables silencios. Hortelano, al que traté menos, era un extraordinario conversador. Le pasaba como a Abraham Lincoln, siempre tenía alguna anécdota a mano”.

Fernando Savater suele decir que cuando alguien cuya opinión nos ha importado muere, el vacío que deja es el que se resume en esa pregunta: qué hubiera dicho ante lo que pasa. Dice Manuel de Lope: “Ahora vivimos cosas muy importantes en lo nacional y global. ¿Qué hubieran pensado ellos de la deriva que toma la guerra contra el terrorismo? Y mucho más que eso, ¿qué hubieran pensado del dueño del Banco Español de Crédito en la cárcel? ¿Qué hubieran pensado de un director de la Guardia Civil en fuga? La historia sigue siendo muy interesante, hubiera comentado Benet”. Pero, señala De Lope, “hemos de mirar el ahora con los ojos de ahora y el entonces con los ojos de entonces”.

Dice Vicente Molina-Foix, amigo de aquellos ya desaparecidos Barral, Benet, Biedma, Barral… “Hoy se enseña a escribir bien (o mejor) en las escuelas o talleres de escritura creativa, y nada tengo en contra de ellas. Pero por edad, y sobre todo, por suerte, pertenezco a una generación que buscó y encontró maestros fuera de las aulas. Alguno, más histórico aunque siempre cercano, como Vicente Aleixandre, nutrió con su ejemplo civil a varias generaciones de escritores de la posguerra. El contacto más inmediato fue, claro, con la generación anterior a la mía, y en mi caso concreto con novelistas como Cabrera Infante, Benet u Hortelano, y poetas como Barral, Jaime Gil de Biedma…”

Los cuatro últimos, indica el autor de El abrecartas, “murieron en la plenitud de su altísima capacidad literaria. Y aunque todos dejaron una obra que no cesa de estar vigente, la muerte interrumpió aquello que no puede sustituirse con los libros: la presencia humana, el humor irreverente, la osadía, el mirar a las cosas desde ángulos inesperados, originales. Y eso sí es una devastación, un cercenamiento. De Benet siempre estoy esperando una respuesta a incógnitas que tengo, y no me llega en la vida real. De todos los citados, y de otros escritores desaparecidos y admirados (Claudio Rodríguez, Carmen Martín Gaite, Ángel González, Manolo Vázquez Montalbán), añoro saber cómo responderían al agónico estado actual de las cosas. No tener tampoco sus respuestas obliga a quienes les quisimos a afinar más en nuestro papel, sin saber si nosotros, herederos forzosos, tendremos su lucidez”.

Le preguntamos a Félix de Azúa qué sucede cuando de golpe desaparecen esos hermanos mayores… “Por fortuna nos cogió ya mayores”, dice el escritor de Diario de un hombre humillado, “porque lo cierto es que nuestra dependencia de aquellos padres o tíos era grande, tanto por admiración y respeto, como por razones sociales. Era gente muy generosa y nos ayudaron mucho”. Hay supervivientes gloriosos de aquella generación, como Caballero Bonald, Sánchez Ferlosio, Ana María Matute, Rosa Regás o Marsé… Pero aquellos desaparecieron tan pronto. ¿Qué aprendió de ellos, Azúa? “Eran tipos muy distintos. De Benet (que fue mi maestro en el sentido más riguroso) aprendí sobre todo la moral de la literatura, es decir, las obligaciones que contrae quien se dedica a esa tarea inacabable y poco apreciada y que consiste no sólo en beber whisky sino también en aguzar la mirada hacia detalles casi imperceptibles, viajar con un propósito determinado, leer sólo lo imposible, no caer jamás en el ocio o llevar siempre puesta una máscara de yeso ante la opinión ajena. De otros, de Ferrater, por ejemplo, una concepción agresiva de la dignidad de la poesía y un desprecio olímpico por lo que él llamaba “los escarabajos”. De Gil de Biedma, la ironía, que era tanto más feroz cuanto más cerca de uno mismo se aplicaba. Creo que debería escribir un libro sobre aquellos famous old men. Escribían, intervenían. “Los pocos que aún intervenimos me parece que somos conscientes de que estamos trabajando en algo terminal. En la época de Biedma, de Salinas, de Benet, de Hortelano, había una franja de la población notablemente ilustrada y sobre todo respetuosa con quienes se dedicaban a la vida intelectual o artística. Les prestaban atención y les hacían caso. Los lectores de Benet o de Ferrater, aparte de los universitarios, eran médicos, notarios, ingenieros, empresarios, profesores, una burguesía poderosa, pero atada a las cuestiones artísticas o intelectuales. Ese conjunto social ha desaparecido o está en trances de desaparición. No en vano también están desapareciendo los periódicos”.

¿Qué piensa Savater de lo que dejó aquel vacío de hace más o menos veinte años? Dice el autor de La infancia recuperada: “Frecuentemente las desapariciones de gente conocida vienen por rachas de semejantes: ahora compañeros de colegio, luego colegas, más tarde admiradores, o amantes, o adversarios… No en vano a la muerte se la pinta manejando una guadaña, que es un instrumento para segar muchas espigas de golpe… Aquel puñado de figuras entrañables fueron para algunos de nosotros los primeros escritores que conocimos en persona… Para mí ejercieron como ideales de vida, más que como guías literarios. Ellos eran lo que yo quería llegar a ser, militaban en el ejército al que yo quería incorporarme. Los veía como venerablemente adultos frente a mi inmadurez. Ahora me sorprende comprobar que ya soy más viejo de lo que algunos de ellos eran al morir, pero mi inmadurez no ha mejorado…”.

Francisco Rico, académico, y a veces personaje de ficción de Javier Marías, destaca de aquella gente, y singularmente de Benet, “su mirada sobre la realidad; su impertinencia desde una absoluta seguridad, la capacidad para decir siempre la palabra oportuna, su humor… Sabía derivar cualquier situación hacia una alta comedia, hacía lo que a él le hacía gracia. Siempre representaba, y se adueñaba completamente de las situaciones. A mí me producía un deslumbramiento total. Siempre hubiera querido ser como Benet”.

Para Antonio Martínez Sarrión, poeta al que aquella generación llamaba “el moderno”, “la muerte de un maestro de las artes supone una gran catástrofe personal. A nosotros nos dejó sin esas referencias. En mi caso, Benet, Hortelano, Martín Gaite…, fueron amigos íntimos; Benet fue amigo y confidente, influía en lo que yo podía hacer, en mi manera de ver el mundo”. Ya no se encuentran los escritores en torno al maestro. “Mira, Caballero Bonald me dijo hace años que se había encontrado con unos escritores de ahora. Y halló que esos noveles ya sólo querían hablar de contratos. Y eso no ha hecho otra cosa que crecer”.

Le preguntamos a Azúa: ¿Fue una devastación? “Completa”. “Era un mundo coherente, valioso y esforzado. No había ni sombra de arrogancia. Podía haber vanidad o pedantería en algunos, pero la ejercían con gracia. En muy pocos años nos quedamos en cuadro. Fue una sensación de posguerra”.

JUAN CRUZ

El País, 12 de marzo de 2013

Camelot

Hubo una época, en el curso de los años sesenta y primera mitad de los setenta, en la que esa ciudad provinciana que hoy es Barcelona era, en el imaginario de todos los jóvenes escritores nacidos a partir de los cuarenta, una ciudad cosmopolita, europea y literaria, una versión local del mítico Camelot, una luz en la grisura mediocre del Reino de España. En ella, Carlos Barral ejercía de rey Arturo; el mestre Castellet era Merlín; Gabriel Ferrater, sir Gawain, Juan García Hortelano, sir Héctor; Jaime Gil bien podría ser el rey Pelles, y Juan Benet, sir Bertilak, el caballero del Lago, al que la Dama del Lago envió a Camelot para poner a prueba la fama de los caballeros del rey Arturo; y así podríamos seguir adjudicando figuras de leyenda a los demás que se sentaban a la Mesa Redonda de la calle Provenza, como Jaime Salinas, Ángel González, Joseagustín, Luis Goytisolo o Pepe Caballero, sir Bonald. Unos eran residentes y otros llegaban de la mesetaria Magerit atraídos por el irresistible fulgor de la corte. Y, en fin, ya metidos en fantasías improbables, hacia allí nos dirigimos muchos de los que por juventud y entusiasmo bien pudimos encarnar en la figura del joven Perceval y que fuimos bautizados con el sobrenombre de La Coqueluche.

