Javier Marías presenta ‘Así empieza lo malo’

E.P.

E.P.

El escritor Javier Marías teje su nueva novela, «Así empieza lo malo», con historias de la vida íntima en las que reflexiona sobre el deseo, la impunidad y la arbitrariedad del perdón, pero también lo hace sobre la Transición y la decisión de no juzgar los crímenes y vilezas de la Dictadura.

«Tras una dictadura, no se puede llevar a medio país al banquillo o a juicio; la amnistía general quizá fue lo más sensato. No había otra solución», asegura Marías en una entrevista con Efe en la que se muestra en desacuerdo con quienes consideran la Transición«una bajada de pantalones».

«La gente olvida muy pronto que, en España, los períodos de libertad se contaban por trienios a lo largo de su historia. Y llevamos ya casi cuarenta años con libertad y con un país equiparable a cualquier otro europeo, aunque cada uno tenga sus características y sus desgracias», señala.

Pero, «una cosa es que no se juzgara a nadie y otra muy distinta que no se pueda saber lo que pasó en la Dictadura, lo que hizo éste o lo que escribió el de más allá, y eso me causa perplejidad», dice este gran novelista, cuya obra está traducida a más de cuarenta idiomas.

En su nueva novela, publicada por Alfaguara en todos los países hispanohablantes y presentada hoy por el autor en Madrid, Marías atrapa al lector con una turbadora y excelente narración en la que invita a pensar, además, sobre la dificultad de alcanzar la verdad, las consecuencias de los engaños y sobre el rencor, «uno de los vínculos paradójicamente más fuertes» en las relaciones de pareja.

La novela está narrada por un hombre ya maduro, pero cuenta lo que le sucedió cuando tenía 23 años, en 1980, y eso le permite meditar sobre la juventud, una época en la que «se tiene el alma aplazada y la conciencia también».

Recién acabada la carrera de Filología Inglesa (la misma que la del autor), Juan Vere entra a trabajar como secretario personal en la casa de Eduardo Muriel, un director de cine, y de su mujer, Beatriz Noguera, y es testigo de «la misteriosa desdicha conyugal» que se respira entre ambos. Faltaba un año para que se aprobara el divorcio en España.

Marías consigue en «Así empieza lo malo» (el título está tomado de Shakespeare, como en otras obras suyas) páginas magistrales sobre el deseo, el eje central de la novela, y uno de «los motores mayores que llevan a obrar a la gente a veces bien y otras de manera indecente, muy vil y muy baja», señala. En esta novela, «hay una carga erótica mayor» que en otras suyas, aunque no hay escenas de sexo muy explícitas.

«Las escenas de sexo son terriblemente difíciles de hacer en literatura, y yo diría que el 95 por ciento de las veces salen fatal. Hablo como lector. Incluso grandes escritores son una calamidad cuando se ponen a describir escenas eróticas, porque o son muy cursis o muy soeces y zafias, o casi ginecológicas», asegura Marías.

En la Dictadura franquista se cometieron muchos abusos, pero «quizá no se ha hablado demasiado», indica el novelista, de aquellas mujeres que se vieron obligadas a entregarse sexualmente «como medio de pago y para evitar males mayores».

Y esa clase de abusos sale a relucir en esta novela que tiene «algo de melodrama y algún elemento de patetismo». Pero, entre esas «historias tenues» del libro, se cuela también el humor, protagonizado con frecuencia por el académico Francisco Rico, personaje ya habitual de las novelas de Marías.

Con respecto a la situación que vive Cataluña, el escritor entiende que haya «una parte grande» de la población catalana que desee la independencia, pero no puede evitar ver el proceso soberanista «como una especie de cortina de humo y de engañabobos», propiciado por lospartidos nacionalistas. «Todo esto se produce en un momento de crisis económica y en el que hay un gobierno del cual no me extraña que todo el mundo se quiera separar, digámoslo así», afirma Marías.

El autor, que suele expresar sus opiniones sobre cuestiones políticas en sus artículos semanales, reconoce que le «cuesta mucho sentir interés» por las aspiraciones independentistas de los catalanes, quizá porque los madrileños están «más lejos que los de cualquier otro sitio de ese tipo de sentimientos». «Es verdad que Cataluña tiene unas características muy marcadas y es posible que debiera tener un estatuto que no fuera idéntico al de las demás regiones», comenta el autor de «Los enamoramientos».

Pero, en realidad, continúa Marías, «para que en algo que lleva quinientos años mal que bien funcionando, de pronto haya una especie de fiebre por la cual quieren separarse, uno se pregunta: ‘¿qué ha pasado? ¿Ha pasado algo gordo, grave?’. Porque es una medida algo extrema la que plantean». El escritor señala que, en la actual crisis, la Generalitat «ha sido pionera incluso en los recortes más brutales que se han llevado a cabo», los cuales se aplicaron antes de que lo hiciera también el Gobierno central.

Pero hace más de dos años que en Cataluña «no se habla de nada de esto», indica Marías, que no puede evitar ver las propuestas de los partidos nacionalistas catalanes «como una especie de cortina de humo y de engañabobos. Y, precisamente, los catalanes, en términos generales, no se puede decir que sean muy bobos, sino que más bien están por encima de la media en inteligencia».

El autor de «Mañana en la batalla piensa en mí» cree que en este proceso hay «un elemento muy grande de artificialidad, de impostura», pero también sabe que «no se puede obligar a nadie a permanecer en el matrimonio». «Así que, si los catalanes deciden irse, que se vayan. Pero que se vayan haciéndolo bien. Y da la impresión de que todo está demasiado manipulado, demasiado dirigido», subraya Javier Marías.

Pero, si el proceso se hiciera «limpiamente y sin trampas, y saliera la independencia, a mí personalmente tampoco es que me importase demasiado», remata.

EFE, 24 de septiembre de 2014

AELM

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Nueva novela de Javier Marías. ‘Así empieza lo malo’

AELM
ASÍ EMPIEZA LO MALO
JAVIER MARÍAS

Alfaguara, 23 de septiembre de 2014

«No hace demasiado tiempo que ocurrió aquella historia, y sin embargo hoy sería imposible. Me refiero a lo que les pasó a ellos, a Eduardo Muriel y a su mujer, Beatriz Noguera, cuando eran jóvenes, y no tanto a lo que me pasó a mí con ellos cuando yo era el joven y su matrimonio una larga e indisoluble desdicha».

SILLÓN DE OREJAS. ‘Un insomnio gozoso y un adiós’

AELMA solo una cincuentena de páginas de la última, el narrador de Así empieza lo malo (Alfaguara) resume el marco argumental de la historia que nos ha ido desgranando: “Uno mete a alguien en su casa y, al hacerlo, lo obliga a ser su testigo”. Como casi siempre en Javier Marías, ese testigo no se limita a contarnos lo que ve “como un criado antiguo, de los que asistían a todo”, sino que interviene y (quizá) modifica el curso de los acontecimientos. ¿Los temas?: los de siempre en Marías, uno de esos escritores que siempre dan vueltas en torno a un libro que será la suma de todos los suyos; como Faulkner, de quien he creído rastrear ecos (el de Quentin Compson, principalmente) en una digresión sobre el tiempo de los suicidas. Marías vuelve a construir una historia mesmerizante y adictiva en torno a sus obsesiones: la verdad y la apariencia, el perdón y el castigo, la culpabilidad y la (improbable) inocencia, el deseo y el olvido. Y el matrimonio, un asunto que preocupa cada vez más a un autor que (salvo sorpresa) nunca se ha casado. Y lo hace vehiculando las ideas en un relato que pone de manifiesto su dominio de los múltiples recursos de los géneros populares novelísticos y cinematográficos: el lector encontrará pasadizos y habitaciones disimuladas, coincidencias, tremendos secretos largo tiempo guardados, espionajes, enigmas, cartas sin contestar, conversaciones que no debían escucharse, improbables encuentros, santuarios misteriosos (y de extrema derecha). Y mediante interminables subtramas y multitud de cameos (directos o indirectos), que son algunos de los modos que tiene Marías de resultar cervantino. Y todo ello haciendo vivir a un puñado de personajes (algunos viejos conocidos) presididos por dos inolvidables y antológicos: el director de cine Eduardo Muriel y su esposa, la rotunda y deseable Beatriz Noguera, quizá la mujer más carnal, enamorable y verdadera de todas las creadas por Marías. La novela, que, como la anterior, se alarga un punto en su primera parte —lo que, por otro lado, permite a Marías presentar el “exterior” de sus protagonistas y desplegar su talento para la comedia social con escenas hilarantes como la de Cecilia Alemany y su chicle—, crece prodigiosamente y se complejiza a partir de su mitad (con el combustible del suspense y las resonancias narrativas, especialidades de Marías), obligando al lector a no tomarse un respiro. Y eso es lo que me ha forzado a pasar todo un día y una noche de gozoso insomnio pegado a este sillón de orejas y enfrascado en una lectura compulsiva que, simultáneamente, quería y no quería que acabara. Algo que, a estas alturas de mi vida, consiguen cada vez menos novelas.

MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO

El País, Babelia, 20 de septiembre de 2014

Javier Marías: “El rencor es una fuerza enorme de la que puede ser difícil prescindir”

Foto. J Rojas

Foto. Julián Rojas

La soledad de su voz fue desterrada cuando el propio Javier Marías abrió la puerta del balcón de su casa en Madrid e irrumpió el rumor babélico de los turistas de la plaza. Él estaba en mitad de sus reflexiones sobre su nueva novela, Así empieza lo malo (Alfaguara), que saldrá a la venta el 23 de septiembre. Dejó entrar las voces y el sol contundente de la tarde, sin parar de fumar ni hablar, en ese momento, de la manera en que algunos españoles no solo se “cambiaron de chaqueta”, como por arte de magia, tras la muerte de Franco, sino que intentaron obrar el milagro de usurparse a sí mismos con nuevas biografías. Fue poco después de que aclarara que no se trata de una novela política, sino sobre el deseo, el rencor y la arbitrariedad del perdón, de pasar por alto cuestiones graves y, en cambio, dejar emponzoñar algunas nimias.

El ojo en una rendija…

…Y el lector como testigo de una historia privada emocional y sentimental sobre la manera en que se fraguan una desdicha amorosa, unos deseos sexuales como motores de la vida, unos recuerdos nobles y rastreros y el arte de enmascarar y querer saber la verdad… ¡La verdad!… ¿Para qué? Y es ahí donde Javier Marías (Madrid, 1951) a la vez que cuenta y recupera el tiempo para comprenderlo, establece un diálogo con el lector.