A día de hoy, todos ellos, la mayoría de ellos ya se sentaron en la silla peligrosa, que los entregó a la muerte. Su legado, sin embargo, sigue siendo un espejo de la caballería literaria. El sonoro vacío de su ausencia en el tiempo presente lo llenan sus obras, pero su desaparición es literariamente dolorosa porque fueron algo que hoy se echa de menos: ellos eran un referente. Un referente de exigencia creadora, de vida entregada a la difusión de la cultura, de inteligencia y de sentido ético, de vocación y decisión. Coincidían en un apasionado amor a la literatura y las formas artísticas, de donde extrajeron su notable y diverso gusto literario. Cultivaron entre ellos la amistad, pero fueron capaces de extenderla a sus jóvenes admiradores (y a fe que los admirábamos y respetábamos, y también nos divertíamos) con voluntad y paciencia. Todos sus defectos palidecían a la luz de sus virtudes; nadie que los tratara con continuidad dejó de aprender de ellos.

La falta de referentes es en la actualidad una de las carencias más importantes de nuestro panorama literario, no porque no haya artistas de calidad sino porque nadie parece haber conseguido alzar ese estandarte. Aquellos caballeros tenían una autoridad y un prestigio que actualmente se da con cuentagotas, pues el becerro de oro de la popularidad ha llegado a confundirla con el éxito de tal modo que al escritor la sociedad ya no le exige autoridad sino popularidad. Ser popular es ser conocido por la mayor cantidad de gente posible, culta o inculta; tener éxito, en cambio, es conseguir lo que uno se propone en la vida y esto, llevado a la buena literatura, significa que es, sobre todo, cumplir con la ambición de excelsitud que cada uno se ha propuesto o morir en el empeño, independientemente del grado de reconocimiento que consiga: lo que en términos de vida se llama cumplir una vocación. El círculo de aquel Camelot eran personas de vocación que se debían a ella antes que a cualquier otra cosa y por eso fueron capaces de aglutinar una corte poderosa y crear un estilo. No quiere esto decir que la suya fuera la única manera de hacer literatura, porque el tiempo nos muestra cómo los gustos y los modos cambian, cómo la expresión cambia también de acuerdo con los gustos y los acontecimientos sociales, pero no por eso debemos de perder de vista lo que sigue siendo sustancial: esa vocación capaz de atravesar la actualidad tratando de encaminarse a la exigencia de bondad y belleza del arte perdurable, que es, finalmente, el referente mayor. Aquel grupo levantó una bandera que aún ondea en nuestro recuerdo.

Hoy en día seguimos leyendo, deleitándonos y aprendiendo de las historias de los Caballeros de la Mesa Redonda, de los anónimos cuentos populares de tradición oral o de las pinturas de las cuevas de Altamira, por citar tres ejemplos antiguos de la importancia y la necesidad de disponer de referentes en todas las generaciones. Recordarlo, enseñarlo y pasar el testigo fue la labor de Carlos Barral y sus nobles caballeros.

JOSÉ MARÍA GUELBENZU

El País, 12 de marzo de 2013

THE INFATUATIONS

The infautatios

THE INFATUATIONS
JAVIER MARÍAS
Translation: Margaret Jull Costa
Hamish Hamilton
Hardback: 07 Mar 2013

The Infatuations by Javier Marías: Javier Marías’s new book, translated by Marguerite Jull Costa, is his 14th novel to be published in English. It was awarded Spain’s National Novel Prize last October, but Marías turned it down out of an aversion to receiving public money. It’s the story of a woman’s obsession with an apparently happy couple who inexplicably disappear. It’s his first novel to be narrated from a woman’s perspective, so it will be interesting to see how Marias manages to accommodate his penchant “for detailed descriptions of ladies crossing and uncrossing their legs”. (Mark)

The Millions, January 7, 2013

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Javier Marías: a life in writing

When Javier Marías was a student of English Philology in Madrid in the 1970s he says it was with a sense of “awe and reverence” that he would buy copies of “the then grey-spined Modern Classics Penguin. The authors ranged from Conrad to James, Faulkner to Joyce, Thomas Mann to Ford Madox Ford, Woolf to Camus. Not even Nabokov was allowed to be there.” Last year Marías himself became one of just a handful of living writers to join that same list. “I must assume, therefore, that these are much less demanding times than the 1970s,” he explains modestly. “But, still, I feel very honoured, even if I can’t help thinking I must be a fraud.”

Far from being a fraud, it is difficult to think of many other living writers who are such an obvious fit for the list. In brute commercial terms, as was noted at the time, you could say his inclusion is not a bad hedge bet from his new publisher Penguin in the event of his winning the Nobel prize, something he is regularly tipped to do. In purely literary terms there is an even more compelling case. Few writers have sustained such an engagement with the classic (Anglophone) canon. As a translator he has rendered into Spanish work by Hardy, Yeats, Conrad, Nabokov, Faulkner, Updike, Salinger and many others. As a novelist, he has threaded his work with traces of these writers, and is explicitly underpinned by an empathy with Shakespeare and Sterne, as well as Cervantes and Proust.

“I’ve never had a literary project and feel I have been improvising all my career,” he recently claimed. “But I do recognise certain recurring themes: treason, secrecy, the impossibility of knowing things, or people, or yourself, for sure. There is also persuasion, marriage and love. But these things are the matter of literature, not just of my books. The history of literature is probably the same drop of water falling on the same stone only with different language, different manners, different forms adequate to our own time. But it remains the same thing, the same stories, the same drop on the same stone, since Homer or before.”

This flair for improvisation has seen him selling millions of books that have been translated into more than 40 languages. His 12th novel, The Infatuations, is published in English next month, and work such as All Souls, A Heart So White, and, more recently, his monumental Your Face Tomorrow trilogy, have received almost universal critical acclaim. And he has not only been garlanded with prizes. Among his other titles he is King of Redonda, a real, if uninhabited, lump of Caribbean rock, the monarchy of which has been passed down through a line of writers.

“I’ve taken my responsibilities lightly,” he smiles, “but I do follow the tradition of an intellectual nobility.” He funds a literary prize and awards dukedoms to the winners, which so far have included among others Alice Munro, AS Byatt, William Boyd and Umberto Eco. “JM Coetzee was the first winner, and I was delighted that he accepted and joined in with the playfulness of it. Maybe it is time that I should start thinking about an heir. I inherited through an abdication, so I shall have to find another writer, as it is not passed on by blood but by letters.”

Marías has never visited Redonda and lives in a book-packed apartment overlooking one of Madrid’s oldest squares where he works on an electric typewriter, doesn’t have internet and is equally old-fashioned in his prodigious cigarette consumption. He has a long-term partner, but she lives in Barcelona. “And that is usually my lot. Either my girlfriends have been married at a time when there was no divorce in Spain, or they lived somewhere else or there was something else in the way.”

The Infatuations, featuring a rare Marías female narrator, is, among other things, a cool-eyed examination of love; in fact “Los enamoramientos”, the Spanish title, could also be translated as “The Crushes”. Maria has breakfast in the same café every morning, where she observes a married couple with the same routine. Some time after the couple stop coming to the café Maria learns that the husband has been brutally murdered, and she becomes embroiled in the life of the widow and the emotional ramifications of the husband’s death.

“Loving and falling in love have a very good reputation,” he says. “That may be justified sometimes, but sometimes it is the opposite. I have seen very generous, kind and noble people behave very badly because they are in love. Equally there is this idea of destiny. People remember how they met and wondered what would have happened if they hadn’t gone to that bar or that dinner. But we are in fact very limited in our choices of partner by location, class, history and who is willing to accept our advances. How many times are we not the first choice? Or even the second, or the third?”

The book has sold more than 160,000 copies in Spain and was awarded the national narrative award, which Marías declined because the €20,000 prize was funded by the state. He has been criticised as a novelist for not engaging directly in Spain’s turbulent political life – although in fact the civil war and Franco’s rule have been dark presences in his books – but he has shown no reticence about engaging in the day-to-day as a newspaper columnist for the last 18 years.

“As a columnist I write as citizen and maybe have too many opinions” – he has published a whole book of just his football articles – “but writing as a novelist is different. I don’t like the journalistic kind of novel which is now rather fashionable. If a book or film takes a good subject from the everyday press – say domestic murders in Spain, which are a historic disgrace – everyone will applaud, but it is easy applause. Who will say it is bad? People say the novel is a way of imparting knowledge. Well, maybe. But for me it is more a way of imparting recognition of things that you didn’t know you knew. You say ‘yes’. It feels true even though it might be uncomfortable. You find this in Proust, who is one of the cruellest authors in the history of literature. He says terrible things, but in such a way that you know that you have experienced those thoughts too.”

Marías was born in Madrid in 1951, the fourth of five sons. Three of his brothers – the eldest died before he was born – went on to have careers in the arts. Their father was Julián Marías, a leading philosopher whose republican activities had seen him briefly imprisoned following the Spanish civil war, an episode Javier drew on in Your Face Tomorrow. Their mother, Dolores Franco, was a translator and an editor of an anthology of Spanish literature before starting a family. As a child Marías was taken for several trips to America where his father was teaching, having been blacklisted at home. Back in Madrid, his early writing came directly out of his reading; he created his own musketeer and Just William stories when he had finished all the books. “Richmal Crompton had been very popular in Spain since my parents’ time.”

The family home was full of books, art and elevating conversation. But Marías’s introduction to professional writing was facilitated by an uncle who was a maker of soft porn and horror films. During the six weeks the 17-year-old Marías stayed at his uncle’s Parisian apartment he not only watched 85 films but also broke the back of a debut novel, Los dominios del lobo (“The Dominions of the Wolf”) that was published in 1971 when he was only 20.

“It was a sort of a tribute and parody of American films of the 1940s and 50s. A youthful work, but not the usual autobiographical story of most young writers. And also not deadly serious in the way young people often are. As such, I’m actually not ashamed of it.”

He says the dominant trend in Spain at the time was social realism. “Franco was still alive. The idea was that writers, as far as censorship would allow, must try to raise the consciousness of the people about the terrible situation. I thought it was well meant, but had nothing to do with literature. My generation knew that a novel couldn’t end the dictatorship, and so as writers we did as we wanted.”

In fact over the next decade he published only another two novels as his career as a translator came to the fore, most notably with his 1979 version of Tristram Shandy, which won the (not state-funded) national translation prize. He categorises a translator as both a “privileged reader and a privileged writer. If you’re capable of rewriting in a different language something by Conrad or Sterne then you learn a lot. I’ve not got involved with the creative writing industry, but if I ever had my own creative writing school I would only admit people who could translate, and I would make them do it over and over again.”

During his years translating he found that some writers helped the translator by being stylistically contagious. “There is a pace and a rhythm of prose that, if the translator catches it, you can surf the wave of cadence. I certainly felt it with Conrad and in a way with Sir Thomas Browne. But it is not essential to good writing. It was not there with Yeats’s prose, or Isak Dinesen’s or Thomas Hardy’s. I like to think that my prose has some cadence that can contaminate, in the good sense, and help a translator. And I  always want to help as much as I can because I remember being so annoyed that I couldn’t ask Conrad what the hell he meant.”

He says that what is now regarded as his own distinctive style – the long, digressive, almost musical sentences that loop around observation, reflection and supposition – took many years to achieve and wasn’t really in place until his 1986 novel about an opera singer, A Man of Feeling.  “I had written four novels before then. The impatience of the publishing world today might mean that I wouldn’t have been given a chance to get that far. So many worthwhile writers must have been lost because of this impatience. The change has been brutal.”

His next novel, All Souls (1989), based closely on his experiences teaching at Oxford in the 1980s, was a success, but it wasn’t until A Heart So White in 1992 that he first became a fixture on the bestseller lists. After selling well in Spain it became a global hit after “the Pope of German critics”, Marcel Reich-Ranicki, recommended it on television. “He was known as a tough critic who had once, literally, ripped up a Günter Grass book. But he said some exaggerated things about my book and that it should be number one. Obediently, as sometimes Germans in their history have been, they went out and bought it.”

The book sold 1.3m copies in Germany and later won the Impac prize. Marías’s novel-writing technique – “which I know could be suicidal” – is to set out with only minimal planning (all his notes for the 1,200-page Your Face Tomorrow trilogy were scribbled on just four sheets of A5 paper; not all of them were used) and then not to redraft the book, “although I do go back to change a Tuesday to a Thursday and things like that”. It is a high-wire act that is sustained by what must be a remarkable memory as he shapes his story round complicated digressions and repetitions. “What Sterne said always struck me as true: ‘I progress as I digress.’ And you realise that what seemed anecdotal is actually part of the story. I like to use a system of echoes and resonances and characters that reappear not only within the same book, but from one book to another.”

He describes the current situation in Spain as “scary”, and lambasts the government for using the economic crisis to impose labour reforms, toughen abortion laws, cut education and culture spending, and privatise the health system. “Those opinions I stand by. It is not quite the same as a novelist. A novel is a more savage and wild thing in the sense that you can say anything, and your narrators or characters can say anything. Yet it still arrives at a kind of truth. It is like the theatre where you know the name of the playwright, but when the curtain rises the accepted convention is that the audience doesn’t take all the actions or opinions on the stage as the author’s. It is the same with a book. You turn from the cover to the biographical note, then maybe a dedication until you reach page one and the curtain rises. From that moment on the name on the cover doesn’t matter any more.”

NICHOLAS WROE

The Guardian, 22 February 2013

Lincoln, Argo, Capote and the intricacies of weaving fact into fiction

The GuardianSurely a forthcoming prizewinner, The Infatuations by Javier Marías (Penguin) is ostensibly a murder mystery. The “facts” of the case are astoundingly simple: they could be found in a down-page crime report in any metropolitan newspaper. A “perfect” couple. The violent death of the husband. The slow revelation of the true killer, and his obsession.

Out of this fragment, Marías weaves an enthralling, many-layered story whose themes are not just murder, but love, memory, desire and the nature of obsession.

But The Infatuations is a story, narrated by a young woman who works in publishing. If there’s sleight-of-hand here, it’s the brilliant way in which Marías transforms a homicide into a literary and metaphysical meditation on existential questions.

ROBERT McCRUM

The Guardian, 19 February 2013

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Javier Marías reads an extract from A Heart So White and talks about his books, writing and contemporary literature

Juan Benet, 20 años de su muerte

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Javier Marías habla de Juan Benet
”El técnico y el sentimental”

Los artículos de Juan Benet siguen vigentes a los 20 años de su muerte

Hace veinte años que murió Juan Benet, autor de obras que han pasado a la historia de la Literatura española como Volverás a Región o Herrumbrosas lanzas, y su obra y su pensamiento, que el madrileño no escatimó compartir en sus artículos de prensa, siguen hoy “igual de vigentes” que entonces. “Siempre dijo que escribía para sí mismo, que no pensaba ni en el lector ni en el editor ni en nada; de hecho, creía que tenía mucha suerte cuando alguien le llamaba para editarle algún libro suyo”, recuerda su hija Juana en una entrevista con Efe.

Juan Benet está considerado como uno de los novelistas más originales de la narrativa castellana contemporánea y un gran estilista, aunque para algunos su obra resulta oscura y difícil. Sobre todo, se le conoce por su escritura, pero también fue Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y su profesión “le encantaba”. Juana cuenta que nunca le gustó el concepto de “intelectual comprometido”, pero recuerda que “como individuo español, opinaba mucho: de política, sociedad, de todo lo que pensaba que merecía una opinión”. Y sus artículos tienen hoy mucha vigencia. Recuerda Juana algunos escritos sobre la crisis de 1984, “cuando estaban los socialistas en el poder, que te valen para hoy”, u otro sobre una presunta prohibición de fumar en sitios públicos, que se hubiera podido “publicar hoy mismo”.