Es su novela más erótica y feminista, con más humor y desparpajo lingüístico y la segunda más larga (la primera es su trilogía de Tu rostro mañana), en cuyas 534 páginas está el rastro del joven Marías, del Javier Marías que fue, y que es en la memoria y en los recuerdos, llamado aquí Juan de Vere. Él, el joven Juan, es quien desde una edad cercana a los 50 años del presente evoca su vida en 1980. Tenía 23 años, el adiós al franquismo aún estaba presente, la Transición había echado a andar, el mundo parecía reinventarse y el divorcio, el divorcio estaba al caer. Faltaba un año. Ahí está el origen de una novela en cuyo título, una vez más, está la presencia tutelar de Shakespeare, ahora invocado en Hamlet: “Así empieza lo malo y lo peor queda atrás”. Mientras, aquí mismo, y antes de que se cuele el murmullo de voces, la del escritor y académico, sentado en el sofá de su casa bajo un cuadro de Keller-Reuntlingen, donde un pueblo decimonónico entre sombras se refleja en el agua, escenifica lo que dicen de su narrativa: pensamiento en movimiento trenzado de relato y análisis, ahora, mientras habla al lector:

“Si en otras novelas he podido determinar con bastante exactitud el primer latido, como decía Nabokov, aquí no tengo un elemento tan concreto. Cuando uno lleva 43 años publicando y ha tenido varias fases, llega un momento en el cual uno acepta que tiene un estilo, unos temas principales que me preocupan y sobre los cuales se puede ahondar, y no es meramente repetición”.

“Una de las cosas que parece haberse olvidado es que hasta hace relativamente poco no había divorcio en España. Recordé que muchos matrimonios, aunque se llevaran mal y fueran indiferentes, seguían juntos. Eso me llevó a pensar que aparte de no existir el divorcio, una de las cosas que, a menudo, más mantiene a las parejas, y vale tanto para matrimonios como otro tipo de relaciones, es el rencor. Cómo el rencor es una fuerza enorme, y puede ser difícil prescindir de él. Me interesaba también abordar el deseo sexual mezclado, a veces, con amor y como uno de los motores más fuertes entre dos personas, sobre todo en la juventud. El narrador cuenta desde una edad ya madura y eso le permite observarse de joven y a los jóvenes en general. Hay una frase que define parte de la novela: ‘Los jóvenes tienen el alma y la conciencia aplazadas’, y suelen ser desaprensivos en algunos terrenos. Hay un tercer elemento: la arbitrariedad del perdón. En um momento dado uno de los personajes centrales, Eduardo Muriel, dice que la justicia desinteresada e impersonal no existe”.

No es una novela sobre los jóvenes y la sexualidad, pero… tiene coordenadas sobre ese territorio y la manera en que algunos jóvenes buscan crear recuerdos. Sembrar felicidades.

“Como autor me resulta inquietante que el joven en un momento dado tiene la sensación de haber vivido cosas como una especie de atesoramiento, y viene a decir: ‘Tengo que fijarme bien, tengo que aprehender bien este momento y estar atento a los detalles porque habrá un yo futuro que ya no tendrá tan fácil este tipo de escenas y me reclamará este momento’. Como si uno tuviera presente el espectro que será. A medida que uno cumple años descubre que el joven que fue tenía razón, y que uno ha guardado aquel día, aquella noche, aquel polvo, por decirlo mal, o aquel enamoramiento. No es malo que el lector reconozca cosas en esta novela. Cuando la gente dice que la novela es una forma de conocimiento yo digo no, para mí es una forma de reconocimiento. La novela lo que hace es traerte como lector cosas que sabías pero no sabías que sabías”.

AELM

No es una novela autobiográfica, pero…. Marías, desde el borde del sofá de esta casa donde vive hace 20 años, y con el cigarrillo entre los dedos, desanda sus años juveniles.

“El lenguaje del narrador es más crudo. Sobre todo en el pensamiento, y eso da verosimilitud. Para su configuración recordé pasajes de mi vida de joven. He pensado con cierta honestidad sobre si yo habría hecho una cosa u otra. Y a veces no es fácil reconocer y aceptar que también uno se portó de manera un poco indigna, aunque a eso está uno expuesto en cualquier edad, pero en la juventud hay cosas a las que no se les da importancia porque los jóvenes tienen el alma y la conciencia aplazadas. Y me temo que sí hay elementos del que fui…”.

No es una novela de amor, pero… tras los retratos de Los enamoramientos, en su exitosa novela anterior, en Así empieza lo malo se asoma a diferentes formas de amor.

“Lo extraordinario es que el amor sea correspondido. ¿Por qué diablos alguien a quien nosotros señalamos va a corresponder y, en caso extraño de que así sea, por qué ha de durar? Lo tenemos como algo que sucede habitualmente. Enlaza con una idea de Corazón tan blanco, cuando se dice que en realidad todo el mundo obliga a todo el mundo. En las relaciones más extraordinarias, amorosas, probablemente, al menos al inicio, hay un cierto grado de forzamiento de las circunstancias de quien toma la iniciativa, incluso en la amistad, aunque luego las tornas se cambien. Es muy raro que todo sea simultáneo. Como cuando un niño le dice a otro: ‘Quiero ser amigo tuyo’. Eso sigue siendo así, aunque no se verbalice. Verse considerado, deseable por alguien, te hace sentir bien y considerar al otro también, cosa que no hubiera sido posible de otra manera. Estamos expuestos a dejar de ser un bulto en el océano, porque si nos avistan, y tampoco ocurre mucho: o se acercan a uno, o nos esquivan.

No es una novela sobre venganzas, pero… palpita ese lado incontrolable del ser humano, junto al de la impunidad y las sombras de la justicia.

“La arbitrariedad del perdón es un misterio. El que no pasemos por alto cosas pequeñas. Quizá tiene que ver con lo que hiere el amor propio y este es enigmático. A veces nos tomamos mal que se ponga en duda algo trivial y no nos importa que se ponga en duda algo básico de nuestra personalidad o comportamiento. Nadie sabe muy bien dónde tiene puesto el orgullo. Si me lo preguntas a mí, no te sabría decir con exactitud, pero probablemente no sería en mis libros. El orgullo no siempre está puesto en lo aparentemente más importante.

No es una novela política ni histórica, pero… el franquismo parece tocarlo todo en España. Su estela es larga y el autor de Todas las almas y Mañana en la batalla piensa en mí no calla.

“Hubo un acuerdo, después de la dictadura, de no pasar factura a nadie. Es algo que ahora la gente reclama mucho, pero olvida que aunque se hubiera querido hacer, en los 80 los únicos que mantenían las armas eran los del ejército que seguían siendo franquistas como se demostró con el fallido golpe de Estado del 23-F. Si alguien hubiera dicho ‘queremos que se juzgue a los culpables del franquismo’ habría caído en el vacío. Fue acertado no llevar a nadie al banquillo, aunque eso supusiera renunciar a muchas cosas. Pero sin duda eso contribuyó a que pasáramos a tener un país más o menos normal, por muy imperfecta que sea la democracia y más imperfecta que esté ahora. No sé si fue una bajada de pantalones, como dicen algunos, pero conseguimos mucho a cambio. Se olvida que los periodos de libertad en España se contaban por trienios y ahora llevamos cerca de 40 años”.

“Una cosa es que no se pasaran cuentas y existiera una especie de amnistía general y otra es que no se pudieran saber las cosas. Y ahí es donde quizá hubo una exageración, en el ocultamiento, y eso es más irritante porque es en lo que seguimos, hasta cierto punto. En la novela hay un personaje que quiere saber algo del pasado de un amigo y luego desiste. Dice que si perdiera esa amistad al involucrarse en lo que él hizo hace muchos años, y que luego ha reparado, sería el mayor imbécil de un país donde nadie está haciendo eso. Donde se están dejando pasar las cosas. Así renuncia a saber. Eso refleja la época, 1980, y lo que ha pasado en este país. Pero no es solo reflejo de una época española sino de la historia de la humanidad. En realidad, en casi todas partes el número de crímenes que han sido juzgados y castigados es mínimo. No se puede llevar a todo un país, y ni siquiera a medio, al banquillo, salvo en una dictadura, si eres Stalin, Franco o Hitler, y ¿quién quería eso?”.

Sin dejar de hablar, Marías se levanta, se acerca al balcón y deja rodear su voz del murmullo, al regresar al sofá y pasar por el muro de sol que entra hace revolotear las finas serpentinas del humo del cigarrillo.

“No es que sea conformista, es la aceptación de que así son las cosas. Hay un momento en que dices: ‘Hay que convivir’. Pero me parece bien que queramos reclamar la verdad, y que se diga lo que sucedió. Una cosa es que no se lleve a nadie al banquillo y otra que algunos hubieran empezado a crearse biografías festivas. A veces los cambios de chaqueta son sinceros. Pero mi padre decía: ‘No creo en arte de magia’. En personas que un día están aquí y al día siguiente allá, hay que ver su desplazamiento. Tenía razón. Incluso muchos intelectuales tuvieron actuaciones dudosas u oportunistas y fueron cambiando, algunos de manera sincera. Nunca es lo mismo una guerra con los demás que con uno mismo”.

“Quizá sea mi novela más feminista en el sentido de que hay mayor conciencia del abuso habitual que se le da y se le ha dado a las mujeres. Cómo se logran de ellas cosas mediante la coacción, la amenaza, el chantaje o la denuncia. O, incluso, se busca satisfacer el deseo con ellas como manera de pago como ocurrió en el franquismo de forma rastrera”.

No es una comedia ni un melodrama, pero… hacia las siete de la tarde el autor de El hombre sentimental emparenta su nuevo libro con el culebrón en su sentido más noble.

“En mis novelas suele haber humor. Ahora, tal vez, como elemento rebajador de la tensión. Quizá porque hay elementos de melodrama en el mejor sentido de la palabra. Eso se ha producido para cierta sorpresa al intentar ser más realista, más verosímil. Al hacerlo me he encontrado con que entre más se acerca uno a la vida de las personas aparece el melodrama. La ocultación o el engaño de muchos tipos suelen estar presentes en las relaciones. Y, a veces, cuando se descubre la verdad, lo que se ha vivido se vuelve desazonador. Entonces se quiere borrar ese periodo de farsa. Pero no puede ser porque se ha vivido, fue real, aunque esa verdad invalide parte de una vida y sea un periodo contaminado”.

No es una novela ni filosófica ni sociológica, pero… Marías abunda en el tema y se pregunta qué haría la gente: ¿saber o no saber algo personal o ajeno quel e involucra? Por lo pronto, él cuenta qué va a hacer ahora.

“No tardaré mucho en empezar algo. El 20 de septiembre cumplo 63 años. La edad casi de un jubilado y si uno no está activo está peor. Antiguamente uno tenía más perspectiva en lo que yo llamaba futuro abstracto, ignoto, en el que cabe todo. Pero ahora vivo en un presente continuo y no se sabe lo que nos deparará la vida”.

Él, que ha escrito 12 novelas, ha sido traducido a 29 idiomas y ganado varios premios, y que se sabe hijo del azar porque su bisabuelo materno estuvo a punto de morir cuando era un bebé, mientras décadas después su padre fue casi empujado a la muerte, durante el franquismo, tras la infamia de un delator, deja su universo literario de Así empieza lo malo con dos personas que se miran y en silencio parecen decirse: “Y no, nada de palabras”.

WINSTON MANRIQUE SABOGAL

El País, 14 de septiembre de 2014

Una estela de inteligencia: ‘Un reguero de pólvora’, de Rebecca West

URDPRecientemente se ha publicado Un reguero de pólvora, un volumen que recoge seis ensayos de Rebecca West (1892-1983), autora nacida en Irlanda y criada en Escocia. El libro presenta tres artículos, realizados por encargo de The New Yorker, que hablan de la II Guerra Mundial y la situación en Alemania durante la posguerra. El primero y más largo de los tres es la crónica de los juicios de Núremberg. La fecha lo certifica elocuentemente: 1946.