Con esa mente visionaria de la que habla su hija, Benet ya apostó en la conferencia inaugural de la XVIII Semana de la Carretera, en la Sevilla de la Expo 1992, por un concepto de la gran metrópoli del siglo XXI como una “necesidad indeseada y creada por una voluntad superior a la del individuo”. El escritor se mostraba convencido de que los ciudadanos del siglo XXI (a los que no llegaría a conocer) “serán capaces de hacer todo lo que esté en su mano para no habitar en la metrópoli o para huir de ella en cuanto hayan cumplido con las necesidades que le retienen allí”. Nada de visionario tuvo el título de su primer libro que vio la luz, una colección de relatos titulada Nunca llegarás a nada, en 1961. Porque Benet se reveló como un gran narrador con su primera novela, Volverás a Región, publicada en diciembre de 1967 tras años de elaboración, muchos rechazos y varias reescrituras, hoy de obligada lectura en el bachillerato. Su producción abarcó novelas, ensayos, colecciones de artículos, obras de teatro y relatos por los que recibió varios premios. Fue propuesto varias veces como candidato a la Real Academia Española de la Lengua, pero en ninguna ocasión obtuvo suficientes votos.

Javier Marías, un escritor que se reconoce discípulo de Benet, afirma en una entrevista publicada en la prestigiosa revista de cultura Jot Down que Benet fue para él “un maestro vital: alguien que me enseñó a mirar, a razonar, que tenía un oído finísimo para la música y un ojo extraordinario para la pintura. Sabía enseñarte a ver y oír”. Y refuerza el dato que comparte Juana de que era “muy divertido”, a pesar de la fama de huraño que le ha quedado.

“Era muy teatrero, con un humor muy especial: en casa -recuerda su hija-, nos teníamos que vestir casi de etiqueta para hacerle de público y escuchar las cosas que iba escribiendo, porque él compartía sus cosas con nosotros, nos pedía opinión y nos hacía leer, aunque a veces no entendíamos nada”. En ese sentido, Juana advierte que “no es un escritor fácil”. “Soy su hija y tengo que reconocer que tengo pendientes un par de cosas porque desde el vocabulario al estilo, todo es difícil, lo complica todo mucho y hay que dedicarle mucha atención. No son libros para leer en el metro, para nada”, resume. Su literatura se quedó para una élite, explica, “por su complejidad, no de los argumentos, sino del estilo, de su forma de escribir”.

Han pasado veinte años desde que un fulminante tumor cerebral detectado tres meses antes de su fallecimiento acabase con su vida un cinco de enero. En su casa, dice su hija, “aún todo recuerda a él”. En los hogares donde se aprecia la buena literatura, también.

ALICIA G. ARRIBAS

Efe, 5 de enero de 2013

Carta al ABC

Señor director:
Enam
En su reportaje ”La crisis rompe el suelo bajo unos pocos best-sellers”, del 23-12-12, sus redactores incurren en un error de bulto al decir que la novela de Javier Marías Los enamoramientos “ha vendido 32.371 ejemplares desde que se publicara allá por abril de 2011”. Esos son los ejemplares que ha vendido sólo en su segundo año de existencia, 2012, y la cifra total “desde que se publicara en 2011” es, según Nielsen, de 151.039. A eso pueden añadirse los 70.000 ya vendidos en Alemania, 17.000 en Holanda, 21.000 en Italia en tan sólo un mes, etc. Muy lejos de ser “un desastre editorial”, francamente: todo lo contrario.

Le agradecería que publicara esta rectificación en sus páginas.

Atentamente,

María Lynch,

de Casanovas & Lynch, agentes  literarios de Javier Marías

Javier Marías, personaje del año

Thomas Laisne. Corbis

Thomas Laisne. Corbis

LOS 100 DE AÑO

Protagonistas del mundo Iberoamericano en 2012

CREADORES

JAVIER MARÍAS. El desdén anunciado

En coherencia con sus principios, el escritor ha rechazado el Premio Nacional de Narrativa

Este país se asombra porque quiere. Durante años fue anunciando Javier Marías, uno de los escritores más brillantes de la generación que tuvo como padres o hermanos mayores a Benet y a Hortelano, que rechazaría cualquier premio oficial que viniera de la Administración española. Y cuando un jurado le otorgó a Los enamoramientos, su última novela, el Premio Nacional de Narrativa, y él dijo que no lo quería, como había anunciado, corrieron ríos de tinta, algunas de ellas envueltas en reproches. Pero es que lo había dicho. Hasta el escritor, que es académico, columnista célebre, premiado en muchos países, tuvo que ofrecer una rueda de prensa para explicar el desdén tantas veces anunciado por un premio nacional. Contó que no quería ser visto como “un autor favorecido por este o aquel Gobierno”, y que además lo desdeñaba porque otros, incluido su padre, el filósofo Julián Marías, habían sido tratados con desdén por las distintas Administraciones que hubo durante y después del franquismo. Nadie tenía que premiarle, por otra parte, esa novela para que quedara entre sus mejores libros, desde Todas las almas hasta Negra espalda del tiempo, en la que por cierto están las claves de su relación con la vida. No quería que fuera un feo ni un agravio: lo había anunciado y cumplió lo que dijo que iba a hacer. ¿Por qué afearle a él la coherencia?

JUAN CRUZ

El País Semanal, 23 de diciembre de 2012

‘Mala índole’, mejor libro de cuentos del año 2012

Mala índole

La recopilación de cuentos Mala índole. Cuentos aceptados y aceptables ha sido reconocido como el mejor libro de relatos por los lectores de El País

Releer ahora los cuentos que Javier Marías ha ido publicando desde 1975 no únicamente depara un estimulante viaje hacia el mundo de sus primeras novelas sino también la sorpresa de descubrir algunas semillas sembradas en estos relatos y que después germinarían cobrando protagonismo en novelas que les sucedieron. En conjunto –y sin que ello se interprete con sentido de dependencia ni mucho menos le reste valor ni reconocimiento por sí mismos-, los cuentos constituyen una amplia y diversa puerta de entrada al singular mundo de Javier Marías, en temas y conflictos o motivos (incluida la presencia de varios personajes), así como en rasgos estrictamente formales como los modos narrativos y la polifonía discursiva que el autor ha ido modulando con el tiempo.

Buena muestra de tal juego es El espejo del mártir, soberbia pieza, mucho más dramatizada de lo que inicialmente parece, ya que sólo al final el lector descubre que el narrador es el interlocutor mudo y destinatario del discurso que un coronel dirige a un subalterno condenado a ser recluido en la isla de Bornos. Brilla ahí la impostación paródica y el difícil arte del pastiche que tan buenos ratos nos deparará en posteriores secuencias novelescas, especialmente cuando se aplica a personajes estrambóticos como el impar Ruibérriz de Torres, que aparece en Sangre de lanza y protagoniza Mala índole y retorna en su última novela, Los enamoramientos, que no es donde por primera vez confía la narración a una voz femenina, según se ha difundido, porque lo había hecho en el estupendo cuento Menos escrúpulos, en que una mujer estaba tan apurada de dinero que decide apuntarse a las pruebas para una película porno. Y disfrutamos tanto de la capacidad de tensar al máximo elementos de la intriga en cuentos que son casi una nouvelle como de la intensidad sugestiva de los microrrelatos Domingo de carne y Figuras inacabadas. Sin faltar otro elemento imprescindible del mundo narrativo de Marías: la metarreflexión o esa muestra de work in progress que es Lo que sé del mayordomo.

ANA RODRÍGUEZ  FISCHER

El País, 18 de diciembre de 2012

Votación

  • ‘Mala índole’. Javier Marías (Alfaguara) 36.36%
  • ‘Cuentos completos’. Antonio Pereira (Siruela) 21.12%
  • ‘Madrid, otoño, sábado’. Josefina Aldecoa (Alfaguara) 16.58%
  • ‘Habitaciones privadas’. Cristina Peri Rossi (Menoscuarto) 13.37%
  • ‘La cabeza en llamas’. Luis Mateo Díez (Galaxia Gutenberg) 12.57%

Edición italiana de ‘Los enamoramientos’

LE it grande

GLI INNAMORAMENTI
JAVIER MARÍAS
Traducción de Glauco Felici
Einaudi, 2012

INCONTRO

Javier Marías presentará su novela en Italia:

En Turín, el 3 de diciembre, a las 21horas, en Circolo dei lettori (via Bogino, 99).
Conversará con Michela Murgia, y la actriz Isabella Ragonese leerá fragmentos de Gli innamoramenti.
El evento será transmitido en directo por Circolo dei lettori.

En Roma, el 4 de diciembre, a las 21 horas, en la Sala Risonanze del Auditorium Parco della Musica (viale Pietro de Coubertin, 30).
Será entrevistado por Concita De Gregorio e Michele De Mieri.

Javier Marías a favor de las becas Erasmus

Almodóvar, Marías y Rosell se unen a personalidades que exigen a líderes europeos que no recorten las becas Erasmus

El director de cine Pedro Almodóvar, el escritor Javier Marías y el presidente del FC Barcelona, Sandro Rossell, son tres de las personalidades europeas que han suscrito una carta dirigida a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea para exigirles que no recorten los fondos destinados al programa de becas Erasmus para el intercambio de estudiantes universitarios.

Los Veintisiete tratarán este viernes de acordar el presupuesto general de la UE para 2013 y de enmendar el de este 2012, porque la Comisión Europea ha advertido de que faltan 9.000 millones de euros para cumplir con los pagos comprometidos, incluidos 90 millones de euros para Erasmus. El contexto de crisis y los esfuerzos de austeridad que países como Reino Unido y Alemania reclaman en el gasto europeo dificultan las negociaciones.

En total, un centenar de intelectuales, deportistas y otras personalidades de la Unión Europea denuncian en una carta abierta a los líderes europeos la difícil situación que afrontar los jóvenes, segmento más afectado por el auge del paro en un contexto de crisis económica.

“No podemos permitirnos el lujo de perder toda una generación. La educación y la formación han de ser la base de la respuesta europea”, destacan los firmantes, que recuerdan la oportunidad de aprendizaje y formación que el programa Erasmus ha brindado a casi tres millones de jóvenes desde su creación. “Es una generación que ha conseguido algunas de las mejores ofertas de trabajo”, destacan.

La misiva confía en que los Veintisiete enmienden el presupuesto de 2012 para poder cumplir con los pagos comprometidos con los estudiantes europeos que han logrado una beca para el próximo año lectivo. Y emplaza a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea a pactar unos presupuestos para el próximo ejercicio 2014-2020 que no merme el programa.

“‘Erasmus para todos’ tendrá un coste inferior al 2 por ciento del presupuesto de la UE y, en las próximas semanas, ustedes  tendrán una oportunidad única en la vida de dar su aprobación al nuevo programa y a los recursos que precisa”, piden los firmantes.

La carta tiene el apoyo de personalidades de todos los Estados miembros, entre ellos cinco españoles: el directo Pedro Almodóvar, el escritor Javier Marías, el filósofo Fernando Savater, el presidente del FC Barcelona, Sandro Rossell, y el humorista Enrique Pérez Vergara ‘Flipy’.

También firman el texto, entre otros, el chipriota Christopher Pissarides que recibió el premio Nobel de economía en 2010 y el futbolista campeón del Mundo y de Europa con Francia Lilian Thuram.

La Unión Europea acordó un presupuesto de 480 millones de euros en 2012 para el programa Erasmus y Bruselas estima que necesitará otros 490 millones de euros para 2013, lo que supone un 0,35 por ciento del presupuesto total de la UE.

Europa Press, 8 de noviembre de 2012

Javier Marías apoya a los trabajadores de EL PAÍS

Foto. Santi Burgos

Vargas Llosa y Javier Marías denuncian “censura” en ‘El País’ sobre el ERE

Una veintena de colaboradores y articulistas del periódico El País han hecho llegar al comité de redacción, que representa al conjunto de los periodistas, una carta en la que manifiestan su “inquietud y malestar por los casos de censura que ha denunciado” el citado comité profesional.

Entre los firmantes, de ideología dispar, figuran el premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa; colaboradores del diario que habían denunciado desde sus artículos el plan de despidos o alguna de sus justificaciones, como Maruja Torres y Elvira Lindo, y otros que hasta ahora habían guardado silencio como Javier Marías, Jorge Edwards, Manuel Rivas, Diego Galán, Rosa Montero, Fernando Savater o David Trueba.

La carta denuncia que la censura es “un paso más en el deterioro de los valores fundacionales de un diario crucial para las libertades y la democracia española”. Subraya también la “referencia básica” de “profesionalidad y calidad” que ha representado la redacción del diario en sus 35 años de existencia, así como el hecho de que en ese plazo “ha adquirido una experiencia imprescindible”. Los firmantes expresan “preocupación por los acontecimientos que está viviendo El País“, en referencia a la crisis abierta por la empresa y la dirección con su plan para despedir a un tercio de la plantilla, y hacen patente su “reconocimiento a la redacción”.

El texto íntegro de la carta es el siguiente:

“Estimados miembros del Comité de Redacción,

Os hacemos llegar esta carta que refleja nuestra preocupación por los acontecimientos que está viviendo El País y nuestro reconocimiento a la Redacción.

Nosotros, colaboradores del diario El País, queremos manifestar nuestra inquietud y malestar por los casos de censura que ha denunciado el comité profesional en los últimos días, vinculados al ERE que afectaría a un tercio de la plantilla.

Creemos que estos episodios suponen un paso más en el deterioro de los valores fundacionales de un diario crucial para las libertades y la democracia española, que hoy es más necesario que nunca ante la profunda crisis económica, política e institucional que viven España y Europa.

Pensamos que en esta tarea ha sido una referencia básica la profesionalidad y calidad de una Redacción que a lo largo de los 36 años de vida de El País ha adquirido una experiencia imprescindible y obtenido un merecido prestigio nacional e internacional.

Nos parece que este modelo de periodismo no debe verse amenazado y que es necesario agotar todas las fórmulas posibles para hacer frente a la difícil situación que vive El País?.

Julián Casanova; Jorge Edwards; Diego Galán; Antonio García Maldonado; Marcos Giralt Torrente; Jordi Gracia; Almudena Grandes; Elvira Lindo; Diego Manrique; Javier Marías; Rosa Montero; Reyes Mate; Josep Ramoneda; José María Ridao; Manuel Rivas; Maruja Torres; Fernando Savater; David Trueba; Mario Vargas Llosa; Ángel Viñas.

Posteriormente, a lo largo de la mañana llegaron las adhesiones de Antonio Muñoz Molina y Manuel Vicent a este escrito. Más tarde lo hicieron Vicente Verdú, Bernabé López, María Rosa de Madariaga y Fernando Reinares.

Ecoteuve.es, 5 de noviembre de 2012

Javier Marías gana el Premio de la Crítica de Madrid por ‘Los enamoramientos’

Javier Marías y Manuel Lacarta, ganadores de los Premios de la Crítica de Madrid de novela y poesía

Los escritores madrileños Javier Marías y Manuel Lacarta han resultado ganadores de los Premios de la Crítica de Madrid de novela y poesía respectivamente que otorga la Asociación de escritores y críticos madrileños, ha informado este domingo la organización en una nota de prensa.

Los enamoramientos, de Javier Marías es considerada “una obra maestra por la rigurosidad de su prosa, su modernidad, su sencillez y una elegante claridad que envuelve al lector en un apasionante contexto”, según Pablo Méndez. Esta obra tiene lo mejor de la prosa de Marías y toda la enorme originalidad de sus mejores argumentos.

Marías nació en Madrid en 1951 y desde la publicación de su primera novela, Los dominios del lobo, no ha dejado de construir una obra que ha ido ganando sin cesar lectores por todo el mundo. Avalado por un enorme prestigio internacional, es el escritor español más valorado fuera de las fronteras españolas y todo un referente en el que busca una literatura que mezcla de forma magistral modernidad y clasicismo.