Se trata de un escrito apasionante que perfila nítidamente qué es un juicio, las limitaciones en las que se debe mover, las garantías que debe procurar, incluso las diferencias entre la manera de entender la ley de las diferentes potencias aliadas; concluye que cuando una sociedad tiene que castigar a una persona debe hacerle el menor daño posible para evitar que se extiendan por ella el tipo de sentimientos que hace que la gente cometa actos delictivos.

De paso, retrata cuidadosamente Núremberg y Alemania; para ello, al conocimiento enciclopédico que caracteriza a la autora, se suma el gusto y el acierto por el detalle revelador. Por ejemplo, cuando muestra cómo la ideología influye en la arquitectura y cómo esta, a la vez, influye en la mente de las personas. Otro detalle podría ser el título compartido de los tres ensayos: “Invernadero con ciclámenes” remite al trabajo como liberación, pero sobre todo, a la gran capacidad de trabajo alemana, un rasgo que a veces la inquieta. También insinúa otra característica de la autora: el amor y la precisión con que describe la naturaleza y la trasciende.

El segundo, escrito en 1949, explica finamente el reparto de Berlín por parte de las potencias aliadas y el inicio de la Guerra Fría. En este artículo, las vicisitudes de la época se vuelven comprensibles a partir de detalles como la manera de ser y de relacionarse de la gente enviada por las diferentes potencias con la población autóctona ocupada, o simplemente a raíz de los avatares de la intendencia.

El tercero y último (1954) es la fundamentada refutación al libro de un político nazi, secretario de uno de los encausados en los juicios (es aterrador, por cierto, que el libro haya merecido hace poco el honor de ser traducido por una editorial barcelonesa). La autora, menos de diez años después de finalizar la guerra, se da cuenta ya del milagro alemán a partir de un detalle aparentemente tan trivial como la forma de vestir de la delegación alemana durante una cumbre de economistas que tiene lugar en Lausana. En definitiva, tres artículos imprescindibles no sólo para entender los juicios de Núremberg o la posguerra en Alemania, sino también la II Guerra Mundial, la situación geopolítica o la condición humana.

Las claves del comportamiento humano continúan desgranándose en tres artículos sobre crímenes -un género bien británico- que se intercalan y completan el volumen. El primero, Ópera en Greenville es la crónica del juicio a treinta y un taxistas que lincharon a un negro en Carolina del Sur; un detalle de cómo es el comportamiento de los acusados con la familia y amistades en los recesos del juicio dan perfecta cuenta del racismo imperante en aquel momento en aquella sociedad. El segundo, El señor Setty y el señor Hume, narra un oscuro asesinato cometido en Londres; en este caso, se centra -el título ya lo insinúa- en el análisis de la psicología del presunto asesino y de uno de los testigos; éste y su familia ejemplifican, además, una gran parte de la buena, sensata y humilde gente del país; también nos hace ver el paisaje de un trocito del sur de Inglaterra (y hace que escuchemos las diferencias entre el ruido de dos aspiradoras; una minucia si se quiere, pero que desmonta dos coartadas).

El tercero, La mejor ratonera, narra un pequeño pero revelador caso de espionaje que anuncia a famosos espías posteriores. West aprovecha la simple génesis de la calle Kensington Palace Gardens y de quien habita sus espléndidos caserones para explicar varias fortunas europeas, así como cambios sociales, económicos y políticos de gran alcance. El retrato y el contexto del embajador británico en Rusia, especialmente el de su mujer, dan cuenta de más de un momento histórico.

La profunda inteligencia de West nunca deslumbra. Al contrario: ilumina y emociona. El análisis profundo siempre se acompaña de la compasión, de una chispeante capacidad de comprensión, de una enorme capacidad de empatía. Trate lo que trate, ya sea cuando razona sobre las experiencias que trascienden y las que no, cuando despliega conocimientos ingentes -siempre pertinentes-, cuando habla ecuánimemente de la situación de las mujeres, o cuando con tres pinceladas cuenta un lugar concreto y, además, el país y el momento histórico (o, incluso, el siglo anterior), todo queda convertido en literatura de la buena, donde la ironía siempre está presente. Hagamos una cata:

“En esta zona [el Tiergarten], los káisers habían dado carta blanca a la escultura, lo que había demostrado que los encargos a los artistas no tienen por qué resultar necesariamente un estímulo para el arte”.

Portada ESDLTHay que agradecer la edición de un Un reguero de pólvora al Reino de Redonda; tres años antes, editó otro importante ensayo de West, El significado de la traición. Aunque no se ha traducido ninguna de sus muchas obras de crítica literaria, en 2001 se publicó el inmenso y portentoso, en todos los sentidos, Cordero negro, halcón gris: un viaje al interior de Yugoslavia; reducirlo a un libro de viajes sería lo mismo que considerar que un libro como La plaza del Diamante de Rodoreda versa sobre palomas.

La dedicación de West -que fue una de las críticas literarias más reconocidas e influyentes del Reino Unido- a la poesía, al reportaje o al ensayo, su dimensión pública, su feminismo, no debería hacernos olvidar su dedicación a la novela. A pesar de que incomprensiblemente es una escritora poco traducida, se han traducido, entre otras, las muy recomendables e interesantes Cuando los pájaros caen (2011) o El regreso del soldado (2008).

Leer a Rebecca West es una de las dedicaciones más placenteras y enriquecedoras a que una puede dedicarse en este mundo.

EULALIA LLEDÓ CUNIT

El Huffington Post, 7 de septiembre de 2014

Versión en catalán

‘Así empieza lo malo’, una novela sobre el deseo, el rencor y la arbitrariedad del perdón

AELM
ASÍ EMPIEZA LO MALO
JAVIER MARÍAS
Alfaguara, 23 de septiembre de 2014

«No hace demasiado tiempo que ocurrió aquella historia, y sin embargo hoy sería imposible. Me refiero a lo que les pasó a ellos, a Eduardo Muriel y a su mujer, Beatriz Noguera, cuando eran jóvenes, y no tanto a lo que me pasó a mí con ellos cuando yo era el joven y su matrimonio una larga e indisoluble desdicha».

Este es el arranque de Así empieza lo malo, «una historia tenue de la vida íntima, de las que no suelen contarse o sólo en susurros», evocada por quien en su juventud fue testigo y partícipe, Juan de Vere, mientras estuvo al servicio de un antaño exitoso director de cine. Ese trabajo le permitió asistir al extraño, desequilibrado presente del matrimonio, así como asomarse a sus misteriosos agravios pretéritos.

En el Madrid excitado de 1980, Muriel encarga al joven De Vere que investigue y sonsaque a un amigo suyo de media vida, el Doctor Jorge Van Vechten, de cuyo indecente comportamiento en el pasado le han llegado rumores. Pero Juan no se limitará a eso y tomará dudosas iniciativas, porque, como él mismo reconoce desde su edad madura, «los jóvenes tienen el alma y la conciencia aplazadas».

Así descubrirá que no hay justicia desinteresada, sino que está siempre contaminada por el rencor personal, y que todo perdón o castigo son arbitrarios, los individuales y los colectivos. Con su prosa inteligente y profunda, Javier Marías nos da también una novela sobre el deseo, que a menudo se impone a todo escrúpulo, lealtad o respeto, y sobre nuestra imperfecta contemplación de los hechos, siempre tuerta: a veces por fuerza, a veces por entera decisión nuestra.

La crítica ha dicho…

«Javier Marías es un escritor maravilloso.»
John Banville

«Javier Marías es uno de los más grandes escritores vivos.»
Claudio Magris

«Independientemente de nuestras expectativas, al leer elegimos pasar tiempo en compañía de un autor. En el caso de Javier Marías, se trata de una buena decisión: su mente es profunda, aguda, a veces turbadora, a veces hilarante, y siempre inteligente.»
Edward St Aubyn, The New York Times Book Review

«Un escritor profundamente necesario, un caballero andante, divertido, punzante, lleno de ira y amor.»
The Guardian

«De una inteligencia deslumbrante y cautivadora, parece que no haya nada que Marías no pueda conseguir con la ficción. No es extraño que se lo mencione continuamente como potencial Premio Nobel.»
Kirkus Reviews

«Hechizante… evoca a creadores de acertijos como Borges, y las tramas de Marías, ingeniosas como jugadas de ajedrez, traen a la mente al gran maestro estratega del siglo xx, Vladimir Nabokov.»
Los Angeles Times

«Es uno de esos raros y preciosos seres, un simple novelista que ama las historias e intrigado por el mal.»
Colm Tóibín, New York Review of Books

«Javier Marías es, en mi opinión, uno de los mejores escritores europeos contemporáneos.»
J. M. Coetzee

«Estoy gratamente impresionado por la calidad de la escritura de Marías… por su empeño y precisión.»
W. G. Sebald

«Los libros de Javier Marías me han producido un gran impacto.»
Graham Swift

Más información

SILLÓN DE OREJAS. Bloqueos y ensoñaciones veraniegas
MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO
El País, Babelia, 30 de agosto de 2014

‘En compañía de Rebecca West’

URDP
El pasado año pudimos ver un vídeo donde la madre del pintor Miquel Barceló bordaba un mantel con figuras del bestiario artístico de su hijo. El resultado era maravilloso y al pensarlo recordé, no sé por qué, algo que leí años atrás, donde se comparaba la inteligente prosa de Chacel con la compleja artesanía del bordado. Digo inteligente y complejo porque un bordado puede ser plano o tener profundidad y tanto las novelas de Rosa Chacel como aquel mantel bordado por Francisca Artigues convertían la superficie plástica en ese lugar profundo de donde surge el arte.

Algo de esto -pero al revés: del arte a la realidad- hay también en los libros de Janet Malcolm, libros-pesquisa en los que los mundos de Chejov, Freud, o Gertrude Stein en la Francia ocupada, son desmenuzados y reconstruidos ante nuestros ojos en un meticuloso bordado que convierte distintos fragmentos de vida artística en una forma de arte de vida, con sus secretos al aire. Pero algunos de los que hace años nos gustó Janet Malcolm, desconocíamos a Rebecca West, nom de guerre, de Cicely Isabel Fairfield, del mismo modo que Isak Dinesen lo es de la escritora Karen Blixen.

La ignorancia es a veces una fuente de alegrías. Curarla, quiero decir. Pero también poseerla para poder hacerlo. Cuando escuchamos que alguien dice a los sesenta años “estoy leyendo a Borges por primera vez en mi vida”, lo primero que experimentamos es cierta y bien fundada incomprensión: ¿dónde estaba antes? ¿Cómo ha podido esperar tanto? Pero después nos asalta otro sentimiento: nos gustaría tener en ese momento la misma sensación -disfrutada en un pasado muy lejano- del descubrimiento borgiano que tiene ahora ese lector tan tardío. Yo siempre creí que Rebecca West era una autora de best sellers romanticones y nunca había sentido curiosidad alguna por sus libros. Digamos que mi ignorancia era una forma de estupidez -ni siquiera sabía que había sido amante de Orwell- de la que me sacó el escritor Javier Marías enviándome el magnífico ensayo de West, El significado de la traición, publicado en Reino de Redonda, editorial propiedad del rey de ese reino marino, Xavier I, o lo que es lo mismo, el citado Marías. Sí, hayPortada ESDLT escritores que son monárquicos -es decir, shakespearianos en su visión de la jefatura de Estado- y un escritor, en España, que es monarca y no sólo del tiempo de sus novelas. Desde que leí El significado de la traición -un libro demoledor con la tradición del espía británico en el siglo XX- ya no puedo, ni podré, pensar en Anthony Blunt o en los miembros del círculo de Cambridge de la misma forma que lo hacía antes. Y siempre he de recordar las contundentes palabras de Rebecca West al cerrar su prólogo: “El espionaje es un juego de patanes”. Y yo, que empecé a colaborar habitualmente en prensa con una laudatoria necrológica de Anthony Blunt… En fin: también la ignorancia –curarla- proporciona disgustos desde que existe el fruto del árbol del bien y del mal.