Javier Pérez-Ayala ha señalado que Los enamoramientos será uno de los pocos libros que “resistan el paso del tiempo” y tiene todos los elementos para ser “un clásico en el futuro”.

Otoño en el jardín de Pancho Villa recoge toda la producción poética de Manuel Lacarta y dos obras inéditas. Por tanto, la concesión del Premio de la Critica de Madrid viene a respaldar a un poeta que desde sus primeros libros, pasando por su celebrado 34 posiciones para amar a Bambi ha demostrado su elegancia y su certera lucidez en el tratamiento del mundo urbano y su influencia en el hombre.

Para el presidente de la Asociación madrileña de escritores y críticos literarios, José Elgarresta, Manuel Lacarta y Javier Marías son “dos escritores únicos, indispensables en el panorama actual”.

Europa Press, 4 de noviembre de 2012

Sobre la decisión de Javier Marías (2)

Foto. Beatriz Velardiez

La noticia en The Telegraph

RIMA INTERNA

Javier Marías: La independencia se elige

Me cuesta mucho pensar que exista un país más solidario que España; nos encanta ponernos en el lugar del otro. De una forma, eso sí, bastante peculiar. No nos ponemos en su lugar para intentar entenderle, no indagamos en sus motivaciones y en sus circunstancias para después, una vez comprendida la situación, hacer un comentario de provecho o dar un consejo que pueda estar más o menos acertado.

Lo que nos va es dar un empujón al otro, ponernos entonces en su lugar, y decidir por él en función no de su circunstancia, sino de la nuestra, para luego ya ponerlo a caldo, que es lo que de verdad nos gusta. Si a eso añadimos que vivimos en un país eminentemente futbolístico (en el que apenas hay un par de opciones para casi todo, y el matiz resulta invisible; da igual lo que uno razone, que siempre acabarán poniéndole del lado del Real Tal o del Fútbol Club Cual), el resultado es que nuestras polémicas periodísticas son a menudo banales, chuscas y, eso sí, bastante dicharacheras.

Viene todo esto, claro, al caso de la renuncia de Javier Marías al premio nacional de narrativa. Las razones de Marías para renunciar a dicho premio son incontestables. Cree que los escritores deben ser ajenos a los favores del poder, que son escritores porque quieren y que por eso no deben esperar merecer premio alguno. Cree, en definitiva, en la independencia del intelectual. Y claro, eso, en el país de las subvenciones, del amiguismo y del invítame a lo tuyo que yo te llevo a lo mío, cae mal. Ha evitado la demagogia y ha agradecido su gesto a los miembros del jurado, que no tienen por qué pensar lo mismo que él. Nos ha dado una lección.

Claro que lo hace porque puede, dicen algunos, porque no necesita el dinero, jugando a otro de los pasatiempos españoles favoritos: si alguien hace algo decente, por algo será, por algo oscuro, seguramente. Pero este tipo de comentarios pertenecen al mismo género de los de la especie “Seguro que si le dieran el Nobel lo aceptaba” y entran de lleno en otra de nuestras grandes aficiones: psicoanalizar al vecino. Eso no lo sabemos, y además, no debería importarnos. En cualquier caso, sus aclaraciones sobre el Cervantes me parecen bastante elocuentes y el distingo que hace entre premios españoles y extranjeros, pertinente y necesario. Incluso sus razones sentimentales son de peso: que Julián Marías (a quien hice una de sus últimas entrevistas) nunca lo tuviera dice bien poco en favor de estos premios. Pero incluso eso lo citó como argumento secundario y cuidándose mucho de caer en lo demagógico. Para mí, Marías estuvo de chapeau. La independencia suele darse por hecha en un intelectual, pero ni mucho menos. Hay que optar por ella cuando se tiene ocasión, y Marías lo ha hecho.

He leído a algún escritor que dice que lo bueno de los premios nacionales es que son ajenos a los intereses editoriales. Bueno, digamos que tal cosa habría que demostrarla y, en cualquier caso, son unos premios paternalistas, manejados se quiera o no por el ministerio de turno, e innecesarios. Que tales dineros de nuestros impuestos vayan a parar a alguien que ha hecho un trabajo por el que ya ha cobrado me parece escandaloso.Que vayan a bibliotecas, por ejemplo, sí, pero eso es el ministerio quien tiene que hacerlo. También hemos oído decir que Marías debería haber aceptado el dinero para donarlo a quien le pareciera. Menuda soplapollez, con perdón: ¿entonces el Premio Nacional equivaldría a ser ministro durante diez minutos y poder decidir el destino de una partida? Es absurdo.

En el trasfondo de todo esto, de la existencia de los premios y de su defensa de unas maneras u otras, está la cultura de la subvención de la que vive buena parte de la mal llamada “industria cultural” española. En vez de sostener una cantidad de editoriales absurda en comparación con el número de lectores, de subvencionar películas mediocres y collages más o menos embadurnados, lo que este país debería hacer de una vez es una apuesta seria por la educación, por conseguir que las próximas generaciones puedan tener una experiencia de la cultura sana, formada y compartida, con el gusto educado en la diversidad y no en el inevitable autodidactismo al que nos hemos visto abocados todos los que hemos nacido en esta variada, pequeña, esposada España.

MARTÍN LÓPEZ-VEGA

El Cultural.es, 29 de octubre de 2012

Comentario:

Javier Marías , 04/11/2012

Querido Martín López-Vega: Aunque ni siquiera uso ordenador, una amiga me hace llegar su amable escrito. Uno no toma sus decisiones calculando el efecto que harán, y por tanto encaja con deportividad -y, en general, silencio- todas las opiniones. Pero no quería dejar de agradecerle la suya, tan razonada y benévola.

Un saludo cordial, Javier Marías

Premio bien concedido

Aquel refrán cenizo que asegura que nadie es profeta en su tierra se cumplió para Javier Marías durante casi 40 años. Eso repiten algunos de sus valedores extranjeros, quejosos de que la cicatería española le haya negado un reconocimiento que, sin embargo, recibe extramuros en grandes dosis: el último en forma de Premio Austriaco de Literatura Europea en el 2011, aunque el auténtico premio gordo haya sido su ingreso en los Penguin Modern Classics. Ahora ya no es verdad. El más rotundo desmentido del pretendido desafecto lo vienen dando los índices de ventas, asombrosamente altos para una literatura como la suya, tan exigente como remunerativa con el lector. A la recompensa (la que importa) que suponen sus miles de lectores, se añadió ayer el Premio Nacional a Los enamoramientos, tras el que podría vislumbrarse algo así como un homenaje al escritor. Que Marías,en plena coherencia con su actitud hecha pública muchas veces, lo haya rechazado es harina de otro costal.

La aceptación o rechazo de un premio es un derecho, pero la concesión, si se realiza fundada en el mérito literario -como, a mi juicio, ha sido el caso-, es una forma de constatación formal del talento, de modo que admitir o rehusar esa distinción no desbarata las razones en que se basó el fallo del jurado. Puede opinarse sobre el grado de acierto de Marías, pero sería necio contaminar de duda la altura estética de su obra. Su ejecutoria lo avala no ya para un Premio Nacional, sino para el Premio Cervantes. El Nacional, que se concede a un libro, ha perdido demasiadas ocasiones de dar en el blanco destacando una de sus excelentes novelas (deja estupefacto que Tu rostro mañana. Baile y sueño cayera en el 2004 ante Juan Manuel de Prada…). Aun así, la negativa del escritor no se justifica en el rango del premio sino en el carácter institucional del mismo y ahí es de respetar la lealtad de Marías a sus principios. Aun así, creo que haría bien en reconsiderar de cara al futuro lo inquebrantable de esa actitud, porque los tiempos en que su obra era subestimada o él mismo tuvo que soportar, rebasados los 50 años, el remoquete de «joven Marías», ya pasaron y estoy convencido de que la inmensa cantidad de sus lectores, aquí y en el resto del mundo, se sentirían complacidos con la aceptación de un premio -y no me refiero al Nacional- que reconociera la construcción de uno de los universos literarios más cautivadores de la literatura europea del último medio siglo.