Hace poco, la editorial Reino de Redonda ha publicado otro libro de Rebecca West titulado Un reguero de pólvora. Aquellos que han gustado de Janet Malcolm -y perdón por la insistencia-, corren el peligro, si lo leen, de encontrarla un juego adolescente al lado de la prosa -profunda y minuciosa- de Dame West cuando escribe sobre el juicio de Núremberg y la ocupación aliada de Alemania. La entomóloga pasada por el psicoanálisis –Malcolm- frente a una mujer sabia -a lo Montaigne- y su dominio de la naturaleza humana –West- con sentencias de gran altura. “Cuando la sociedad tiene que lastimar a una persona ha de hacerle el menor daño posible, so pena de que se extiendan por esa sociedad sentimientos de los que impulsan a la gente a cometer actos por los que acaban en la horca”, escribe West. Y aquí nos está hablando de algo íntimamente relacionado con la ley y el estado de derecho: la defensa de la civilización y la constatación de su superioridad moral sobre la institucionalización de la violencia, la traición o, simplemente, el delito común. Porque esa es la impresión que se tiene leyendo el libro: la de estar en el interior de alguien que defiende y nos recuerda cuál debería ser nuestro lugar ya no sólo frente a la barbarie, sino frente a la adulteración, falsedad y torcimiento de la realidad y su complejidad moral. En estos tiempos, una compañía necesaria.

Rebecca West era una mujer muy inteligente y Un reguero de pólvora posee la complejidad arquitectónica de una novela en la que los personajes secundarios son reales y no tienen precio, más la apasionante destreza de un reportaje del llamado Nuevo Periodismo, no inventado aún en su época. Y debería ser de lectura obligatoria en las facultades de Derecho y más que aconsejable entre los profesionales del mismo. El libro trata de Núremberg y sus consecuencias, en los extraordinarios capítulos titulados Invernadero con ciclámenes, escritos en 1946 (el juicio en sí y su entorno), 1949 (las mujeres alemanas en la inmediata postguerra) y 1954 (una lectura crítica del revisionismo alemán). Para ello enlaza con la inquietante mutación que puede sufrir cualquier sociedad y cómo esa mutación se convierte en nobleza y en más miseria en la derrota y más adelante resurge como justificación del pasado y su maquillaje. Sólo por esos capítulos -y el sólo se queda corto y mezquino- Un reguero de pólvora adquiere la altura de la gran literatura (con toda una concepción filosófica de fe democrática, una profunda y vasta cultura detrás que sostienen la fortaleza -porque es fortaleza- de West, y detalles de un humor impagable). Pero también está el seguimiento de tres procesos judiciales y el relato de sus causas, donde Rebecca West vuelve a brillar con un talento superior al de la mejor Agatha Christie en el tratamiento de los detalles, una meticulosidad proustiana hija del más lúcido psicologismo y el encantamiento descriptivo de un buen libro de viajes. Uno de ellos, La mejor ratonera, enlaza en cierto modo con los textos de El significado de la traición, con lo que el placer cómplice es doble. Sólo añadiré que ahora me gustaría continuar flotando en mi ignorancia acerca de Rebecca West, para disfrutar una vez más de la misma manera que lo he hecho con ella en el Reino de Redonda.

JOSÉ CARLOS LLOP

Diario de Mallorca, 3 de agosto de 2014

De crímenes y un milagro (alemán)

URDP PLLa escritora inglesa Cicely Isabel Fairfield (1892-1983) firmó su primer artículo con el seudónimo de Rebecca West en 1912, cuando colaboraba con un semanario feminista —The Freewoman— que más allá del sufragismo abordaba cuestiones de sexualidad y clase social. La elección del heterónimo no era arbitraria sino muy motivada, porque así se llamaba la protagonista torturada y contestataria del melodrama de Ibsen La casa de Rosmer. Rebecca West hizo bueno el seudónimo cuando provocó al escritor H. G. Wells —por entonces ya consagrado— con una crítica de su novela Marriage en donde le llamó “solterona entre los novelistas”. Más adelante, sin embargo, se convirtió en su amante y tuvo con Wells a su único hijo, Anthony West, con quien mantuvo durante toda su vida una relación enfermiza, al parecer no muy distinta a la de Katherine Hepburn y Montgomery Clift en De repente, el último verano.

Respecto a su obra, West escribió novelas —algunas llegaron a ser best sellers—, relatos, poesía, reportajes y ensayos, y desde los años veinte fue una de las críticas literarias más influyentes de Reino Unido. Entre sus obras se cuenta la imponente Cordero negro, halcón gris (1941), que, pese al subtítulo de Un viaje por Yugoslavia, desborda con mucho el género y se ha considerado su mejor libro. Por añadidura, gracias a sus dotes sociales dentro y fuera del mundillo de las letras (fue dama del Imperio Británico), a la intuición con que detectaba lo que podía resultar de interés para el público y a su capacidad para la polémica, alcanzó desde muy temprano el estatuto de figura literaria. A la larga, siendo muy prolífica, también hizo dinero.

URDPEn Un reguero de pólvora, que se publica ahora por primera vez en España, West reunió seis reportajes que tienen por denominador común los procesos judiciales. Por una parte, se encuentran los tres reportajes sobre los juicios de Núremberg que la revista estadounidense The New Yorker encargó sucesivamente a West en 1946, 1949 y 1954. La autora los tituló ‘Invernadero con ciclámenes’. Por otra, el volumen recoge tres crónicas dedicadas a otros tantos crímenes. En la primera de estas, ‘Ópera en Greenville’, la escritora narró el proceso contra un grupo de 31 taxistas blancos acusados del linchamiento de un negro en una ciudad de Carolina del Sur. En la segunda crónica, titulada ‘El señor Setty y el señor Hume’, relató un crimen en los bajos fondos londinenses. Por fin, en ‘La mejor ratonera‘ contó la historia de un joven radiotelegrafista del Ministerio de Asuntos Exteriores británico que entra en contacto con un diplomático soviético y es reo de espionaje.

A decir verdad, estas tres crónicas contrastan con ‘Invernadero con ciclámenes’, de manera parecida a como podrían hacerlo tres breves de sucesos con un artículo de fondo. El interés de los tres reportajes está más en los destellos de lucidez y la elocuencia con que West describe, narra y divaga que en los asuntos, bastante sórdidos y que se resuelven con cierta vaguedad tanto desde un punto de vista ético (salvo, quizás, en ‘Ópera en Greenville’) como literario (no solventan los misterios). Al fin y al cabo, son crónicas realistas, productos de un momento dado en el que todavía permanecen; en ese sentido, hacen relatos menores, aunque en su momento fueran reportajes excelentes.

Por contra, ‘Invernadero con ciclámenes’ justificaría más que de sobra su publicación como libro independiente. Tal vez el editor o la autora, en su día, colaron de rondón las otras tres crónicas para engordar el volumen. Sea como fuere, West escribió uno de sus mejores textos, un documental sobre la evolución de un país devastado por la guerra e invadido por cuatro potencias victoriosas que obra, pese a todas las dificultades y gracias también a la generosidad de los vencedores, lo que dio en llamarse “el milagro alemán”. El invernadero del título hace referencia precisamente al espítitu industrioso germánico del que West fue testigo en Núremberg en 1946, cuando vio cómo un hombre con una sola pierna y una niña de 12 años cultivaban ciclámenes y milagrosamente lograban venderlos en un país donde la gente no tenía qué comer.

Ocho años más tarde, West, estando en Lucerna (Suiza), observó a los economistas que asistían a una reunión de alto nivel. Allí pudo ver que de entre los representantes aliados los americanos aparentaban ser los más ricos con diferencia, hasta que llegaron los de la delegación alemana, y los estadounidenses parecieron pobres a su lado. El trasfondo moral, como no podía ser de otro modo, es el juicio al nazismo y los problemas legales —sobre todo de procedimiento— y de organización que, mal que bien, se arrostraron y se solventaron en los juicios de Núremberg. Algo empezaba entonces que todavía no ha terminado hoy, y West lo contó a las mil maravillas.

FERNANDO CASTANEDO

El País, Babelia, 26 de julio de 2014

‘Los enamoramientos’, de Javier Marías, gana el Premio Tomasi di Lampedusa

Enam

Los enamoramientos, de Javier Marías, ha sido distinguida con el premio literario internacional Giuseppe Tomasi di Lampedusa. El galardón, cuyo jurado está compuesto en esta edición por Salvatore Silvano Nigro, Giorgio Ficara y Mercedes Monmany, lo han recibido anteriormente escritores de la talla de Tahar Ben Jelloun, Claudio Magris, Amos Oz, Kazuo Ishiguro y Mario Vargas Llosa, entre otros. Los enamoramientos, traducida en italiano como Gli Innamoramenti, ha sido publicada en Italia por la editorial Einaudi. La ceremonia de entrega del premio, que celebra este año su undécima edición, tendrá lugar la noche del martes 5 de agosto en Sicilia.

Este premio internacional se suma al reconocimiento y al gran éxito de crítica y público que ha recibido Los enamoramientos (Alfaguara, 2011). En España, fue elegido mejor libro del año por Babelia, en 2011, y recibió el XIV Premio Qué Leer que otorgan los lectores de esta revista literaria. En el extranjero, Los enamoramientos ya se ha traducido a un total de 29 lenguas y ha sido finalista del National Book Critics Circle Award como mejor novela publicada en Estados Unidos en 2013. Además, fue seleccionada por el diario The New York Times entre las cien mejores obras de ficción de 2013. Las ediciones se han sucedido en países como Alemania, Francia, Holanda, Italia, Reino Unido y Estados Unidos.

AELM

La próxima novela de Javier Marías, Así empieza lo malo, la publicará Alfaguara el 23 de septiembre de 2014 en lanzamiento simultáneo en todo el ámbito de la lengua castellana. Así empieza lo malo cuenta la historia íntima de un matrimonio de muchos años, narrada por su joven testigo cuando éste es ya un hombre maduro. Juan de Vere tiene 23 años, acaba de finalizar sus estudios y encuentra su primer empleo como secretario personal de Eduardo Muriel, un antaño exitoso director de cine, en el Madrid de 1980. Su trabajo le permite entrar en la privacidad de la casa familiar y ser espectador de una misteriosa desdicha conyugal.