Se trata de un universo dramático y cómico en cuyo centro gira la desconcertante conciencia humana, con sus extraños distritos en sombra donde se alojan los miedos y los deseos, las normas que rigen el comportamiento y las que este vulnera, las pulsiones más primarias y las barreras de la voluntad o la civilidad. Es el suyo un universo urdido con frases largas, llenas de sinuosidades y de conexiones inesperadas.

ALEGRÍA NO EMPAÑADA

Su escritura, contando y reflexionando a la par, ha configurado un estilo que es a la vez una música verbal y una herramienta para escudriñar en nuestra experiencia moral. Quienes creemos que la justicia es hermosa ayer tuvimos una alegría. Y el rechazo del premio no la empañó.

DOMINGO RÓDENAS

El Periódico, 26 de octubre de 2012

DRAGOLANDIA: Con flores a Marías (2)

Cartas al director

Sobre la decisión de Javier Marías

Javier Marías rebutja el Premi Nacional

El Ministeri de Cultura espanyol ha anunciat el nou Premi Nacional de Narrativa. Un premi dotat amb 20.000 euros que reconeix la obra i la trajectòria d’un escriptor o escriptora espanyol, en qualsevol de les quatre llengües oficials.

Enguany, l’escollit ha estat el madrileny Javier Marías, acadèmic i autor de llibres com Corazón tan blanco o Tu rostro mañana, i que ha estat mereixedor del premi per la seva darrera novel·la Los enamoramientos.

Però ahir, en roda de premsa, l’autor va rebutjar el premi per la seva voluntat de ser conseqüent. En primer lloc en memòria a alters autors. Però també perquè fa temps que Javier Marías va afirmar públicament que no acceptaria cap premi institucional amb dotació econòmica procedent de fons públics. Marías va declarar: “No sé si este dinero lo destinará a los bancos. Ojalá lo dedique a las bibliotecas públicas, que han contado con cero euros en los Presupuestos del próximo año, lo cual mes parece escandaloso”.

Les biblioteques públiques agraïm a Javier Marías el seu posicionament i el seu suport a la tasca social i cultural de les biblioteques. Entenem que és, precisament en temps de crisi econòmica, quan resulten més necessaris els serveis públics d’accés universal per garantir la igualtat d’oportunitats i fomentar una societat més formada, més crítica i més democràtica.

BIBLIOTEQUES DE SANT CUGAT (26/10/2012)

El no de Marías

La conversación nacional está tan encanallada que dos de los personajes más vapuleados esta semana fueron un empresario que donó a Cáritas 20 millones y un novelista que rechazó un premio. ¿Cómo se atreven a hacer eso?, pregunta el sans-coulotte. La pasión española del resentimiento, tal vez potenciada por las penurias de nuestro tiempo, se ha vuelto aún más ácida y destructiva que de costumbre con cualquiera que destaque por un mérito personal. Como en los cementerios de las películas de zombis, del subsuelo brotan manos que tratan de arrastrar abajo a los que se proponen dar otra medida. Y luego nos quejamos de la mediocridad que lo intoxica todo.

Javier Marías se ha comportado como un hombre honesto. Dicen que también como un vanidoso, pero eso no puede ser, porque no se conocen creadores vanidosos. Lo escandaloso no es esto de Marías, sino que, enfrentado al mismo premio –a la misma tentación fáustica-, Suso de Toro, el de madera de presidente, se lo aceptara en 2003 a ¡Aznar!, ¡al Prestige!, ¡al Trío de las Azores!, ¡a la Ciudadela de la Extrema Derecha! No he dedicado decenas de artículos a advertir de los peligros que entrañan un periodismo y una cultura orgánicos, clientelizados por premios, informativos de autor y subvenciones, para ahora no admirar el gesto de Marías como el de un tipo libre que permanece a la intemperie, por más que disponga ya de la seguridad procurada por la consagración.

Marías ha sido detestado estos días porque constituye un ejemplo que afea a los demás. A los que entran en camarillas donde se intrigan las prebendas. A los aduladores del poder. A los que sí acogen a sagrado en el Estado para no padecer esa incertidumbre atroz que consiste en depender del criterio del público. A los que tienen un político de cabecera por el que acuden incluso a amenizar las veladas si a los invitados se les antoja la siempre simpática compañía de un escritor o un cineasta. A los que, dentro de sí, en alguna parte recóndita de su conciencia, se sienten sucios porque saben que fueron comprados. Antes que esa conducta, que es la que más abomino de mi oficio y de otros oficios colindantes, prefiero el “no, gracias” de Marías, de quien ni siquiera soy lector, y al que alguna vez Pérez-Reverte logrará meter en una pelea a puño descubierto. O no.

DAVID GISTAU

El Mundo, 27 de octubre de 2012

Los enamoramientos

Las novelas son el alma de una sociedad culta. Los escritores tejen de forma sigilosa las entretelas del entramado interior de la realidad. La ficción literaria es la realidad por descubrir. Sin ficción de altura no puede existir conciencia de lo real. Con las novelas, el hombre cede el protagonismo de la tradición oral, a la belleza y la realidad de lo escrito.

No es casualidad, que en tantas ocasiones, las sociedades avanzadas, que han entendido que el arte y la literatura no son un añadido circunstancial y prescindible de su propia identidad, hayan otorgado a los escritores el papel de conciencia crítica de la misma.

Los defensores del actual desprestigio del hecho cultural han querido relegar a los escritores a un papel secundario y marginal. Para querer empequeñecerlos, han pretendido hacer grandes a vulgares voceros, humoristas de poco talento, monologuistas en serie, «grandes hermanos», «triunfitos» y demás «subproductos» de la telebasura.

La sociedad posmoderna televisada y televisiva aspira a igualar la contribución que hacen los charlatanes y los escritores al desarrollo de la sociedad. Nunca podrá conseguirlo. No se igualarán nunca los edificios construidos por la literatura y los levantados por la vulgaridad.

El pasado año 2011 el novelista español Javier Marías publicó su última obra, Los enamoramientos. Recientemente el Ministerio de Educación y Cultura, le ha concedido el Premio Nacional de Narrativa 2012, dotado económicamente con veinte mil euros. El escritor y académico ha rechazado el galardón, no porque crea que no reúna los méritos suficientes, sino porque desde hace catorce años decidió que no quería aceptar ningún premio si venía de una institución oficial. No podía aceptar en estos momentos ese dinero público, por dignidad y coherencia, cuando las arcas del estado están esquilmadas.

Su gesto lo engrandece, pero sobre todo les recuerda a los responsables políticos que la literatura merece un tratamiento diferente que excede al de un «total» para televisión, o el espacio de una nota de prensa con foto oficial.

Europa ha sobrevivido gracias a que escritores como Sándor Márai o Vasili Grossman con sus novelas la sostuvieron. Sus palabras libraron la lucha por el derecho a ser hombres plenos. En estos momentos, en los que las brújulas desaparecieron y los mapas se perdieron, acudan al faro que representan los escritores que defienden la dignidad, la libertad, la justicia y la bondad. Los enamoramientos, o sea.

JOSÉ ANTONIO TRUJILLO

Diario Sur, 28 de octubre de 2012

El ¿ético? “no quiero” de Javier Marías

¿Es lo más ético, coherente, sensato, en los tiempos que corre la cultura, renunciar a un premio literario? El gesto del escritor Javier Marías (Madrid, 1951) el pasado jueves de rechazar el Premio Nacional de Narrativa por su novela Los enamoramientos -dotado con 20.000 euros- debido a su “deseo de ser consecuente” con sus propias ideas y decisiones, ha sido, en general, recibido con admiración por sus colegas gallegos. Aunque no todos piensan así. También surgen las críticas hacia su modo de actuar, que algunos tachan de no ser tan coherente como pretende.