Alfaguara, 15 de julio de 2014

«Sea lo que sea que creamos que vaya a suceder mientras leemos, estamos eligiendo pasar tiempo en compañía de un autor. En el caso de Javier Marías, se trata de una buena decisión; su mente es profunda, aguda, a veces chocante, a veces hilarante, y siempre inteligente.

The New York Times Book Review

«Es fácil entender por qué el nombre de Javier Marías se menciona a menudo en las discusiones sobre los potenciales ganadores del Premio Nobel de Literatura ya que Los enamoramientos aborda temas que atacan al corazón mismo de la condición humana. Marías entrelaza argumentos filosóficos, literatura clásica y conversaciones tanto reales como imaginadas que dan forma a una caleidoscópica obra de arte. Un libro para ser saboreado, discutido y releído.»

The Gazette

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Premio Giuseppe Tomasi di Lampedusa a ‘Gli Innamoramenti’

 

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Premi: allo spagnolo Javier Marias il “Tomasi di Lampedusa”

“Un romanzo angosciante”. Così Gioacchino Lanza Tomasi, presidente della giuria della undicesima edizione del Premio letterario internazionale intitolato a “Giuseppe Tomasi di Lampedusa”, commenta il romanzo Gli Innamoramenti (Einaudi), opera dello scrittore Javier Marías, vincitore di questa edizione.

La cerimonia di premiazione, condotta dalla giornalista Rai Rosanna Cancellieri, si svolgerà la sera di martedì 5 agosto in Piazza Matteotti a Santa Margherita di Belìce. Sul palco della città del “Gattopardo”, oltre a Javier Marías, anche la cantante Fiorella Mannoia che eseguirà alcuni fra i brani più noti del suo repertorio e l’attore Sebastiano Somma che leggerà alcuni frammenti tratti dall’opera di Tomasi di Lampedusa.

“Una delle idee per l’Expo 2015 – commenta l’assessore regionale al Turismo, Sport e Spettacolo Michela Stancheris – è quella di raccontare il territorio partendo dalle personalità che hanno narrato la Sicilia, come Tomasi di Lampedusa. Un intreccio tra storia e territorio, promuovendo la Sicilia culturale”. Si parte dunque da Santa Margherita di Belìce, luogo tristemente noto per il terremoto del 1968, simbolo della Sicilia del feudo del mondo tomasiano. “Il Premio è diventato patrimonio comune dell’intera cittadinanza – spiega Franco Valenti, sindaco di Santa Margherita di Belìce -. Ascoltare le parole di uno scrittore di fama internazionale è un segnale di crescita culturale”.

Quest’anno il Premio punta sui giovani con una sezione didattica intitolata “L’officina del Racconto” in cui sono stati coinvolti studenti attraverso un laboratorio di scrittura legato ai Ricordi d’Infanzia del Tomasi. “Siamo convinti – aggiunge il vice sindaco e direttore del premio Tanino Bonifacio – che questa idea possa rappresentare un ulteriore passo in avanti per avvicinare i ragazzi alla cultura letteraria”. Alla cerimonia di premiazione parteciperà anche la giuria del Tomasi di Lampedusa, presieduta da Gioacchino Lanza Tomasi, e composta da Salvatore Silvano Nigro, Giorgio Ficara e Mercedes Monmany.

ANSA, 8 Luglio 2014

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Javier Marías vincitore della XI edizione del Premio Giuseppe Tomasi di Lampedusa

E’ Javier Marías, il vincitore della undicesima edizione del Premio letterario internazionale Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Lo scrittore spagnolo, che è anche traduttore, giornalista e saggista, si aggiudica il riconoscimento per il romanzo dal titolo Gli innamoramenti (Einaudi). La cerimonia di premiazione si svolgerà martedì 5 agosto (ore 20.45), in Piazza Matteotti a Santa Margherita di Belìce, la serata sarà condotta dalla giornalista Rai Rosanna Cancellieri. Sul palco della città del Gattopardo, oltre a Javier Marías, anche Fiorella Mannoia che eseguirà in acustico alcuni fra i brani più noti del suo repertorio musicale e Sebastiano Somma che leggerà frammenti tratti da Il Gattopardo. L’attore campano, noto al grande pubblico per le sue interpretazioni televisive, tornerà sempre sullo stesso palco anche l’indomani, e cioè mercoledì 6 agosto, alle 21,00 con un recital-spettacolo per immagini dedicato a Il Gattopardo per la regia di Gaetano Stella.

Il sindaco Franco Valenti: “Siamo molto orgogliosi di ospitare un grande scrittore come Javier Marías. Il Premio è diventato negli anni patrimonio comune dell’intera cittadinanza. Incontrare e ascoltare le parole di uno scrittore di fama internazionale è un segnale di crescita culturale soprattutto per le nuove generazioni”. E proprio sui giovani punta quest’anno il Premio con una sezione didattica intitolata “L’officina del Racconto”. “Abbiamo voluto coinvolgere gli studenti dell’Istituto Comprensivo Giuseppe Tomasi di Lampedusa di Santa Margherita – spiega il vice sindaco e direttore del Premio Tanino Bonifacio – attraverso un laboratorio di scrittura ispirato ai ricordi di infanzia del Tomasi. Sono una quindicina i racconti che abbiamo sottoposto all’attenzione della giuria del Premio, ed alcuni sono veramente emozionanti, il miglior componimento sarà premiato con una targa. Siamo convinti – conclude Bonifacio – che questa idea possa rappresentare un ulteriore passo in avanti per avvicinare i ragazzi alla lettura, alla cultura letteraria”.

Matteo Raimondi, presidente dell’Istituzione Giuseppe Tomasi di Lampedusa, punta sul territorio: “Il Premio è diventato un appuntamento importante non solo per Santa Margherita di Belìce ma per tutto il territorio siciliano. E evidente a tutti come negli ultimi anni il Premio sia cresciuto in maniera esponenziale. Sono migliaia le persone che partecipano alla cerimonia di premiazione, tutto ciò comporta una crescita culturale ma anche uno sviluppo economico per l’intero territorio delle Terre Sicane”. Alla cerimonia di premiazione del 5 agosto parteciperà anche la giuria del Tomasi di Lampedusa, presieduta da Gioacchino Lanza Tomasi, insieme al musicologo Salvatore Silvano Nigro, Giorgio Ficara e Mercedes Monmany.

Nelle precedenti edizioni il riconoscimento è stato assegnato a: Abraham B. Yehoshua con il romanzo La Sposa liberata (Einaudi), Tahar Ben Jelloun con Amori stregati (Bompiani), Claudio Magris con Alla cieca (Garzanti), Anita Desai con Fuoco sulla montagna (Einaudi), Edoardo Sanguineti con Smorfie (Feltrinelli), Kazuo Ishiguro con Notturni. Cinque storie di musica e crepuscolo (Einaudi), alla memoria di Francesco Orlando con La doppia seduzione (Einaudi), Valeria Parrella con Ma quale amore (Rizzoli), Amos Oz con Il Monte del Cattivo Consiglio (Feltrinelli) e Mario Vargas Llosa con Il sogno del Celta (Einaudi).

GuidaSicilia, 9 Luglio 2014

Entrevista con Gioacchino Lanza Tomasi
ALFONSO ARMADA
Abc, 19 de mayo de 2014

MÍNIMA MOLESTIA. ‘Una institución narrativa’

CTB 2Desde que la leí por primera vez, hace más de veinte años, se me quedó grabada esa frase de Corazón tan blanco en la que dice el narrador que “el matrimonio es una institución narrativa”. Con frecuencia he visto corroborada, desde entonces, la idea que Javier Marías acierta a sintetizar tan bien.

En una muy recomendable novela de Elizabeth Taylor, Una vista del puerto (de 1947, publicada por Alfaguara en 1990), Tory Foyle, una mujer divorciada, le confiesa a un amigo: “Sabes, he llegado a la conclusión de que el verdadero objetivo del matrimonio es hablar. Es lo que lo distingue de otros tipos de relación entre hombres y mujeres, y es también lo que más se echa en falta a la larga, por extraño que parezca: la profusión de comentarios cotidianos sobre trivialidades. Creo que es una necesidad humana fundamental, mucho más importante que una pasión violenta, por ejemplo”.

La fórmula de Marías apunta más allá del rutinario parloteo al que Tory Foyle alude: sugiere que, en el marco del matrimonio (o de la pareja estable, por aliviar ahora al asunto de su carga contractual), el “otro” se convierte en recipiente del relato que cada uno hace de sí mismo. Un relato que al otro, como “lector”, le corresponde respetar en términos generales, aun si, como todo relato, posee sus zonas oscuras, sus silencios, sus debilidades, sus trucos y engaños, sus motivos recurrentes, sus efectos de estilo.

De resultas de haber conversado sobre la cuestión con Pablo Muñoz, escritor todavía en ciernes a quien envidio su voracidad y agudeza como lector, éste me mandó un estupendo pasaje de El cuento de nunca acabar (1983), de Carmen Martín Gaite. Allí se lee: “Incluso en la actualidad, cuando los asuntos amorosos tienden a entablarse aceptando la transitoriedad de su condición y esquivando el compromiso derivado de idealizar su propio comentario, la queja implícita en el desengaño de un amante a punto de verse abandonado por otro reside primordialmente en el ‘’ya no me hace caso’, ‘’está distraído cuando le hablo’, ‘’no atiende a lo que le cuento’. El hecho de que haya variado el material narrativo que hoy se ofrecen unos enamorados a otros, enfocando menos hacia la descripción de sus propios sentimientos y más, por ejemplo, hacia el comentario de aficiones comunes no quita validez a lo que digo. Lo que busca siempre un enamorado es mantener despierto el interés del otro, no tanto por su vida como por su palabra, lograr que le escuche sin pensar en otra cosa. La traición amorosa es, sobre todo, rechazo de narración”.

Un nuevo y contundente testimonio (los hay por doquier, parece mentira cómo una fórmula feliz predispone a su comprobación a cada rato) de eso sobre lo que Javier Marías indagaba a su modo en Corazón tan blanco y que se me antoja, conforme he especulado ya en otro lugar, toda una clave para observar y analizar los rumbos y las maneras de la narrativa contemporánea.

Cuando se discurre sobre ésta, muy pocas veces se considera algo tan obvio y tan determinante como es la improbabilidad cada vez mayor de que, en la esfera privada, el individuo consiga sostener un relato continuado a través del tiempo, ni consiga retener a un público fiel (vale decir su propia pareja).

Las conductas narrativas no dejan de ser -en buena medida, al menos- expresión o reflejo de las que el sujeto emplea cotidianamente para contarse a sí mismo. La discontinuidad que entraña el nuevo orden -o desorden- amoroso, la reiterada disolución del “pacto narrativo” que uno establece tácitamente con su pareja, la tendencia creciente a recomenzar una y otra vez el propio relato o a abandonar el recién empezado, probablemente vengan siendo factores determinantes de algunas tendencias de la narrativa contemporánea. En cuanto a esa “profusión de comentarios cotidianos sobre trivialidades” a las que Tory Foyle se refiere, también ellos se han dispersado entre un sinfín de interlocutores, casi siempre virtuales. Los teléfonos inteligentes, el correo electrónico, la promiscuidad y la densidad de los tráficos sociales vaporizan esa actividad parlanchina, que en su multiplicidad va perdiendo la capacidad de tejer redes firmes y duraderas sobre las que sostener el propio relato, con la consiguiente pérdida del sentido de responsabilidad que lo acreditaba. Habría que ver si la locuacidad, la inestabilidad, la volubilidad, la inanidad, la falsa confidencialidad de buena parte de la narrativa contemporánea no tienen que ver con eso.