Marías, con obras traducidas a 40 idiomas y publicadas en 50 países, no ha aceptado desde hace muchos años ninguna invitación de los institutos Cervantes, ni del Ministerio de Cultura, ni de las Universidades públicas o de Televisión Española -“independientemente de qué partido gobernara”, aclara- y ha rechazado toda remuneración que procediera del erario público. Por ello, considera que “hubiera sido una cierta sinvergonzonería aceptar este premio”, justificaba el autor.

Manuel Rivas califica de “gesto valiente” la actitud del académico. “Me resultó muy convincente la parte de su argumento que habla de la paradoja de los premios con dotación económica en un momento en que los recortes provocan que los fondos a las bibliotecas sean cero”, destacó ayer. El autor, que acaba de publicar la novela-biografía As voces baixas, advierte de que esta acción “no significa que ahora el que acepte un premio no es ético y el que lo rechace, sí, simplemente me parece que, en este caso, ha estado muy bien”.

Por su parte, el escritor vigués Domingo Villar considera que “cada uno sabe lo que tiene que hacer y debe ser coherente consigo mismo”. “Si Javier se siente atado por el hecho de recibir premios del Estado o por participar en encuentros fomentados con dinero público, me parece muy bien que rechace hacerlo; otros autores no tienen por qué sentirse atados”. El autor de la famosa saga de Leo Caldas, que publicará después de las navidades la tercera parte, Cruces de pedra, admite que Javier Marías “tiene la seguridad económica suficiente para poder renunciar a un premio de este tipo pero, aún así, es mejor tener la conciencia limpia que el bolsillo lleno”.

La escritora lucense Marta Rivera de la Cruz, sin embargo, muestra abiertamente su rechazo a la actitud del premiado. “Sabía perfectamente que era finalista y tenía muchas formas de haber hecho llegar al jurado que no iba a aceptar el premio, en lugar de rechazarlo después”, opina. La finalista del Premio Planeta en 2006 por En tiempo de prodigios asegura que la negativa de Marías es una ofensa “hacia el jurado, que en esta edición era maravilloso, y hacia otros grandes escritores que estarían en la terna y que podrían haber recibido el premio con mucha ilusión”. Rivera de la Cruz recuerda que Marías ganó el Nacional de Traducción en 1979, que sí aceptó, “y es académico, y la Academia también se mantiene con presupuestos del Estado”.

Por su parte, el escritor y periodista vigués Alfonso Armada, destaca el “respeto” que le merece la actitud de Marías. “Es cierto que él, económicamente, puede permitirse renunciar, pero aún así es admirable”. Especialmente valora la reflexión que Marías realizó sobre el hecho de que su padre, Julián Marías, un gran ensayista, nunca recibiera un premio del Estado y, añade, “me parece insólito que, en un momento en el que muchos escritores mendigan premios, haya alguien que renuncie”.

AMAIA MAULEÓN

Faro de Vigo, 27 de octubre de 2012

Cartas al director

La noticia en la prensa escrita

Javier Marías asegura que “hubiera sido una sinvergonzonería aceptar el premio”

El escritor Javier Marías ha asegurado hoy que no puede aceptar el Premio Nacional de Narrativa por su novela Los enamoramientos, debido a su “deseo de ser consecuente” con sus propias ideas y decisiones.

“Hubiera sido una cierta sinvergonzonería aceptar este premio”, ha afirmado Javier Marías en un encuentro con la prensa, horas después de que se supiera que había ganado el citado galardón y de que hubiera trascendido también que lo iba a rechazar.

Marías agradece “profundamente la gentileza y la generosidad” de los miembros del jurado -cuya composición desconocía- por haber tenido esta novela “en tanta consideración”, pero al ser “un galardón institucional, oficial y estatal, otorgado por el Ministerio de Cultura”, no le es posible aceptarlo.

Desde hace “muchos años” Javier Marías, uno de los escritores españoles de mayor prestigio internacional y cuya obra está traducida a más de 40 lenguas, no ha aceptado “ninguna invitación de los Institutos Cervantes, ni del Ministerio de Cultura, ni siquiera de Universidades públicas o de Televisión Española”.

“Durante todo ese tiempo he esquivado a las instituciones del Estado, independientemente de qué partido gobernara, y he rechazado toda remuneración que procediera del erario público”.

También había dicho en varias ocasiones que “no podría aceptar premio oficial alguno”, en el caso de que se lo concedieran, y eso es lo que ha hecho hoy: rechazar uno de los galardones más codiciados por cualquier novelista.

Marías ganó el Nacional de Traducción en 1979, “en la época del presidente Adolfo Suárez, nada menos”, y mereció también el Premio de la Comunidad de Madrid en 1998, que sí aceptó.

Su decisión de rechazar los premios oficiales y las invitaciones institucionales la fue madurando “poco a poco” a partir de 1995, cuando lo invitaron a un Salón del Libro en París. Marías fue invitado por el Ministerio de Cultura francés, pero no le gustó la polémica que surgió en la prensa española sobre qué escritores participaban y qué otros quedaron fuera.

Detrás de su rechazo a los premios e invitaciones oficiales está el deseo de Marías de que nadie pueda pensar que ha hecho su carrera gracias a subvenciones estatales.

Y esa actitud le llevaría también, por supuesto, a rechazar “con más razón” el Premio Cervantes, aunque no cree que haya “ninguna posibilidad” de que se lo concedieran.

¿Ninguna? Marías ha contado hoy que la Real Academia Española lo ha querido proponer como candidato al Cervantes en alguna ocasión, y él les ha pedido a sus compañeros académicos que no lo votaran porque no podría aceptarlo.

También ha rechazado este año otro premio dotado con 15.000 euros, del que no dio más detalles. Pero sí bromeó con el hecho de que, en poco tiempo, ha rehusado 35.000 euros (el Nacional de Narrativa está dotado con 20.000) y quizá eso “no sea muy sensato” en estos tiempos que corren.

Según le dijeron a Marías al llamarlo desde el Ministerio para comunicarle el premio, algún miembro del jurado del Premio Nacional de Narrativa mencionó la posibilidad de que no lo aceptara, pero, opinó Marías, el jurado debió de pensar que a ellos lo que les competía era elegir el mejor libro del año y no otra cosa.

Él es consciente de que es una decisión insólita, pero no ha querido que le pase como a otros escritores, que “se mostraban alejados del poder”, pero luego aceptaban un premio nacional.

“En este país hay poca memoria para lo que hicieron y nadie se lo ha afeado, y me parece bien. Pero, en mi caso, sería una cierta sinvergonzonería que yo hubiera aceptado este premio, que, además, está dotado con una cantidad decente de dinero”, afirmó Marías, antes de insistir en que su postura no tiene “nada que ver con quién gobierne o deje de gobernar”.

En su opinión “hubiera sido demagógico” decir que sí al premio y donar el dinero” para alguna obra benéfica o cultural. “Creo mejor que ese dinero lo destinen a lo que ellos quieran. Puede que lo destinen a los bancos -dijo con sorna-, pero ojalá fuera a las bibliotecas públicas”, que en 2013 no recibirán dinero del estado para comprar libros, algo que tiene “indignado” a Marías .

Su decisión es muy antigua, pero ahora, con el gobierno del PP, podría añadir un motivo más para rechazar premios e invitaciones, el de que la cultura “es una de las esferas que han salido más perjudicadas” por el actual gobierno.

Marías reconoció que si no hubiera recibido premios en el extranjero, estaría “más deseoso” de que se los otorgaran en España, pero le han dado muchos fuera, y muy importantes, y eso “ha sido suficiente para su vanidad”.

Detrás de su actitud está también el hecho de que su padre, el filósofo Julián Marías no ganara nunca el Premio Nacional.

“Me pareció que si él no lo había recibido, tampoco yo era merecedor”, aseguró el autor de Los enamoramientos, que tampoco entiende cómo no han ganado un premio nacional escritores de la talla de Eduardo Mendoza, Juan Benet, Gil de Biedma o García Hortelano.

“Confío en que no se tome mi postura como un feo o un agravio, o como un desagradecimiento. Todo escritor agradece el aprecio por su obra”.

ANA MENDOZA

Efe, 25 de octubre de 2012

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