IGNACIO ECHEVARRÍA

El Cultural, 27 de junio de 2014

SILLÓN DE OREJAS. ‘Abdicaciones’

URDPAhora que a casi todo el mundo le ha dado por abdicar —incluyendo entre las abdicaciones las renuncias a seguir trabajando de dos de mis reyes favoritos: Philip Roth y Jean Luc Godard—, el único que parece seguir inconmovible en su trono inmaterial y literario es Javier Marías, actual monarca de la isla caribeña de Redonda, despreocupado de los pronunciamientos republicanos de alguno de sus cortesanos. Testarudo y contumaz, pero siempre muy atento a la recepción y procesamiento de su obra —ahí tienen, sólo para abrir boca y mercadotecnia, sus tempranas manifestaciones acerca de su nueva novela Así empieza lo malo, que no aparecerá hasta septiembre—, resulta porfiado hasta en sus errores. Porque feliz error —en sentido estrictamente comercial— es esa carrera de editor exquisito en la que persiste tozudamente, a pesar de que pierde dinero casi con cada libro que publica, por más que el catálogo de Reino de Redonda esté repleto de deslumbrantes joyas y alguna bisutería de lujo de las que hacen las delicias de connaisseurs y amantes de las rarezas. Su última entrega, Un reguero de pólvora, de Rebecca West (prólogo de Agustín Díaz Yanes), pertenece a la primera categoría. En un momento en que, quizás ahítos de tanta ficción clónica, los lectores recurren a la crónica en busca de más refrescantes narratividades, estos ensayos de la señora West —por cierto, duquesa de Redonda desde 1951, durante el reinado más bien dipsómano de John Gawsworth— en torno a juicios sonados o menores, resultan una lectura más que agradecida. El más extenso de ellos, Invernadero con ciclámenes compuesto en tres partes escritas entre 1946 y 1954, fue en su origen un reportaje sobre los procesos de Núremberg que le encargó The New Yorker, tres lustros antes del que encargaría a Hannah Arendt sobre el juicio de Adolf Eichmann. La crónica de West tiene la contundencia de la inmediatez y de la cercanía al horror, lo que le confiere un especial interés que se incrementa con sus observaciones de primera mano acerca de la psicología de los acusados. Los otros tres ensayos se refieren a asuntos más domésticos, pero en ellos también se examinan con lucidez y buen hacer literario los eternos mecanismos del crimen, el castigo y el perdón, motivos, por cierto, muy presentes en las novelas de Xavier I, nom de trône del señor Marías.

MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO

El País, Babelia, 14 de junio de 2014

‘Así empieza lo malo’, la nueva novela de Javier Marías

JM Meulenhoff

ALFAGUARA PUBLICARÁ EN SEPTIEMBRE DE 2014 ASÍ EMPIEZA LO MALO, LA NUEVA NOVELA DE JAVIER MARÍAS

El 23 de septiembre de 2014, Alfaguara publicará Así empieza lo malo, la nueva novela de Javier Marías, en lanzamiento simultáneo en todo el ámbito de la lengua castellana.

Así empieza lo malo cuenta la historia íntima de un matrimonio de muchos años, narrada por su joven testigo cuando éste es ya un hombre maduro. Juan de Vere tiene 23 años, acaba de finalizar sus estudios y encuentra su primer empleo como secretario personal de Eduardo Muriel, un antaño exitoso director de cine, en el Madrid de 1980. Su trabajo le permite entrar en la privacidad de la casa familiar y ser espectador de una misteriosa desdicha conyugal.

«Es un libro sobre el deseo, como uno de los motores más fuertes en la vida de las personas, que a veces lleva a pasar por encima de cualquier lealtad, consideración e incluso respeto en el trato con los demás. Otro de los temas de la novela es la impunidad y la arbitrariedad del perdón y del no perdón. Cómo la idea de justicia que la gente reclama a veces tiene mucho que ver con que el acto en sí nos afecte o no», afirma el autor. Así empieza lo malo trata también sobre la obstinación amorosa y sobre las relaciones íntimas, un asunto que el escritor ya trató en novelas anteriores.

Así empieza lo malo se publica tres años después de la última novela escrita por Javier Marías: Los enamoramientos (Alfaguara, 2011), que fue acogida con gran éxito de público y crítica. En España, Los enamoramientos fue elegida mejor libro del año por Babelia en 2011 y recibió el XIV Premio Qué Leer que otorgan los lectores de esta revista literaria. En el extranjero, Los enamoramientos ya se ha traducido a un total de 29 lenguas y ha sido finalista del National Book Critics Circle Award como mejor novela publicada en Estados Unidos en 2013. Además, Los enamoramientos fue seleccionada por el diario The New York Times entre las cien mejores obras de ficción de 2013. Las ediciones se han sucedido en países como Alemania, Francia, Holanda, Italia, Reino Unido y Estados Unidos.

«Sea lo que sea que creamos que vaya a suceder mientras leemos, estamos eligiendo pasar tiempo en compañía de un autor. En el caso de Javier Marías, se trata de una buena decisión; su mente es profunda, aguda, a veces chocante, a veces hilarante, y siempre inteligente.»

The New York Times Book Review

«Es fácil entender por qué el nombre de Javier Marías se menciona a menudo en las discusiones sobre los potenciales ganadores del Premio Nobel de Literatura ya que Los enamoramientos aborda temas que atacan al corazón mismo de la condición humana. Marías entrelaza argumentos filosóficos, literatura clásica y conversaciones tanto reales como imaginadas que dan forma a una caleidoscópica obra de arte. Un libro para ser saboreado, discutido y releído.»

The Gazette

Alfaguara, 6 de junio de 2014

 

fumando

Javier Marías publicará en septiembre una novela sobre el deseo y el perdón

El deseo como “uno de los motores más fuertes en la vida de las personas” es el eje central de la nueva novela del escritor Javier Marías, Así empieza lo malo, una obra que se publicará el 23 de septiembre y en la que reflexiona también sobre la impunidad y “la arbitrariedad del perdón o del no perdón”.

“Esta novela tiene quizás una carga erótica mayor que otras mías, aunque no hay escenas muy explícitas; son más sugerentes que otra cosa”, afirma Marías en una entrevista con Efe, en la que adelanta las claves de este libro que editará Alfaguara simultáneamente en todos los países hispanohablantes.

Así empieza lo malo -el título, como sucede en otras obras de Marías, es una cita de Shakespeare- llegará a los lectores tres años y medio después de Los enamoramientos, cuya escritura suscitó tantas dudas en su autor pero con la que triunfó en España, Alemania, Francia, Holanda, Italia, Estados Unidos y Gran Bretaña.

El escritor se enfrenta ahora a la corrección de pruebas de su nuevo libro, más largo de lo habitual en él (unas 580 páginas), y con buenas dosis de intriga y humor.

Hay también en la novela elementos que “enlazarían” con Los enamoramientos, como “lo que se es capaz de hacer por obstinación amorosa” y la arbitrariedad del perdón.

“En la reclamación de justicia a menudo hay un componente civilizado, todavía de venganza. Lo sorprendente es que, a veces, se perdonan cosas mucho más graves que otras simplemente porque no nos las han infligido a nosotros. Y en cambio, cosas que son muy leves, en la medida en que me las han hecho a mí, no hay manera de que eso se perdone nunca”, señala el autor.

Los comienzos de las novelas de Javier Marías suelen ser magistrales y el de Así empieza lo malo (la cita completa es “así empieza lo malo y lo peor queda atrás”, y es de Hamlet) no defraudará al lector.

“No hace demasiado tiempo que ocurrió aquella historia -menos de lo que suele durar una vida, y qué poco es una vida, una vez terminada y cuando ya se puede contar en unas frases y sólo deja en la memoria cenizas que se desprenden a la menor sacudida y vuelan a la menor ráfaga-, y sin embargo hoy sería imposible”, escribe Marías.

La novela está ambientada en el Madrid de 1980, cuando “todavía no había divorcio” en España, pero el libro “no es nada historicista ni de recreación de época”.

El narrador se llama Juan Vere o Juan de Vere y cuenta, desde la época actual, lo que le ocurrió cuando tenía 23 años, hacia 1980.

El libro “no es particularmente autobiográfico”, pero Marías le presta algunas vivencias a Juan Vere, que, “recién terminada la carrera de Filología Inglesa (la misma que el escritor), entra a trabajar como ayudante de Eduardo Muriel, un director de cine.

“Es innegable”, dice, que hay elementos de su tío Jesús Franco, el director de cine, y cosas de rodajes a los que Marías asistió. Salen en pequeños papeles actores como Jack Palance y Herbert Lom.

Pero “no es una novela ambientada en el mundo del cine”, aclara Marías. El narrador trabaja en la casa de Muriel y de su mujer, Beatriz Noguera, que llevan unos veinte años casados, en medio de “una misteriosa desdicha conyugal”.

Juan Vere empieza a recibir, por parte del director, “encargos y misiones” relacionados con el pasado de ese matrimonio, en el que también intervino el doctor Van Vechten.

Y al investigar el pasado saldrán a relucir hechos de la posguerra española, “nada truculentos aunque sí desagradables”.

La novela está centrada en las relaciones personales y narra “historias tenues, las de la vida privada, que son a veces las que no se cuentan nunca”. Pero también “se podría hacer una interpretación política” de algunos asuntos, comenta Marías.

Eduardo Muriel es tuerto y “lleva un parche de lo más clásico” sobre el ojo derecho. Hay “un elemento simbólico en esa ‘tuertez'”, comenta el escritor antes de pedir “disculpas por el barbarismo”.

“Y es que no queremos ver más que parcialmente o vemos selectivamente. A veces es deliberado, es conveniente que tengamos una visión tuerta del mundo”, señala el autor de Tu rostro mañana, cuya nueva novela tiene que ver, “evidentemente”, con otras suyas.

“Ya hay algunos críticos -dice- que sostienen que mis novelas forman una gran novela, un magma novelístico que se va completando”.

El otro simbolismo del ojo tuerto es “el de nuestra parcialidad en el conocimiento de lo que vivimos. Siempre tenemos una visión incompleta. Siempre nos movemos de manera tuerta en el mundo”.

La novela reflexiona también sobre la juventud, cuando se tiene “el alma aplazada y la conciencia también”, comenta el autor, de 62 años, “una edad en la que se da uno cuenta de que el tiempo de la juventud era totalmente distinto del de la madurez”.

“Hace poco yo recordaba que hubo un año, en 1983, en el que cambié de proyecto de vida varias veces. Me iba a ir a Estados Unidos, estuve a punto de casarme, fui a Oxford…”, recuerda el novelista.

De la nueva novela de Marías habla con verdadero entusiasmo Pilar Reyes, directora de Alfaguara: “Es un libro de una potencia simbólica inmensa. Es gran literatura”.

ANA MENDOZA

Efe, 6 de junio de 2014

 

Foto. Luis Sevillano

El deseo sexual y el perdón se citan en la nueva novela de Marías

Del deseo sexual a la arbitrariedad del perdón, cruzada por la mirada del otro de la cual no se puede huir. Todo está casi listo para la publicación de Así empieza lo malo (Alfaguara). Solo falta que Javier Marías dé una última revisión a la novela y elija la portada con la que saldrá el 23 de septiembre. Será su novela número 12. Llegará después de tres años de Los enamoramientos, con la que ha obtenido gran acogida de crítica y público en España y en el extranjero, a donde ha sido traducida a 29 idiomas.

Aunque Así empieza lo malo (otra vez las palabras tutelares de Shakespeare en los títulos de Marías, esta vez bajo la presencia de Hamlet) no es una continuación de Los enamoramientos, sí es una especie de otro estadio de aquella temática, y, sobre todo, una pieza más que se integra de manera individual y a la vez complementaria de toda su obra.

En dos frases la novela es, según Javier Marías (Madrid, 1951): “Sobre la impunidad y la arbitrariedad del perdón, de cómo perdonamos algunos hechos graves mientras somos incapaces de hacerlo con los pequeños. De la incapacidad de pasar por alto cuestiones intrascendentes; y sobre el deseo sexual y la obstinación amorosa, del deseo como motor de las acciones de la persona y cómo eso se puede utilizar de manera noble o rastrera”.

Una ampliación del universo Marías, en extensión y profundidad. Y como parte de su creación literaria en la que personas, hechos o emociones se definen más por lo que no son, Así empieza lo malo también permite esa aproximación:

No es una novela autobiográfica, pero sí tiene vivencias de la juventud del autor.

No es una novela política, pero sus resonancias están allí.

No es una novela sobre los años 80, pero la acción transcurre en esa década.

No es una novela histórica, pero las esquirlas de la posguerra Guerra Civil, en los años 40 y 50, alcanzan a sus personajes.

No es una novela de amor, pero sí de la desdicha del matrimonio protagonista.

No es una novela erótica, pero sí tiene más escenas o referencias de las habituales en la narrativa del escritor.

No es una novela realista al uso, pero sí tiene la intención del autor a su manera.

No es una novela de venganzas, pero sí sobre la impunidad y la arbitrariedad del perdón.

No es una novela sobre la justicia, pero sí sobre la idea que tiene cada individuo sobre la justicia objetiva y arbitraria.

No es una novela sobre cine, pero si está esparcida de muchas referencias cinematográficas conectadas con la realidad de los personajes.

No es una novela sobre el vouyerismo, pero sí sobre cómo la mirada del otro y la propia sobre los demás determina el curso de los hechos, y “algunas escenas avistadas por los jóvenes se guardan como un tesoro”.

No es un melodrama, pero “tiene algunos elementos en el sentido noble del término; algo inevitable en cuanto uno se asoma a la vida de las personas y se parece a algo como el realismo”.

No todo es apariencia. Todo se define por lo que hay más allá de lo que se ve a primer golpe de vista. Porque Así empieza lo malo es sobre todo, cuenta Marías, “una novela sobre la vida privada de las personas, con aplicación al ámbito privado y un reflejo social. Sobre las historias tenues, aspectos de la vida íntima que se guardan y se llevan consigo”.

Y es en la arbitrariedad de justicia y perdón donde la novela de Javier Marías conecta especialmente con la realidad más actual de España: el Rey y la Casa Real. “No soy monárquico”, adelanta el escritor, “pero ha habido cierto histerismo alrededor de la figura del Rey y su familia en los últimos tiempos”. Señala que, sin desconocer las equivocaciones de esa institución, todo lo lleva a una reflexión y una pregunta: “Se ha sido injusto con la figura del Rey que ha sido importante para este país. ¿Me pregunto: dónde está esa severidad que se aplica a esa institución y no a los políticos corruptos a los que se sigue votando en lugar de castigar y contribuir a cambiar la situación?”. Marías tiene confianza en Felipe VI.

Han sido tres años, desde Los enamoramientos, vertiginosos para Marías, no solo por la acogida de la novela, sino también por varios premios como el Formentor y rechazado el Nacional con gran revuelo. Pero lo que peor ha llevado ha sido la promoción de la novela por el tiempo que le quita para la escritura.

¿Cómo sale del mundo de Los enamoramientos del que habla constantemente en las promociones y luego entra en el de Así empieza lo malo? “Se compagina como se puede”, es la primera reacción. Luego explica que siempre es molesto cualquier tipo de interrupción durante ese proceso de creación: “Una vez llego de una promoción, siempre cuesta volver a meterse y retomar la novela. Aunque al principio es con un poco de dificultad pero luego…”.

La sensación, durante y al final de la escritura es la misma en los últimos libros: “Vuelvo a decir que cuantas más novelas hago, menos entiendo cómo se hacen; y me asombra que la gente las lea sin queja. Sobre todo porque debido a esas interrupciones las escribo por fragmentos”. Y recuerda que es un autor que escribe sin mapa, sin brújula, que es lento y que trabaja mucho cada página, “incluso hay días que escribo solo una página por día”. Así han salido obras como Tu rostro mañana, Negra espalda del tiempo, Corazón tan blanco o Mañana en la batalla piensa en mí. En él se agudiza la tentación de ir a tientas. Se sorprende, por eso, que haya cada vez más escritores

Entre viajes y escritura, Javier Marías ha creado su nueva novela entre 20 o 21 meses de manera continuada. Literatura y realidad se juntan para cerrarse con la continuación de la frase de Shakespeare que da título a la novela: “Así empieza lo malo y lo peor queda atrás”.

WINSTON MANRIQUE SABOGAL

El País, 6 de junio de 2014

‘Jardines totalitarios’

URDP

El nuevo volumen de Redonda, Un reguero de pólvora, de Rebecca West, es la crónica de los Juicios de Núremberg en 1946, seguido de dos colofones sobre la postguerra alemana, lo que se llamó el milagro alemán, y tres piezas sobre juicios en otras latitudes, un linchamiento sureño de un negro en Carolina, un caso de descuartizamiento en la campiña inglesa y otro sobre espionaje en Londres, que nos hace recordar su estupendo El significado de la traición, publicado también en Redonda.

La autora tiene un don especial para la escritura, la habilidad para calar y perfilar tipos pintorescos, o para cavilar sobre las procelosas aguas de la conducta humana. Valga como ejemplo la historia del jardinero cojo alemán que en medio de la miseria absoluta de la postguerra alemana es capaz de hacer funcionar un invernadero donde cultiva ciclámenes y otras especies de la floristería más selecta. Quizá las semblanzas de los jerarcas nazis dejan algo que desear, acaso porque el juicio de Núremberg ya estaba descabezado desde el principio. Hitler y Goebbels se suicidaron en el búnker de Berlin, sin duda, porque adivinaban el aquelarre soviético que les esperaba. Puede que si la toma de Berlín la hubiesen llevado a cabo los americanos o los ingleses, se hubiesen vestido de gala para esperarlos, sabiendo que eran sin duda, más civilizados que los rusos de Stalin. En todo caso, vemos a Rudolf Hess, tembloroso como un flan, y a otros figurones nazis de segunda fila, sometidos a un juicio que tiene algo de circo judicial. Quizá estamos maleados por el género cinéfilo americano, ya que es dudoso que se imparta justicia en la realidad, al menos en la ficción el culpable acaba pagando con sus huesos o con su vida sus fechorías en este mundo. Hay un pasaje delicioso sobre una viejecita aristócrata alemana, o al menos se comporta como tal, en la que se burla de la ingenuidad inglesa respecto al fiscal Sir David el Escocés, sobre si llamarse David es indicio sobrado o no de pertenencia a la raza judía. Algo similar sucede con una anécdota sobre un poeta neoyorquino del montón, que presumía de leerle poemas a su baby de dos añitos. Y qué le lees, le preguntó otro colega del lirismo sin fronteras : Shelley y alguna cosa mía. Ah, entonces ya tiene la gama completa. No faltan en el libro misiles hilarantes de este tipo, que en mitad de un pasaje árido sobre los tejemanejes protocolarios de un juicio, le hacen a uno soltar la carcajada durante un minuto glorioso.

El nieto de Jack

RW nos cuenta un juicio inglés y despliega ante los ojos del lector su inmenso talento como escritora. Un cazador de patos en unas marismas inglesas al norte del estuario del Támesis, puede que la misma zona que hechizó a Sebald. Conoce bien la fauna inglesa, sus excentricidades y su naturaleza embaucadora, y en la historia de Setty y Hume, nos regala las semblanzas comparadas de un juez budista y un falso héroe de la RAF. La orfandad victoriana es el género estrella de las letras inglesas, por no hablar de su peculiar afición al género de la picaresca eduardiana, si puede llamarse así, y en estas páginas, se nos ofrece una suculenta exhibición de ambos géneros literarios. Todo gira en torno a un tortuoso discípulo de Jack el Destripador y al singular ejercicio de la laberíntica justicia inglesa. Una pieza memorable que justifica la lectura del libro.

CÉSAR PÉREZ GRACIA

El Heraldo, 15 de mayo de 2014

 

Nuevo libro de Reino de Redonda. ‘Un reguero de pólvora’, de Rebecca West

URDP

UN REGUERO DE PÓLVORA

REBECCA WEST

Prólogo de Agustín Díaz Yanes

Traducción de Antonio Iriarte

Reino de Redonda, mayo de 2014

Distribuye ÍTACA

Este vigésimo sexto volumen del Reino de Redonda está dedicado a Antonio Gasset Dubois, “Serling” o Director de la Televisión Redondina, apasionado de los juicios de Núremberg, y de los crímenes y juicios en general, en el cine como en la literatura (y naturalmente en la televisión).

EL EDITOR

ÍNDICEURDP PL

La rareza del mundo (Prólogo)
por Agustín Díaz Yanes

INVERNADERO CON CICLÁMENES I (1946)

ÓPERA EN GREENVILLE

INVERNADERO CON CICLÁMENES II (1949)

EL SEÑOR SETTY Y EL SEÑOR HUME

INVERNADERO CON CICLÁMENES III (1954)

LA MEJOR RATONERA

APÉNDICES

Appendix I/Apéndice I: M P Shiel’s and John Gawsworth’s Redonda/La Redonda de M P Shiel y John Gawsworth (updated/puesta al día 2014)

Appendix II/ Apéndice II: Jon Wynne-Tyson’s Redonda/La Redonda de Jon Wynne-Tyson (updated/puesta al día 2014)

Appendix III/Apéndice III: Javier Marías’s Redonda/ La Redonda de Xavier Marías (updated/puesta al día 2014)

URDPPLAl término de la Segunda Guerra Mundial, el semanario norteamericano The New Yorker encargó a la escritora Rebecca West (1892-1983) un reportaje sobre los juicios de Núremberg, en los que, como todo el mundo sabe, se sentaron en el banquillo los miembros más destacados de la élite nazi. “Los enemigos del mundo”, en palabras de la autora. […] A este reportaje se le añadieron en 1949 y 1956 dos relatos más sobre la situación alemana de postguerra.[…] Junto a las tres piezas alemanas hay tres reportajes más sobre crímenes locales o domésticos […] Los seis reportajes componen el libro A Train of Powder (1956), que hoy, por primera vez en España publica la editorial Reino de Redonda con el título Un reguero de pólvora.

AGUSTÍN DÍAZ YANES

Sterne y Diderot, vecinos en Barcelona

LaurenceSterne_DenisDiderot600-cortadaUna de las colecciones emblemáticas de la Alfaguara de los primeros años fue la de Clásicos, que dirigía Claudio Guillén. Cuidadísimos volúmenes encuadernados en tapa dura, y con una impresionante nómina de autores, títulos y traductores. Así, Pere Gimferrer se encargó de la Obra poética de Ausiàs March; Francisco Rico de las Obras de Petrarca; Antonio Colinas de Poesía y prosa, de Leopardi; Rosa Chacel tradujo Seis tragedias, de Racine, y Aliocha Coll, Teatro, de Christopher Marlowe.

A finales de los setenta, Javier Marías estuvo viviendo una temporada en Barcelona. Su casa estaba en un sexto piso y, justo encima, en el ático, vivía su amigo Félix de Azúa. Marías estaba entonces traduciendo Tristram Shandy, de Sterne —sería Premio Nacional de Traducción en 1979— y Azúa, Novelas, de Diderot, ambos para la colección de Clásicos de Alfaguara.

Y cuentan, Marías y Azúa, cómo se encontraban de vez en cuando en el portal o en el ascensor, o se hacían consultas sobre sus respectivas traducciones, y no podían evitar pensar en que Sterne y Diderot también eran amigos, y que se encontraban también de vez en cuando mientras escribían lo que ellos, doscientos años después, estaban, allí en Barcelona, traduciendo.

JESÚS MARCHAMALO

Alfaguara, 25 de abril de 2014

‘The Infatuations’, edición americana en bolsillo

The Inf KNOPF bolsillo

THE INFATUATIONS
JAVIER MARÍAS
Translated by Margaret Jull Costa
Vintage, April 22, 2014

“This is writing at its purest: elegant, stylish and subtle. The work of Javier Marías transcends such bromides as: “I couldn’t put it down!” It insists that you savor every word; that you stop and reflect on what you have just read; that you parse the sinuously snaking sentences for every nuance they reveal. It is a virtuosic performance that makes it obvious why such literary giants as Bolaño, Sebald, Coetze and Pamuk have lavishly sung his praises. You will understand why he is a shoe-in for the Nobel Prize. And, you will scratch your head in utter befuddlement at the lack of a wider audience for his work in America. Read it and be amazed.” —Conrad Silverberg

“Whatever else we may think is going on when we read, we are choosing to spend time in an author’s company. In Javier Marías’s case this is a good decision; his mind is insightful, witty, sometimes startling, sometimes hilarious, and always intelligent . . . The masterly Spanish novelist [has] a penetrating empathy.” —Edward St. Aubyn, on the cover of The New York Times Book Review

“The Infatuations is mysterious and seductive; it’s got deception, it’s got love affairs, it’s got murder—the book is the most sheerly addictive thing Marías has ever written . . . Marías is a star writer in Europe, where his best-sellers collect prizes the way Kardashians collect paparazzi. He’s been hailed in America, too, yet he’s never broken through like Haruki Murakami or Roberto Bolaño. This should change with his new novel, The Infatuations, which is the ideal introduction to his work.” —Fresh Air/NPR

“The work of a master in his prime, this is a murder story that becomes an enthralling vehicle for all the big questions about life, love, fate, and death.” —The Guardian

“Blindingly intelligent, engagingly accessible—it seems there’s nothing Marías can’t make fiction do . . . Marías’s rare gift is his ability to make intellectual jousting as suspenseful as the chase scenes in a commercial thriller.” —Kirkus Reviews

“A haunting masterpiece . . . The lasting challenge to literature is to achieve a satisfying marriage between high art and the low drives of a simple plot. The Infatuations is just such a novel . . . Just as Macbeth is a thriller that’s also a great tragedy, The Infatuations is a murder story that’s also a profound story of fatal obsession . . . Don Quixote was first published as long ago as 1620. I wouldn’t be surprised if The Infatuations soon acquired an equally devoted following.” —The Observer

“Extraordinary . . . Marías has defined the ethos of our time.” —Alberto Manguel, The Guardian

“Marías [is] a consummate stylist . . . Magic, stupendous.” —Booklist

“Absorbing and unnerving . . . A labyrinthine exploration, at once thrilling and melancholy, of the meanings of one man’s death—and a vivid testimony to the power of stories, for good or ill, to weave the world into our thoughts and our thoughts into the world.” —The Sunday Times (London)

“A novel that further secures Marías’s position as one of contemporary fiction’s most relevant voices.” —Publishers Weekly

“Hypnotic . . . The Infatuations plays off Marías’s enchantingly sinuous sentences. They suck you in and lull you along with their rhythm, which gives the unusual and palpable awareness of how masterfully Marías has made time itself his peculiar object of investigation . . . Powerful.” —Bookforum

“A masterpiece . . . Here, great literature once again shows its true face.” —ABC Cultural (Spain)

“Keeps us guessing until almost the last page. Yet what lingers in the reader’s mind is not the murder mystery, compelling though it is. Rather, it is the author’s examination of the ebb and flow of flawed relationships; the chances that bring us together and the fates (in this case, murderous intent) that pull us apart.” —Financial Times

“I ended up getting angry with myself for not having rationed the reading so it would last longer.” —El País

“Uniquely luminous . . . Like Beethoven, Marías is a brilliant escape artist . . . But Marías is original; he cannot help it.” —Times Literary Supplement (London)

The Infatuations is a metaphysical exploration masquerading as a murder mystery . . . Quietly addictive.” —Spectator

“Smart, thoughtful, morally challenging, and consistently surprising in its tense twists.”—Scotland on Sunday

“Haunting. . . . Evokes verbal puzzle-makers like Borges, and Marías’s ingenious chessboard plots bring to mind the 20th century’s grand-master strategist, Vladimir Nabokov.”—Los Angeles Times

“An arresting story of love and crime.”—San Francisco Chronicle

“The unspoken romance at the heart of Marías’s work is the recuperation of old-fashioned adventure within perfectly serious, cerebral contemporary fiction.”—The Daily Beast

“Great art often emerges from breaking, or at least tweaking, rules. A work that transcends its conventions can produce special results. Here’s such a book . . . The Infatuations takes you where very few novels do.”—Paste magazine

“A masterly novel . . . The classical themes of love, death, and fate are explored with elegant intelligence by Marías in what is perhaps his best novel so far . . . Extraordinary . . . Marías has defined the ethos of our time.”—The Guardian (UK)

“Marías has created a splendid tour de force of narrative voice. . . . A luminous performance.”—Wichita Eagle

“Javier Marías is a master of first lines. He’s a master of other things as well . . . All Marías books feel like chapters in one much longer book. And it’s one you should start reading, if you haven’t already.”—Slate

“Beyond the interesting ideas his work draws on, Marías’s novels are simply a pleasure to read . . . The Infatuations, containing the qualities of Marías’s best work, is an important addition to his oeuvre.”—The Millions

“Marías’s novel operates on so many levels simultaneously, it becomes a piece of evidence itself, an artifact that proves its own argument.”—The Onion, A. V. Club

“Marías’s novel weaves an intricate web, but its triumph is in the power of its narrator. Marías has found the ideal voice—detached, inquisitive, and vigilant—for one of his finest novels.”—Los Angeles Review of Books

0033123a-9490-485e-abfc-831ca1f43a7fThe Infatuations

Everyone needs something to get through the day. For some, it’s faith. For others, drugs, shopping, sex, or love. Reserved, thirty-something María Dolz relies on a man and a woman she sees almost every morning in the café where she has breakfast. Still laughing and joking like the best of friends after years of domestic union, they are, she thinks, the Perfect Couple: a vision of marital bliss. “It was the sight of them together that calmed and contented me before my working day began,” María tells us. Without them, she felt depressed. Then one afternoon the husband is stabbed to death by a homeless man. A tragic accident? Or the perfect crime?

From this scenario and three books (Balzac’s Colonel Chabert, Dumas’s The Three Musketeers, and Shakespeare’s MacBeth), the acclaimed Spanish novelist Javier Marías spins an exquisite web of confessions, lies, and sticky half-truths. That’s only the beginning. For The Infatuations is not merely a tale of love gone wrong, it’s also an evocation of modern sexual manners, a meditation on the relationship between the living and the dead, and a dazzling portrait of the master criminal as a kind of gorgeous spider: careful, patient, venomous. Not since Tom Ripley have I met such a cunning, and envious, creature.

Marías himself likes to work in delicate circles. His sentences are long, conversational, circuitous, their tension constantly redirected by his characters’s shifting doubts, evasions, and desires. More than anything, his prose reflects the brooding tenor of María’s cautious, intelligent mind — a mind agitated by her contact with a widow’s desperate grief and a womanizer’s deft manipulations. For after the Perfect Husband dies, María Dolz falls in love with his best friend: a man she meets only in his apartment, only when he calls her. Thus does one infatuation pave the way for another.

Javier Marías’s has long been acclaimed as one of Spain’s most exceptional writers: an author who builds intoxicating cocktails of philosophy and noir. His masterful murder story culminates in an scene of unforgettable ethical ambiguity. The most sinister thread his novel, however, is the silken connection that Marías traces between crime and confusion. For when the killer is finally cornered, a smokescreen of doubt is enough to enable the unrepentant to escape:

“When you don’t know what to believe,” Marías writes, “when you’re not prepared to play the amateur detective, then you get tired and dismiss the entire business, you let it go, you stop thinking and wash you hands of the truth or of the whole tangled mess—which comes to the same thing.” [319]

In other words, hidden crimes go unpunished not because criminals can’t be caught, but because of our own unwillingness to undertake the burden of sifting truth from deception, crime from camouflage. Thus our apathy abets the spiders of this world.

MARCELA VALDÉS

Critical Mass, March 11, 2014

THE INFATUATIONS – WHY THIS BOOK SHOULD WIN

The Infatuations by Javier Marías rolled into its publication date with more baggage than the Coast Starlight, more anticipation than the Wells Fargo wagon in The Music Man.

Immediately, the griping and whining started. “It isn’t his best book.” “It isn’t as good as (fill in the blank with any of his previous books).” “I really loved the trilogy, but this…” “Knopf paid serious money for the book, did they know what they were getting?” I even heard someone suggest the book was slighted because of readership loyalty to New Directions, Marías’ previous publisher.

However, The New York Times, The Guardian, The Los Angeles Times, NPR, and Slate all made it through their reviews without an audible groan – and for good reason. This is a really good book.

Marías is writing in genre, and he appears to be having a hell of a good time doing it. It’s cerebral in ways similar to Frederick Knott’s Dial M for Murder. It’s less about the crime, less action, and more about the paths and perception – more philosophic than forensic.
I’ve read a boatload of mysteries, but I can’t remember one that does exactly what The Infatuations does. Not going to outline the plot, but the ending, no spoiler alert here, is dropped in your lap.

I love Marías. I don’t care if what he writes is High Fecking Art or not. And you shouldn’t either.

This book should win The Best Translated Book Award.

GEORGE CARROLL

Three Percent, March 12, 2014